Capítulo 1

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(Zoe)


-Hola Nolan –salude entrando a su habitación.

Él estaba como siempre, con la cara deprimida y los ojos en el vacío.

Me senté en una silla al lado de la camilla, donde Nolan estaba.

-¿Cómo te encuentras hoy? –puso su mirada en mi cuando le toque la mano- Bueno... Te voy a contar mi día ¿Vale?

Le conté como había llevado el día en la escuela y que había hecho en general.

-¿No tienes ganas de volver a ver a tus amigos?

Puso cara de horror, como si hubiera aparecido un fantasma o hubiera dicho que he matado a alguien.

Empezó a ponerse muy nervioso y las maquinas empezaron a pitar. Una enfermera entro rápidamente y le inyectó algo para calmarlo y me obligaron a salir para estabilizarlo.

Es la primera vez que reacciona de alguna manera, que no sea mirarme, ante lo que le digo. Eso me hacía preguntarme qué pasaba. Algo había tenido que pasar en su internado.

Me fui a dar un paseo por la calle para pensar.

Mi hermano Nolan está ingresado desde que se intentó suicidar. De eso ya hace un mes. No podía entender los motivos que lo habían llevado a hacer tal cosa.

Mi hermano estudiaba en un internado muy prestigioso, al contrario que yo que voy a un colegio público. ¿Por qué esa diferencia siendo hermanos? Digamos que mis padres solamente querían un hijo, chico. Mientras él tenía todo el amor de mis padres, yo tenía el de mi abuelo. Nolan tenía todos los juguetes nuevos y yo heredaba los viejos de él.

Llegue a odiar a mi hermano, por envida por supuesto. Cuando llegamos a los seis o siete años que ya empezamos a tener más consciencia de lo que hacíamos, él se pegó a mí, intentando que no me sintiera sola. Nos hicimos inseparables aunque a mis padres no les gustara, pero como era lo que a Nolan le gustaba ellos lo aceptaban y yo estaba contenta con tener el amor de hermano.

Nolan es un chico muy amigable, simpático, hablador... no entiendo cómo ha llegado a esta situación. No puedo ir a casa de mis padres y preguntarles. Me mandarían a la mierda más rápido que a la velocidad de la luz. Ya tenían suficiente con saber si seguir pagando o no el internado porque no sabían cuando Nolan se pondrá bien para volver.

De repente pase por un escaparate de una nueva tienda, mire a través del cristal, era una peluquería, también me vi reflejada en el cristal. Me parecía mucho a mi hermano, bueno era normal siendo gemelos idénticos.

Me vino a la mente una locura, agarre un mechón de mi cabello entre mis dedos. Es una locura.

¡Vamos! No tengo nada que perder. Entre en la tienda y me dirigí al mostrador.

-Buenos días.

-Hola guapa, dime ¿En qué te puedo ayudar? –me contesto un simpático peluquero.

-Me gustaría que me dejaran el pelo así –dije sacando una foto, de Nolan y mía, en la cartera y señale a Nolan.

-¿Cómo el chico de la foto? –Pregunto confuso, asentí- Pero si tienes una melena hermosa...

Mi hermano tiene el pelo con un corte largo y el flequillo de lado que le cubre un poco los ojos y por otro lado yo tengo el cabello largo hasta media espalda. Por suerte tenemos el mismo tono de pelo.

-Yo quiero parecerme a él.

-Vale, siéntate allí mientras preparo todo.

El chico no iba a discutir conmigo, era una clienta, aunque sí que parecía confuso y sorprendido por mi pedido pero eso era lo que yo quería y eso es lo que yo tendría.

Una vez lavado el pelo me sentó frente a un espejo y cogió unas tijeras y me miro a través del espejo.

-¿Estas segura, guapa?

-Sí, corta.

-¿Es tu hermano él de la foto?

-Sí.

-Os parecéis mucho, guapa.

-Somos gemelos idénticos, así que normal que nos parecemos.

-¿Y por eso te quieres cortar el pelo como él?

-Algo así...

Empezó a cortar sin hacerme más preguntas, me empezó a contar historias de otros clientes, como si fuera una maruja, todo el rato cotilleando. La verdad es que prefería esa conversación a que me preguntara nada sobre mí.

Acabo y me quito la capa y me paso el cepillo para los pelillos sueltos.

-¿Te gusta?

El reflejo del espejo me devolvía la imagen de Nolan, no podía ver nada de mí en el reflejo.

Si la locura que me había invadido era hacerme pasar por mi hermano e ir a su instituto y averiguar que había pasado.

-Mucho.

-Me alegro, guapa.

Salí de la peluquería y me dirigí a casa de mis padres, necesitaba ropa de Nolan y contarles a mis padres lo que iba a hacer.

Ahora que lo pensaba fríamente no sabía si mis padres estarían de acuerdo con esta locura, sinceramente, creo que si no me dejan lo hare igual.

Llegue y toque al timbre. No tengo llave porque no vivo aquí. Yo vivo con mi abuelo desde los once años, es como el padre que debería haber tenido.

Abrió la puerta mi madre, que se quedó blanca por el impacto y se agarró fuerte a la puerta para no caer desmayada.

-¿Estas bien, madre?

-¿Zoe? ¿Pero qué...?

-¿Puedo pasar? –pregunte ignorando sus nervios.

Asintió y entre al salón, me senté en la butaca, mientras escuchaba chillar a mi madre llamando mi padre como una loca. Enseguida estaban sentados frente a mí, callados, cosa que me era extraña ya que siempre están hablando de Nolan y de lo buen chico que es y lo mala que es su hija, es decir yo.

-¿Qué te has hecho en el pelo? –pregunto al fin mi padre.

-Me lo cortado como Nolan porque quiero ir a sustituirle en su internado.

-¡¿QUÉ?! –gritaron los dos exaltados.

-Es un internado masculino, tonta –puntualizo mi padre.

-Lo sé –dije ignorando el insulto, como siempre- por eso me voy a hacerme pasar por chico, por Nolan, e intentar averiguar qué fue lo que le llevo a...

Se miraron mutuamente sopesando lo que había dicho.

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