Capítulo 26

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(Zoe)


Empecé a patear a los chicos según se iban acercando a mí. Pero paraban mis golpes como si nada por lo que cada vez era más difícil. A este paso acabaran conmigo. Tengo que huir.

Salí corriendo. A mi espalda escuche como decían que empezaban la caza y que el primero que me alcanzara jugaría conmigo primero.

Intente ir hacia la salida de atrás del internado, para salir del campus. Tenía que llegar antes de que me alcanzaran.

Alguien apareció por el que me agarro por el costado.

-La tengo –grito al chico.

Me revolví entra sus brazos. Como me tenía agarrada como podía, tenía cogido uno de los tirantes que al yo apartarle me lo rompió quedándoselo en la mano.

Seguí corriendo, escuchándole como maldecía tras de mí. Pero me volvió alcanzarme y esta vez lograron volverme a rodear los cinco chicos. Estaba rodeada.

-Sea quien sea el que llego antes, yo voy a ser el primero –dijo uno acercándose a mí.

Intente esquivarlo pero me dio un puñetazo en el estómago. Haciéndome doblar por la mitad. Lo que aprovecho para tirarme al suelo y subirse sobre mí. Me quede quieta encogida como un feto.

-Es mucho más divertido jugar cuando se resisten –comento el que estaba sobre mí.

-Espera –ordeno el que parecía el líder.

-¿Por qué?

-Vamos a cambiar de planes. Esta zorra tiene buena cara ¿Por qué no vamos a un sitio mejor y lo grabamos? –dijo como si fuera la mejor idea que se le ha ocurrido en la vida.

Los demás apoyaron su idea entre risas. Entonces entre cuatro me agarraron, cada uno por una extremidad.

-Soltadme –exigí.

-No la dañéis, así que tener cuidado –dijo el líder, emprendiendo la caminata.

Empezaron a llevarme hacia el almacén de los trastos de gimnasia. Yo no paraba de pedir ayuda aun jugándomela a que alguien denunciará a una chica en un internado masculino.

-No te servirá de nada gritar aquí, estamos bastante lejos de los dormitorios y estamos lo suficientemente lejos como para que te oiga nadie.

Estaba pensando en cómo escapar de esta situación, tenía que haber alguna solución, mientras seguía gritado buscando ayuda.

A mitad de camino dos se adelantaron para ir abriéndolo y preparándolo todo. Y los que se quedaron conmigo me amordazaron para que dejara de chillar, porque hacía que les dolía la cabeza.

De la nada uno de los que me tenía agarrada cayó de golpe al suelo. Al girarnos vi como Shaun lo había apaleado con un palo.

-¿Ese quién es? –pregunto uno de los que me tenía agarrada aun.

-¿Quiénes sois vosotros? ¡Dejadla ir! –grito Shaun.

-¿Un estudiante? Esto se complica encargaros de él y volved –dijo uno cargándome como si fuera un saco de patatas y pesara menos que una pluma.

Los dos hombres se lanzaron contra él y el que me cargaba siguió el camino. ¿Qué iban a hacer con Shaun? Él no sabe luchar.

Pero en vez de llevarme al almacén me subieron a una furgoneta que tenían detrás aparcada. Los dos de ellos que se habían adelantado ya estaban dentro.

-¿Y los demás? –pregunto el líder.

-Un chico se ha interpuesto y los otros se están encargando –dijo el que me cargaba tirándome en el interior.

Al poco tiempo alguien venia corriendo y los chicos se pusieron nerviosos. Por la ventanilla pude ver que era Shaun. Nada más acercarse el chico que estaba fuera le dio una patada que lo doblo y subió corriendo a la furgoneta.

-Arranca.

Pero Shaun corrió a ponerse delante de la furgoneta. Entre ellos empezaron a discutir si le atropellaban o no.

-No podemos ¿No sabéis quién es?

-¿Quién es?

-Es de la elite del internado. Si le matamos estamos muertos. La pasma vendría a por nosotros.

-Dejad en paz a mi novia –grito Shaun.

-¿Novia? –dijo uno de delante.

-¿Esta zorra es su novia? ¿Qué hacemos ahora? –preguntó otro al líder.

-Bajadla. Dejadla ir.

-¿Qué? Pero...

-Hacer lo que os dicho –dijo haciéndose notar de más.

Me cogieron y me tiraron al suelo sin ninguna delicadeza.

-¡Zoe! –escuche gritar a Shaun viniendo hacia mí. Se agacho a mi lado.

Aparecieron los otros dos chicos que se subieron corriendo y se fueron en la furgoneta a toda velocidad.

Mientras Shaun me estaba ayudando a quitarme las ataduras.

-¿Se puede saber quiénes son? ¿Te han hecho daño?

Estaba demasiado avergonzada como para mirarle. Entonces note como me ponía la chaquetilla que llevaba él por encima.

-Ponte esto ¿estás bien?

-Sí, lo estoy –dije intentando retener las lágrimas, por el alivio de no haber llegado a ser secuestrada, que amenazaban con salirse.

Entonces de la nada me rodeo con sus brazos y me apretó contra su pecho mientras me recrimino.

-¿A esto le llamas estar bien?

Dicho eso me puse a llorar, deje que todos los nervios que había pasado mientras me tenían retenían esos chicos.

-Tenía mucho miedo –le confesé- Nunca había pasado tanto miedo. Es la primera vez que estaba tan asustada.

Cuando empecé a sentirme mejor me enjuague las lágrimas con el dorso de la mano.

-¿Mejor? –me pregunto Shaun. Podía notar aun la preocupación en su voz.

-Si. Gracias.

-Vamos a sentarnos en algún lado.

Me ayudo a levantarme del suelo y me guio de la mano hasta unos bancos que estaban cerca del edificio del edificio de los dormitorios. Pero no lo suficiente como para que nos vean desde aquí.

Me sentía más aliviada después de llorar. Como que me he quitado un peso de encima. Además me cuesta admitir que me había sentido cómoda cuando Shaun me había consolado con su abrazo. He podido soltar todas las lágrimas que tenía dentro.

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