Prólogo

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Advertencias:

esta historia puede ser considerada como una secuela o segunda parte de Muñequito de Porcelana, pero centrada en la pareja YoonSeok.

SIN EMBARGO, debido a que sigue el hilo de dicha historia, hay personajes que no van a aparecer, como Taehyung y Seokjin. No es necesario leerse Muñequito para entender lo que está pasando aquí con los protagonistas, sin embargo, comento esto para evitar comentarios como "quiero que aparezca tal personaje", porque estos dos, en específico, sólo serán mencionados.

También habrá JiKook, por lo mismo, tampoco quiero comentarios como "ay no me gusta esta pareja", porque adivinen queeeeeee, mi gente, la historia la hago yoooo y pongo las parejas que me gustan a mí uwu

Me gustaría decirles que será sólo fluff, pero no será así, JAJAJAJAJAJA. Tendrá, por supuesto, su dosis de angst y drama.

Por otra parte, será una historia que tendrá aprox 15-20 capítulos, AUNQUE abarcará muchos años. Comienza en el último año escolar de Hoseok, pero será sólo los primeros capítulos, y luego pasará a su vida universitaria también. De la mano, también, irán las etapas que Yoongi vive y como ambos deben lidiar con todos los cambios.

Para saber, también: Hoseok posee TEA (trastorno del espectro autista) en un nivel que algunos llamarían como Asperger, aunque esta palabra ha sido criticada por varias comunidades TEAS debido a la historia que guarda (y mencionará dentro de la historia, pero ustedes pueden investigar también). Por lo mismo, se le llamará principalmente TEA.

Creo que serían todas las aclaraciones principales. Si van apareciendo otras, las iré mencionando uwu

 Si van apareciendo otras, las iré mencionando uwu

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Yoongi tenía una carita preciosa.

Hoseok estaba mirándolo dormir a su lado, y ese pensamiento llegó de pronto, de la nada, como una epifanía, pero no por ello era menos cierto. No cuando tenía las pruebas delante de él.

Yoongi tenía una piel tan pálida que a veces lo podía comparar con el papel. Su cabello era negro, no rizado, pero si con un poco de ondas, desordenado por completo. Los ojos que tenía eran pequeños, oscuros, aunque llenos de una calidez que provocaba que pudiera sostenerle la vista, sin entrar en pánico por lo que significaba. Su nariz era pequeñita, como un botón, por lo que a veces Hoseok sentía el impulso de apretársela, y en muchas ocasiones no podía evitar hacerlo. Yoongi se reía cuando hacía eso, mostrando sus encías, sus ojos cerrándose por completo. Hoseok pensaba que su risa era bonita también, y la expresión que ponía era mucho más linda.

Luego estaban sus labios, delgados, rosados, finos y suaves. A Hoseok no le gustaban mucho los besos, cuando veía películas y los protagonistas se besaban, siempre encontraba que el compartir saliva era algo asqueroso. Sin embargo, cuando Yoongi lo agarró de las mejillas por primera vez, posando su boca sobre la suya, el concepto cambió un poco (o mucho, en realidad). Seguía siendo asqueroso, aunque si Yoongi era quién lo besaba, podía aceptarlo. Hoseok no entendía por qué, pero al besarlo, su estómago se ponía cálido y su cuerpo liberaba hormonas que eran buenas. Eso último lo había leído en algún lado cuando quiso averiguar lo de las mariposas en el estómago, ya que le seguía desconcertando un poco la forma en la que su propio cuerpo reaccionaba ante el sencillo toque de su novio. Además, también supo que los besos podían ser buenos para su sistema inmunológico.

Yoongi tenía mejillas rechonchas. Además, era más bajito que él, y delgado también, pero sus brazos eran fuertes porque siempre lo sostenían sin duda alguna. A Hoseok le desorientaba que Yoongi fuera capaz de eso, aunque a esas alturas ya no se quejaba, porque a un lado de él le gustaba. Sus manos eran grandes y venosas, sus dedos largos, siempre atrapando la suya en un gesto amoroso, lleno de cariño.

Y su voz...

Si Hoseok tuviera que calificar las cosas que más le gustaban de Yoongi, su voz estaría en primer lugar.

Grave, ronca, capaz de hacerlo concentrar sólo en eso, en oírla. Cuando Yoongi le hablaba, sentía que la voz de Yoongi era como... como...

Tratar de pensar en una metáfora se le estaba haciendo muy difícil, pues Hoseok no entendía bien las metáforas.

Pero era buena, era increíble, le gustaba mucho, el momento en que ellos se quedaban solos y Yoongi le susurraba algo al oído, con un tono tan bajo, y él se estremecía sin poder evitarlo, pero era un estremecimiento tan bueno que Hoseok quería que lo hiciera más. A veces, incluso se lo exigía, y Yoongi sólo se reía y obedecía.

Hoseok no comprendía muy bien lo que era el amor, pero suponía que así debía sentirse. Le gustaba que Yoongi también lo quisiera y no dudara en decírselo, en demostrárselo, en expresarlo con algún gesto. Si bien a él le costaba hacérselo saber, Yoongi no parecía acomplejado con eso. En especial, no le molestaba o le trataba mal o se burlaba de él por ser un poquito diferente al resto. Mamá decía que eso era muy bueno.

Yoongi era muy, muy precioso, se dio cuenta esa tarde, durmiendo a su lado. Hoseok no podía dejar de mirarlo, lleno de fascinación, y llevó un dedo a su mejilla para pinchársela.

Su novio arrugó el ceño levemente, medio gruñendo, así que Hoseok lo hizo de nuevo, viendo como la piel se hundía tiernamente.

―¿Seokie? ―murmuró Yoongi, medio abriendo un ojo.

Habían almorzado sólo una hora atrás, así que Yoongi sugirió tomar una siesta. Hoseok despertó hace quince minutos, observando en todo ese momento a Yoongi. Podía escuchar a mamá en el comedor, viendo su telenovela, y pensó en ir con ella, pero decidió que mirar a Yoongi era un panorama mucho mejor.

―Yoongi ―susurró apenas, temblando cuando el mayor deslizó una de sus manos por la cintura del de cabello naranja―, Yoongi...

Volvió a temblar al ver al chico levantarse un poco, acercándose y posando sus labios en su cuello para darle un beso, para chupar, para marcar. Yoongi tenía un gusto extraño por marcarlo allí, y Hoseok se dejaba porque le gustaba mucho, le gustaba esa sensación. Le enviaba escalofríos, pero también le provocaba un poquito de calor, a pesar de que fuera contradictorio. Le costaba entender eso también, aunque trataba de no darle muchas vueltas, porque a veces podía quedarse pensando y pensando las cosas sin llegar a nada.

―¿Sí, bebé? ―preguntó Yoongi, su tono bajo, ronco.

Hoseok no podía contenerlo. Las palabras barbotearon de pronto, una verdad absoluta que estaba allí:

―Yoongi, te amo.

Yoongi se rió en su cuello, algo dormido todavía, pero apretándolo más contra su cuerpo.

―Yo también te amo, bebé.

Hoseok, en definitiva, amaba tres cosas en esa vida: primero, los dinosaurios. Luego, su mamá.

Y a Yoongi. Siempre a Yoongi.

¡gracias por leer!

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Thunderclouds [YoonSeok]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora