Capítulo 9

4.5K 346 26

Después nos mandaron irnos a nuestras habitaciones y dijeron que mañana nos explicarían el castigo o los castigos que nos pondrían.

Subí las escaleras sin ganas, recibir una bronca me había dado sueño.

Miré a Dylan y vi que a él también se le estaban cerrando los ojos.

-Siento haberte metido en este lío -le dije.

Tardó un rato en responder;

-No es tu culpa Crystal... -parecía que le costaba hablar de lo cansado que estaba.

-No te habría pasado nada si no te hubiera invitado.

-Entonces habrías tenido que pasar los castigos sola -sonrió y me guiñó el ojo.

Sonreí yo también.

-Buenas noches Dylan.

-Buenas noches.

Luego me fui a mi habitación y me tumbé en mi cama. Ésta vez no me costó nada dormirme.

***

Soñé que me caía por un precipicio, y justo antes de llegar al suelo me desperté y me incorporé. Estaba sudando y tenía la respiración acelerada.

-¿Crystal estás bien?

Miré a la persona que estaba arrodillada al lado de mi cama, pero no pude ver bien porque no me había acostumbrado a la luz todavía.

Entrecerré los ojos y vi que Ashley me miraba con preocupación.

-Sí. -tenía la boca seca de manera que me costó bastante hablar- Sólo era una pesadilla.

- Sobre lo de ayer... -parecía avergonzada- siento haberme ido corriendo.

De repente recordé todo lo que había pasado hace unas horas. Cerré los ojos para pensar. Ashley había sido bastante egoísta por haberse ido sin decirnos nada; entiendo que hubiera querido escapar pero podría habernos avisado.

La miré. Sin maquillaje se le podían ver las ojeras y los ojos levemente rojos. Se veía que Ashley no lo estaba pasando bien últimamente, y aunque estuviera enfadada con ella, no podía hacerle cargar con arrepentimiento.

-No pasa nada Ashley -le dije entre mintiéndole y diciéndole la verdad- probablemente habría hecho lo mismo.

Suspiró aliviada. Le acababa de quitar un peso de encima.

-Gracias -me abrazó- no sé que haría yo sin ti.

Le di unas palmadas en la espalda y luego me fui a dar una ducha. Iba a ser un día muy largo.

***

Bajé las escaleras y me dirigí al lugar donde el profesor había dicho que teníamos que ir por la mañana.

Al llegar vi a Dylan apoyado en la pared con las manos en los bolsillos y con la vista perdida en una ventana. Me acerqué y al verme se incorporó. 

Vi como en su boca se formaba una media sonrisa y me miró a los ojos.

Yo también le miré, pero empecé a sentirme nerviosa así que aparté la vista y observé mis zapatillas. Seguía notando su mirada clavada en mí y me hacía sentir extraña; nadie me miraba de esa forma.

En ese momento llegó el profesor que nos pondría el castigo y nos abrió la puerta a lo que parecía ser un despacho. No sé qué hacía un despacho en un hotel, y mucho menos porqué se lo dejaban utilizar a alguien.

-Sentaos -dijo señalando las sillas delante del despacho con la mano.

En cuanto tomamos asientos empezó a hablar sin pausa, aunque no pude captar mucho de lo que decía, ya que seguía un poco confusa por lo que acababa de pasar con Dylan.

¿Por qué no sonríes?¡Lee esta historia GRATIS!