Capítulo 12

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Me quedé paralizada un momento. Estaba demasiado aterrorizada para moverme.

-¿Crystal? ¿Vienes ya? -oí a Ashley gritar desde la otra habitación.

Su voz me hizo reaccionar y le respondí lo más indiferente que pude.

- ¡Sí ya voy! 

Volví a echarle un último vistazo a la papelera antes de cerrarla; el test de embarazo no se había movido de donde estaba.

Salí del baño para reunirme con Ashley. Ella se adelantó mientras yo cerraba la puerta, luego llegamos a las escaleras y Ashley cogió la maleta en brazos para bajarla con más facilidad. No sabía cómo lo hacía porque la suya era demasiado grande para sólo dos días.

Me fijé en cómo mi mano temblaba. Estaba muy nerviosa. ¿Cómo no lo iba a estar? Acababa de encontrar un test de embarazo. Y ni si quiera sabía si era de Katrina o de Ashley. Ni tampoco si había dado positivo o no.

Cogí una gran bocanada de aire para calmarme y empecé a bajar las escaleras.

¿Sería de Ashley? Acababa de tener un nuevo novio, no me extrañaría que quisiera saber si se había quedado embarazada por accidente. Aunque también sería lógico que fuera de Katrina. Ella era más cómo una zorra que se liaba con todos, lo que me extraña es que no se hubiera quedado embarazada todavía.

Todo esto era tan desconocido para mí. Yo sólo tenía 15 años, tampoco es que tuviera muchas ganas de mantener relaciones sexuales con chicos, pero Ashley ya tenía 16 y parecía que nunca se cansaba. Y no hablemos de Katrina, que tenía 17 pero estaba en nuestro curso porque había repetido: no porque fuera tonta si no porque estaba demasiado ocupada con los chicos.

Me froté los ojos con fuerza para despejarme y seguí bajando las escaleras.

 

***

 

Entré en el bus de las últimas de manera que ya casi no quedaban sitios. Ashley vio que al fondo Connor le había guardado uno al lado suyo así que se sentó con él.

Seguí un rato buscando y en un momento vi que Dylan estaba sentado al lado de la ventana y tenía su mochila en el asiento contiguo.

-Quita tu mochila -le dije.

Me venía de maravilla sentarme al lado de Dylan, porque así le podía preguntar si sabía qué demonios había pasado entre Anthony y Ashley.

Él me miró con ojos cansados y negó con la cabeza; debía saber que le iba a preguntar y no quería contármelo.

-No era una pregunta -le dije después.

Cogí su mochila y se la tiré en el regazo para poder sentarme.

Vi cómo las comisuras de sus labios se movían un poco intentando reprimir una sonrisa pero no pude ver más porque movió su cabeza hacia la ventana.

Estuvimos un rato sin hablar, pero después de que el autobús arrancara decidí romper el silencio.

-Dylan.

Él no se giró. Pero yo sabía que me había oído perfectamente.

Dylan -lo volví a llamar.

Ésta vez giró la cabeza, pero fijó su vista en mis piernas, como si le diera miedo mirarme a la cara.

- ¿Sabes lo que ha pasado entre Ashley y Anthony? -le pregunté finalmente.

Él siguió sin levantar la vista y no me respondió.

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