08. Moka

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«Just to learn that my dreams aren't rare»

You are on your own, kid - Taylor Swift 

KALE ♬

Aster es complicada de tratar, pero mientras más la observo desde lejos, noto varios signos de que en realidad hay algo más en su mente que odio sin razón. Lo sé porque me recuerda a mí.

Se levanta todas las mañanas, no habla mucho, atiende a los clientes, trata de evadir a su familia y estudia. Esa es toda su rutina cuando Nazar no la arrastra a alguna actividad exterior, estos días ni siquiera ha mirado su teléfono. Ella me cae mal, mas no estoy ciego.

Es raro, porque a mis ojos es tan claro. Me pregunto si alguien de mi equipo lo notó conmigo y simplemente guardó silencio, no obstante, ni siquiera su hermanita se muestra atenta a esto.

—¿Te han dicho que te pareces a...? —en las escaleras, Daisy se me queda viendo unos minutos más de lo normal. Cada segundo se siente como una posibilidad de morir.

—¿Jack? ¿El de la película de terror? Hm, si, a veces —la interrumpo antes de que complete esa frase—. Aunque bueno, me he hecho un par de cirugías estéticas así que tengo un rostro genérico.

—¿De verdad? ¿Cuales?

—Varias, incluso el color de ojos tengo lentes de contacto pero —ladeo la cabeza hacia donde no pueda verme—. son muy, muy naturales.

—¿Dónde los has comprado? Yo siempre quise unos grises.

—Se lo preguntarás cuando termine el turno —Aster sale de la nada y toma mi brazo—. Suficiente conversación, ¿por qué llevo esperando quince minutos que me ayuden a abrir? —me jala escaleras abajo.

El cambio en su tono y la "suavidad" con la que me quita de esa situación me dice que está intentando que Daisy no averigüe mucho más en lugar de reclamar con seriedad. No me sorprende que su hermanita no me reconozca, sin el cabello, la piel, el maquillaje, los filtros y la producción de los videos soy alguien distinto. Mas ahora que he bajado tanto de peso.

Llevaba un par de meses usando solo imágenes antiguas para las redes, debajo del corrector mis ojeras se oscurecieron y perdí el estado que tenía para correr por los escenarios sin que necesitara ingerir algo para ello.

Aster siempre usa abrigos que son del doble de su tamaño, suéteres que le llegan a la mitad del muslo, siendo que ella no es precisamente baja. El uniforme de hoy tiene la frase "se tu propia desgracia", desde que me enteré de que oliv hace todo el diseño en el osito infeliz la respeto mucho más.

El sol de la mañana ilumina el interior, Aster no me da los buenos días pero en la mesada de la cocina hay dos tazas de café caliente. Ella aparta la amarilla luego de tomar la suya y sin cuidado, coloca un alfajor de maicena al lado.

—¿Estás de buen humor?

No me responde. Tampoco le doy mucha importancia, me llevo el alfajor a la boca y coloco una de las diademas festivas colgadas en la pared.

Aster estalla de la risa cuando me ve con mis cuernos de venado.

—Los cuernos te sientan estupendo, he de admitir.

—Realza mi mirada. —concuerdo y hago ojitos.

—Es mi naturaleza.

—Podría decirse que sí.

—Y tu chica te los regaló gratis.

—Ha sido muy considerada —asiento riendo, fijo mi mirada en ella—. ¿A ti que te ha dejado el poli además de pensar dos veces antes de llamar al 911?

No apto para artistasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora