Capítulo 32

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(Zoe)


Mónica estaba a dos pasos de mí cuando levanto la navaja pero Enzo fue más rápido y tiro de mí hacia él. Sacándome de en medio. Ella aprovecho para entrar dentro de la casa de Enzo y corrió por el interior.

Enzo se puso a seguirla y yo fui tras él.

Acabamos en la puerta de un dormitorio, que suponía yo que era el de Enzo. Mónica se encerró dentro dejándonos fuera a los dos.

-Abre la puerta –ordeno Enzo.

-Es cierto, solo soy una mujer cruel. Por tu culpa incluso puedo ir al infierno –escuchamos hablar a Mónica- pero si no te satisface nada de lo que hago por nosotros, entonces ya no quiero vivir.

-¡Abre la puerta! –grito Enzo.

-Adiós Enzo. Mi vida no tiene sentido si tu no vas a estar conmigo, no tiene sentido sin ti...

-Enzo. Tengo un mal presentimiento –dije para que se diera cuenta del significado de sus palabras.

Enzo empezó a golpear la puerta con todo su cuerpo pero no hubo manera de abrirla.

-No se abre ¿Qué hacemos ahora? –pregunte preocupada.

-La ha cerrado con el pestillo. Mi madre guarda una copia de la llave por las emergencias –dijo antes de salir corriendo al final del pasillo.

No entendía como podía haber llegado a tal estado mental que quisiera acabar con su vida ¿Se iba a suicidar como lo intento Nolan? No puede ser. Quizás solo me preocupo de más. No eso lo haría. Pensaba intentando auto convencerme sin éxito, mientras aporreaba a puerta en busca de una respuesta.

Mónica no contestaba, y no se escuchaba nada al otro lado de la puerta. Para cuando Enzo volvió corriendo a abrir la puerta.

No pude evitar gritar de horror ante la escena que había al otro lado.

Mónica tirada en el suelo con la muñeca totalmente abierta de la que salía sangre a borbotones sobre un charco de sangre. El olor era tan fuerte que sentí que me iba a desmayar. Me agarre en el marco de la puerta y me tape la boca con la otra. Mirando a Enzo que estaba pálido, que este miraba a Mónica.

-¿Qué vamos a hacer, Enzo? ¡Está muerta! –exclame totalmente alterada.

-¿Por qué? ¿Por qué ha hecho algo tan... tan... extremo? –dijo sin poder apartar la vista de Mónica.

Escuche las sirenas de la ambulancia pero al ver que Enzo no se movía tire de su brazo hacia afuera.

-Es la ambulancia. Vamos a avisarles –dice para sacarnos de allí.

Todo lo que vino después lo recuerdo como a cámara lenta. Como si lo estuviera viendo a través de los ojos de alguien ajeno a mí.

Cuando avisamos desde el umbral a la ambulancia y los paramédicos vinieron corriendo, los policías que los acompañaban nos prohibieron volver a entrar. Nos hicieron preguntas de todo tipo, tanto Enzo y yo usábamos frases cortas o, directamente, monosílabos.

Después de eso nos llevaron al hospital, para hacernos esperar en la sala de espera y llamaron al padre de Mónica, el director.

Corrieron por el pasillo al reconocer a Enzo

-¿Dónde está mi hija? –pregunto el director.

-¿Qué le ha pasado a nuestra querida Mónica? –pregunto la madre de esta llorando.

Nos quedamos en silencio mirando el suelo sin saber que decir, aun no había salido nadie a decirnos nada. Ni siquiera sabíamos si estaba muerta de verdad.

-¿Por qué se ha intentado suicidar mi hija? Estabas con ella ¿Verdad? –dijo la mujer alterada.

-No lo sé –dijo Enzo medio tartamudeando.

La mujer empezó a acusar a Enzo de que era por su culpa mientras lloraba y el director solo pedía que se calmara.

-Todo es culpa de esa zorra –se escuchó por el pasillo.

Todos nos giramos para encontrarnos con Jeni que venía, señalándome a mí, seguida de otra mujer que se le parecía mucho. Seguramente su madre, la madre de Enzo también.

-¿Jeni? –le llamo la atención su madre.

-Mónica quiere mucho a mi hermano pero esta guarra se la ha robado.

-¿Qué estás diciendo, cariño?

-Mónica se suicidó porque ella le robo a mi hermano.

-¿Es eso cierto? –pregunto su madre exigiendo mi respuesta.

-Ella no ha hecho nada malo –interfirió Enzo antes de que pudiera decir nada- ella no tiene nada que ver con el suicidio de Mónica, pero mi elección sí.

-¿Qué?

-No amo a Mónica, así que no pude aceptar sus sentimientos.

-¿Entonces eliges a esta zorra pobre? –pregunto alterada Jeni.

-Zoe, no tiene nada que ver.

-¿Qué le has hecho a mi hijo? –dijo la mujer acercándose y dándome una cachetada en la cara.

-¡PARA MAMA! –Le grito Enzo.

-¿Eres el culpable del suicidio de mi hija y aun así proteges a esa chica? –se interpuso la madre de Mónica delante de Enzo y cogiéndole del cuello de la camiseta- Debes cargar con toda la responsabilidad por lo de mi hija.

Su marido la separo rogando que se calmara. Era el único que parecía cuerdo en esta sala.

-¿Por qué se ha vuelto así mi hijo? –pregunto a la nada la madre de Enzo mientras se tiraba al suelo.

-Mi madre se ha desmayado –grito Jeni.

Entonces Enzo corrió a su lado y la subió sobre su espalda y se la llevo para buscar a alguna enfermera. Jeni y la madre de Mónica le siguieron.

-¿Tu nombre es Zoe, verdad? –me pregunto el director.

-Si –conteste mirándole.

-¿Estabas con Enzo en el lugar donde Mónica se suicidó?

-Yo...

-Si algo malo le pasa a Mónica, no estarás a salvo en ninguna parte –me amenazo.

Entonces salió el enfermero y el director se acercó llamando a gritos a su mujer que volvió corriendo. Le dijeron que Mónica ya no corría peligro, que podían a entrar a verla por unos minutos.

Me quede sola en el pasillo.

Nolan se intentó suicidar por Enzo. Porque no acepto el amor de mi hermano. Ahora Mónica también intentó suicidarse, por lo mismo que mi hermano. ¿Es porque elegí a Enzo? Enzo y yo no podemos acabar juntos de ninguna manera. Me estaba torturando a mí misma. Me senté en el suelo a llorar.

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