09. Chocolate

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«I can change everything about me to fit in
You are not like the regulars
The masquerade revelers»

Mirroball - Taylor Swift 

ASTER ✳

El tiempo pasa rápido cuando quieres que vaya lento, estas vacaciones se sienten como una cuerda a mi vida feliz de la que me sostengo como un desahuciado que no quiere caer al abismo de la adultez. No quiero empezar la universidad, no quiero abandonar a mis amigos, ni a mi familia, ni a mis planes irrealistas.

Me duelen las manos ardiendo de sostener algo que es imposible de cargar conmigo. Cada día es más pesado, cada día la ansiedad y el desconcierto son peores pero no puedo ser tan desconsiderada con las personas a mi alrededor de hacer que se preocupen por mí en este tiempo, así que solo intento alejarlos.

A veces siento que soy solo un espejo roto. Si se acercan demasiado a mí es posible que se corten con el filo de mi verdadero ser. Creo que cada vez hago un peor trabajo en ocultarlo, traté por años no hacer más que reflejar el brillo de los demás pero desde que terminé con Coco solo soy mi peor versión.

Han pasado dos semanas que parecen dos décadas.

—Buen día, osita. —masculla Kale cuando mi alarma lo hace hundir su cabeza con fuerza en su almohada.

—¿Eres tan infeliz que lo primero que piensas al levantarte es en molestarme?

—No, es un privilegio despertar cada día contigo —gruñe aun en su almohada—. Dios, ¿qué pecado estoy pagando?

—Literalmente te salvé la vida, tenme un poco de respeto.

—Que rara manera de decir que dejas a alguien vivir en tu cuarto, pero ok, como digas.

—Cállate, infeliz.

—Cállate tú, osita.

—¿La de tener un pensamiento propio te la sabes? Invéntate una respuesta mejor.

—Vale —Kale se levanta del colchón, yo tomo asiento en la cama—. Mi mente cada día y hora, cada que abres la boca fantasea formas distintas de hacerte callar.

—¿De verdad quieres que te haga tragar tierra antes de que puedas lavarte los dientes?

—¿Tierra es lo mejor que tienes? Hay cosas más agresivas con las que se puede amenazar tragar. —su sonrisa se agranda.

—Si has despertado con las hormonas alteradas yo no tengo por qué ser parte de tus bromas. Búscate una groupie, de seguro encuentras veinte a la vuelta de la esquina.

—Te tienes mucha fe si crees que estoy coqueteando contigo. Antes de acostarme contigo, sería más seguro meter la polla en una licuadora.

—Hay una licuadora en la cocina, cajón de la izquierda. Límpiala cuando termines —saco la lengua—. Voy a ducharme, sal antes de que sea tarde.

—¿Por qué siempre tienes que ducharte tu primero?

—Porque es mi casa.

—No, es la casa de tu abuelo.

—Además, ¿Qué quieres? ¿ir tu primero? ¿Qué vayamos juntos? Espabila Kale, esto no es un hotel cinco estrellas.

—Lo sé, hay animales rabiosos sueltos.

—¿Sabes qué? No tengo ánimos de discutir hoy, ten en cuenta lo que dije ayer —doy un portazo al ingresar al baño—. ¡Y te toca a ti abrir y cerrar hoy! ¡Haz algo productivo por primera vez en tu vida!

—¡Lo sé, vi el calendario! ¡¿te espero abajo para sacar la basura o te puedes sacar tu sola?!

***

No apto para artistasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora