Mala noticia

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Shawn la besó, mientras la tomaba de la cintura y la colocaba debajo de él.

Cuando alguien llamó en la puerta.

—No vayas.—murmuró Shawn en su oído mientras lo mordía.

—Tengo qué. Puede ser algo importante.—contestó ella. Entonces el llamado de la puerta se hizo más insistente, haciendo que ambos jóvenes se separaran.

Shawn subió sus pantalones, mientras la joven Dallas acomodaba su ropa y abría la puerta.

—Cameron, creí que habías ido a ver a mamá.—dijo la joven sorprendida al ver a su hermano ahí.

Ella notó algo extraño a su hermano.

—Mamá murió, ___.—informó ahogando un sollozo. Sus ojos brillaban, las lágrimas amenazaban con salir.

—¿Qué?—cuestionó con la voz ida. Shawn se puso de pie,  silenciosamente. Acababa de escuchar todo. Le dolió escuchar a su amada de tal manera.

—No lo entiendo.—sollozó Cam.—Todo iba bien. Entré a su habitación la saludé como siempre, tuve que salir porque las enfermeras me mandaron a llamar, cuando comencé a escuchar alarmas que provenían de la habitación de mamá. Corrí y....—

—Basta.— lo cortó con lágrimas en los ojos. —Tengo que ir a casa.—mordió su labio, forzandose a no llorar. Tomó su bolso y salió de la oficina.

Shawn se quedó mudo. Pero reaccionó y la siguió. La tomó del brazo, deteniendo su caminata rápida. El castaño estaba a punto de decir algo, pero ella habló antes.

—Por favor Shawn. Déjame ir.— suplicó la joven. Su voz temblaba demasiado dolida.

El castaño no dijo nada, sólo soltó su agarre poco a poco.

La joven deseó girarse hacia él, abrazarlo, besarlo y que la hiciera sentir tan bien como siempre lo hacía. Pero simplemente algo se lo impedía. La obligaba a seguir con su camino. Llegar a casa a desmoronarse y desahogarse con ella misma como siempre lo ha hecho.

El sonido de la puerta cerrarse resonó en su solitaria casa. Dejó las llaves en el mueble de la entrada.

Silencio; era todo lo que habitaba la casa. Hasta que la joven comenzó a caminar hacia las escaleras. Llegó a su habitación oscura.

Se sentó sobre ella, se quitó sus zapatos y dio un pequeño masaje a sus pies.

Mamá murió, ___. Recordó las dolorosas palabras de su hermano, sin mencionar su rostro de dolor.

Debía llorar, tenía que llorar, era su madre, después de todo.

Pero... No sentía la necesidad de hacerlo, se sentía dolida, pero nomás que eso.

Hace unos minutos al estar en camino hacia su hogar sentía la necesidad como nunca antes, pero al llegar... todo se esfumó.

Amargura, tristeza y dolor sentía, pero no a tal grado para llorar.

Estaba mal, ¿no es así?.

Normalmente cuando una hija pierde a su madre, cae en llanto.

Pero al parecer este no era su caso. Se sentía pésima, pero no lloraría. No lo haría.

Cuidadosamente se recostó sobre su colchón y se tapó con una manta. Una lágrima silenciosa cayó de su ojos, pero inmediatamente la desapareció con un movimiento de su mano.

Dormir era lo que necesitaba.

Al día siguiente despertó, sentía mucho cansancio. Así que decidió no ir a trabajar. Daba gracias de que había olvidado el celular en la oficina. Así nadie la molestaría y podría dormir todo el día.

Se acercaban las doce de la noche y ___ no había podido dormir como quería. Algo lo impedía, por lo que de pasó desde la mañana despierta y no había salido de su cama, sólo para cambiar su ropa por su pijama, que consistía en unos shorts pequeños y una blusa de tirantes.

Estaba perdida mirando el techo con la mente en blanco. Escuchó que tocaban el timbre de su silenciosa casa, pero prefirió ignorarlo y seguir con la mente perdida mirando el techo.

Pero sus sentidos volvieron a ella cuando escuchó que forzaban la puerta de su hogar. Rápidamente se puso de pie y tomó su viejo bat de béisbol que estaba a un lado de su cama. Con mucha cautela bajó las escaleras, se acercó a la puerta, se puso de puntillas para poder ver por la mirilla, pero lo único que logró ver fue una capucha.

Abrió la puerta con rapidez, dispuesta a dar un gran golpe con el bat. Pero la voz de su hermano la detuvo.

—¡Soy yo!—gritó él, ___ de sintió furiosa por haberla asustado.

—¿Qué haces aquí?—preguntó.—Me asustaste.—dijo un poco molesta.

—Lo siento.—se disculpó Cameron entrando a la casa de su hermana y se quitó la capucha dejando ver el desastre que estaba hecho.

Ojos bidriosos y rojos, párpados hinchados, ojeras demasiado negras; a pesar de apenas haber pasado un día, cara pálida, labios resecos y fríos, cabello despeinado y sin su hermosa sonrisa en su rostro.

—Te llamé hasta que me di cuenta de que dejaste tu celular en la oficina.—dijo Cam con voz áspera. Carraspeó intentando de que su voz no se quebrara.—Mañana es el funeral de mamá.—pero su intento fue fallido y se desmoronó, ante los ojos de su hermana.

Enormes lágrimas silenciosas resbalaban por su rostro, su labio interior temblaba y de sus labios salían pequeños gemidos de dolor.

Está medio kk pero me urgía actualizar :v

Las amo ❤👽

-Val(globito:v)

Psicótico|Shawn Mendes©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora