12. Granos de café

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«We held darkness in withheld clouds
I would ask, "Should we just keep driving?"
»

Keep Driving - Harry Styles 

ASTER ✳

Hay días donde lo único que hago es vivir en automático esperando que el sistema falle y algo cambie para siempre el transcurso de mi vida.

Eso no pasa, y cuando acabo de trabajar solo puedo tomar mis libros y subir al cuarto piso a pretender que no me agobia tener mi futuro en manos de un examen al azar sobre conocimientos que debieron enseñarme mejor cuando tenía 13.

Sostengo mi cabeza entre mis manos mientras leo una y otra vez en voz alta la página del libro de historia, es el primer examen y si me va mal es probable que no pueda salvar el resto.

¿Qué voy a hacer si no lo logro? ¿Qué va a pensar mamá?

¿Eso le dará libertad a mi hermanita de buscar otras opciones o solo la presionaran para que no sea como yo?

¿El abuelo me dejará trabajar aquí hasta que me muera? ¿Qué se supone que tengo que hacer con mi vida a partir de ahora? No lo sé, no me creo capaz de tomar una decisión que me haga feliz y empiezo a creer que no tengo solución en ello.

Creo que escogeré lo que me cueste menos y me robe menos tiempo, intentaré en mis tiempos libres recuperar el resto de vida que me sobre.

El último piso está repleto de cosas de mi madre en su juventud, hay una colección de tacones altos en una caja y en mi tiempo "de descanso" como indica el pomodoro, me pongo a jugar con ellos.

Casi nunca hace el suficiente calor para que pueda usarlos fuera, no es habitual pero siempre me ha gustado el reto que supone usarlos, tomo un par y me los coloco en el piso.

Me levanto con dificultad, se oye cada paso que doy en la madera. Las cortinas de las ventanas están abiertas, se puede ver la nieve tiñendo el jardín fuera. Doy vueltas al cuarto recitando lo que acabo de estudiar, casi me lo sé de memoria. Bien, voy bien.

—Que métodos de estudio raros tienes.

Reconozco la voz de Kale mas no me detengo por él.

Sigo en la mitad de la hoja que puedo ver en mi imaginación, aunque me ha desconcertado, ya no tengo el hilo de la información. Él está en el umbral de la puerta, estira el cuello para verme a los ojos.

—¿Qué quieres?

—Escuché el golpe de los tacones en el suelo y pensé que estabas asesinando a alguien.

—Lastimosamente no a ti.

—Qué considerada —entra sin que se lo pida, se quita el abrigo que cubría sus brazos—. Fui a buscar leña, estoy muriendo.

—Si te cansa recorrer el terreno en busca de un tronco entonces me preocupa tu estado físico.

—Estoy perfecto, tengo resistencia.

—Sí, seguro.

—Te sorprendería, te lo aseguro.

—Como sea, ¿Qué haces aquí? Ya vete, vine para que nadie me interrumpa y aun así no me salvo de ti.

—Escuché que estabas peleándote con la revolución francesa —se sienta en el piso junto a mis libros—. Quise ver si podía ayudar.

—Pff, dudo que tú sepas leer.

—No, quiero ayudarlos a ellos a derrotarte. Parece que te han dejado débil, es ahora o nunca.

—Sí, sí, me odias. Me da igual, vete o voy a tirarte por la ventana.

No apto para artistasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora