la bella y la bestia (adaptad...

By LinaMarcelaGalviz

44.5K 1.2K 72

SINOPSIS: que feo es cuando la personas que mas ama es la persona mas fría del mundo, que feo es que le inten... More

Capítulo 1
capitulo 2
capitulo 3
capitulo 4
capitulo 5
capitulo 6
capitulo 7
capitulo 8
capitulo 9
capitulo 10
cpitulo 11
capitulo 12
capitulo 13
capitulo 14
capitulo 15
capitulo 16
capitulo 17
capitulo 18
Untitled Part 19
capitulo 20
Untitled Part 21
capitulo 22
capitulo 23
capitulo 24
capitulo 25
capitulo 26
capitulo 27
capitulo 28
capitulo 29
capitulo 30
capitulo 32
capitulo 33
capitulo 34
capitulo 35
capitulo 36
capitulo 37
capitulo 38
capitulo 39
capitulo 40
nota
capitulo 42
capitulo 43
capitulo 44
capitulo 45
capitulo 46
capitulo 47
capitulo 48
capitulo 49
capitulo 50
capitulo 51
capitulo 52
capitulo 53
capitulo 54
epilogo
nota
nota
nota

capitulo 31

713 26 1
By LinaMarcelaGalviz

Luego de calmarme y destaparme la nariz, pude sentir a Nicola hablar, pero no estaba solo. Su supuesto amigo llegaba mañana, no podía estar aquí, justo ahora.
Decidí que capas para relajarme debería tomar una ducha, aunque esta mañana ya lo había hecho, necesitaba otra.
Me despojé de mi ropa en solo unos segundos y entré a la tibia ducha. Luego de diez minutos, salí y me vestí con lo mismo que llevaba antes pues solo lo había usado durante unas horas.
Tomé valor para salir del baño y fingir que todo estaba bien. No iba a hablarle a Nicola por más que le había prometido fingir ser su novia. Él no había sido nada bueno conmigo y de eso me vengaría.

- Angie.- Dijo Nicola cuando me vio salir del baño. Alguien a su lado volteó a verme y no tardó en sonreír.
- No, mi gemela.- Dije molesta. Nicola arrugó la nariz en señal de enojo.- ¿Necesitas algo que tanto me miras?- Pregunté. El amigo de Nicola rió con ternura.
- Si, necesito que tú y yo hablemos ahora mismo.- Se levantó del sillón y me jaló hasta el baño.- ¡Ya voy para allá Patricio!- Le gritó desde allí.- ¿Qué es lo que te ocurre?- Preguntó enojado.
- ¿A mí?- Hice un gesto con la mano.- Disculpa Nicola pero si mal no recuerdo hace menos de media hora estábamos peleando.- Dije casi en un grito.
- Habíamos quedado en algo.- Me dijo casi suplicando.- Yo te llevaba al cine y a comprar ropa y tú te comportabas cuando Patricio estuviera aquí.- hablaba despacio y con tranquilidad.- Vamos Angie, no me falles.- Suplicó.
- Nicola, nosotros habíamos quedado en que iba a comportarme como tu novia, mañana.- Aclaré.- ¿Y sabes qué? Hoy no es mañana.- Dije con enojo.
- Y lo se Angie.- Dijo rápidamente.- Pero él llegó hoy porque quería darme una sorpresa, que no fue nada más y nada menos que una gran molestia.- Dijo y tragó sonoramente.- Por favor.
- No Nicola, yo voy a ser mala como tú lo eres conmigo.
- Te compensare, lo prometo.- Dijo tomando mi mano.- De verdad, no vamos a pelear nunca más y seré como el novio perfecto que tú tanto buscas, pero por favor.- Apretó mi mano esperando una respuesta.

Y es que no voy a mentirles, me gusta verlo sufrir como él me hace sufrir a mí. No se merece que lo ayude, estoy en lo correcto, pero si él promete lo que está diciendo, pues claro que aceptare.

- ¿Cómo sé que no me mientes?
- Porque de verdad quiero ver a mi hermana y si no finjo que estoy de novio contigo, nunca la veré. De verdad, soy capaz de hacer mucho por ella y si tú me permites también podré ser bueno contigo, Angie no me arruines la vida.
- Tú me arruinas la vida.- Dije y me zafé de su mano.
- Ayúdame.- Mordió su labio inferior.
- Okei, pero no quiero que me...- Fui interrumpida por un beso.- Beses.- Concluí cuando él había acabado.
- Perdón.- Se disculpó tomando mi mano de nuevo.- Entonces... ¿sí?- Preguntó ilusionado.
- Si, dije que si, pero luego vamos a almorzar porque muero de hambre.
- Si, si, si, si, gracias.- Dijo abrazándome, a lo que respondí con una leve palmada en su espalda.
- Ya, Nicola, salte.- Dije amargamente alejándolo de mí.
- Okei, gracias.- Me sonrió con notoria felicidad y prácticamente me llevó a rastras a donde se encontraba su amigo.- Patricio, ella es Angie, Angie él es Patricio.- Sonrió. Patricio se levantó del sillón y me analizó tres segundos para luego darme un beso en la mejilla.
- Es un placer Angie.- Dijo sonriendo. Le devolví la sonrisa.- Nicola no se equivocaba al decir que eres hermosa.- Comentó. Nicola soltó mi mano y se aclaró la garganta.- Solo he escuchado maravillas de mi futura cuñada.- Volvió a sonreír.
- Aw gracias.- Dije tiernamente.- ¿Acaso son tan amigos?
- Como hermanos.- Dijo Nicola.
- Oh, qué bien.- Sonreí.
- Bueno, sentémonos y así podemos hablar cuanto quieran.- Dijo Nicola tirándose en el sillón. Patricio se sentó en el sillón más pequeño y a mí no me quedó otra opción que sentarme al lado de "mi novio".- Entonces, estabas contando sobre Francesca y Andrea.- Sonrió y pasó su brazo sobre mis hombros.
- ¿Quiénes son?- Pregunté intrigada.
- Las "novias" de Patricio.- Hizo comillas con sus dedos.- Según él, antes del casamiento se prueba con muchas mujeres.- Rió. Patricio lo pateó levemente.
- No son mis novias.- Alzó las cejas.- Son mis acompañantes de cama.- Añadió causando la risa de Nicola.
- Oh.- Dije sintiéndome incomoda.- ¿Y ellas dónde están?
- Es curiosa.- Le informó Nicola entre pequeñas risas. Patricio asintió.
- Están descansando.- Me informó.- Es que tuvimos un viaje agotador.- Sonrió con picardía. Nicola rió. Yo simplemente me quedé callada.- No lo tomes en doble sentido como Nicola.- Rió.- De verdad, Porcella.- Dijo entre carcajadas.
- Yo no he dicho nada.
- Pero te has echado a reír dando a entender eso.- Contuvo su risa.- Cállate.- Dijo arrojándole un almohadón.
- Este bien, está bien.- Dijo Nicola agarrando el almohadón en el aire.
- No te contare más nada porque todo lo mal piensas.- Dijo haciéndose el molesto.
- Bueno, no te enfades Parodi.- Le dijo graciosamente. Reír y ambos me miraron extrañados.
- ¿Qué hice?- Pregunté alzando los hombros.
- Te ríes raro.- Dijo Patricio.
- Tú no te ríes así.- Me acusó Nicola.
- Siempre me he reído así.- Dije excusándome.- En serio, no me miren de esa manera.
- Me gusta.- Opinó Nicola. Sonreí por compromiso.- Eres tierna.- Añadió.
- A mí también me gusta su risa.- Dijo sonriente. Nicola le tiró el almohadón de vuelta.- Que celoso eres.- Frunció el ceño.
- No soy celoso pero cuando estoy cerca de ti debo esconder a mi novia.- Arqueó una ceja. Patricio entrecerró los ojos y sonrió.
- Celoso.
- Que no lo soy.- Le dijo Nicola.
- Que si.- Dije yo. Ambos me miraron.- ¿Van a mirarme así todo el día?- Pregunté inocentemente. Nicola me atrajo más a él.- Es verdad que eres celoso.
- No lo soy.- Se negó.
- Que si.- Dijo su amigo.
- Que no.- Arrugó la nariz.
- Nicola, si no eres celoso como dices...- Dije casi en un cantito.- ¿Por qué me hiciste semejante problema con Mario?
-Ja, tu propia novia te acuso.- Dijo riendo.
- No.- Se negó nuevamente.- No te hice semejante problema, pero es que siempre anda coqueteando contigo.- Dijo molesto.
- Eso son celos, Porcella.
- Que no lo son.- Dijo por enésima vez.
- Ay es que si lo son Nicola.- Dije yo. Volvieron a mirarme de manera conjunta.- Bueno, ya no hablaré más porque me están dando miedo.- Dije encogiéndome de hombros.
- Cómo pretendes que no esté celoso si siempre llega cuando... ya sabes.- Dijo haciendo que mis mejillas se tornaran más rojizas que un tomate.
-¡Nicola!- Lo regañé. Patricio rió.- Eres un imbécil.
- Perdón pero tú estabas acusándome.- Se defendió.
- De todas maneras...- Quise arreglar lo que Nicola había dicho.- Eso fue solo una vez, lo demás te causó celos solo porque me habló cuando tú me dejaste sola en recepción.
- Oh, eso debió doler.- Dijo Patricio entre risas.
- Bueno, ya no peleemos.- Me dijo con ternura.
- Si ya no peleen, es feo pelearse.- Se burló Patricio.
- ¿Tú que te metes?
- Uy Nicola, hoy estas con ganas de pelear.- Dijo negando con la cabeza. Coincidí con él así que reí por lo bajo. Se levantó del sillón.- Tengo que ir a ver cómo están mis nenas.- Dijo pícaramente.- Nos vemos esta noche señor y señora Porcella.- Sonrió.
- Aún no es señora Porcella.- Le corrigió Nicola.
- Pero pronto lo será, ¿Qué más da? Es lo mismo.- Hizo una mueca con gracia.

Luego de despedirnos de él, que no fue mucho porque solo estaba alojado en el piso de arriba, Nicola cerró la puerta y suspiró.

- Eres mala.- Me acusó.
- ¿Yo?- Pregunté con gracia.
- Si tú.- Me señaló con el dedo y luego besó mi mejilla.
- ¿Y eso a que se debe?
- A mi promesa.- Respondió mientras me esquivaba y se sentaba en la cama.- ¿Salimos a almorzar o pedimos aquí?- Pregunto. Lo consideré durante unos segundos.
- Salgamos.
- Bien, ve por tu bolso y vamos que me muero de hambre.

Busqué mi bolso y en menos de cinco minutos ya estábamos en la recepción del hotel. Nicola pidió las llaves de su auto a Mario y sin despedirse de él tomó mi mano para caminar hasta el estacionamiento.

- Eso fue feo.- Lo regañé.
- Él es feo.- Respondió desactivando la alarma del vehículo.
- ¿Y tú eres lindo?
- Claro que sí, cariño.- Dijo con egocentrismo.
- No te hagas al importante.- Dije riendo.
- Soy importante.- Sonrió.
- Ay Nicola, ya basta.
- Aparte, no solo soy lindo e importante, mira con quien ando de la mano.- Dijo dejándome sin respuesta alguna. Respondía e iba a enterrarme yo misma.

El camino fue silencioso y parecía que nunca llegaríamos a donde sea que vayamos a almorzar. Nicola solo tarareaba una canción desconocida para mí y yo me limitaba a observar por la ventana. Cuando finalmente llegamos a McDonals, Nicola se bajó de inmediato y al verme, me tomó la mano. Extraño, lo sé.

- ¿Qué quieres comer?- Preguntó observando las distintas promociones.
- No lo sé.- Admití haciendo lo mismo que Nicola.
- Yo tampoco se.- Suspiró.- ¿Qué te parece unos nuggets de pollo?- Preguntó. Negué con la cabeza.
- Un pan carne.- Me decidí.
- ¿Solo eso?- Preguntó arqueando una ceja.
- Eso, más papas y gaseosa.- Dije. Me miró raramente.
- Si tú dices.- Elevó los hombros y luego los bajó de golpe.

Llegamos al principio de la fila y Nicola hizo nuestro pedido. Luego de cinco minutos ya estábamos buscando mesa donde sentarnos.

- Aquí Nicola.- Dije cuando vi que una familia se iba de esa mesa.- Solo hay que pedir que la limpien.- Hice una mueca.- Ya vuelvo.
- No, tú quédate aquí, yo busco a alguien que la limpie.- Dijo mientras me entregaba la bandeja.

Me quedé ahí parada como un poste hasta que Nicola volvió con una chica que traía un trapo junto con un producto de limpieza. Nicola me recibió la bandeja y luego nos sentamos a comer.

- Sé que le escapas al tema...- Dijo antes de comenzar.- Pero de verdad creo que es necesario que hablemos sobre la boda.- Concluyó. Metí una papa a mi boca y lo miré con desgano.- Me dirás que no te importa, lo sé, pero a que si hago algo que a ti no te gusta, me regañaras.- Se quejó.
- Bueno, entonces no hagas nada.
- ¿Qué?- Preguntó sin entender.
- No hay por qué casarnos.
- Nunca entiendes nada Angie.- Dijo fatigado.
- Bueno, bueno, ya, hablemos. ¿Qué es lo que quieres?- Pregunté tomando un sorbo de mi gaseosa.
- ¿En el jardín de la casa o en un salón?- Comenzó a dar opciones.
- En casa.- Dije sin siquiera mirarlo.
- Hey, por lo menos finge que te emociona.- Me dijo risueño. Lo fulminé con la mirada.
- Bien.
-¿Prefieres que contratemos una organizadora de fiestas o lo hacemos todo nosotros?
- Contrata a alguien.
-¡Qué bien que finges tu emoción!- Dijo divertido. Reí.
- Es mejor, aparte, según tú, estás muy ocupado.- Dije. Asintió mientras almorzaba.
- ¿El vestido?
- Blanco Nicola, blanco.- Le dije. Rió.
- Lo se tontita.- Dijo burlón.- ¿Pero iras a comprarlo sola?
- Supuestamente que el novio vea el vestido es mala suerte, pero más mala suerte de la que tengo no creo poder tener, así que si quieres venir conmigo, bienvenido seas.
- Iras con mi mamá.- Me informó.
- Como tú digas.- Respondí sin tomarle importancia.
- ¿La noche de bodas?- Preguntó con picardía.
- Ya sabes donde puedes meterte esa noche.
- Hey.- Me reprochó.- Yo no seré al que le meterán en la noche.
- No te pases Porcella.- Dije mirándolo desafiante. Sonrió.
- ¿Dónde la pasaremos?
- Simple, si vamos a un hotel, tú en el sillón yo en la cama. Si nos quedamos en casa, tú en tu cama, yo en la mía. Si quieres pasarla en carpa, tú en una yo en otra. Pero ni se te ocurra imaginarte que dormiremos juntos.
- ¿Por qué no?- Preguntó.
- Porque no.- Respondí.
- Esa no es una razón.
- Pero es lo que yo siento.
- ¿Sientes un por qué no?- Preguntó con gracia. Negué con la cabeza dándole a entender que estaba mal mentalmente. Rió.
- Es que simplemente no quiero que durmamos juntos.
- Okei, eso lo vemos dentro de tres semanas.
- ¿Por qué tres?- Pregunté.
- Porque dentro de tres semanas nos casaremos.- Me informó.
- Oh, gracias por avisarme con tanta anticipación.
- Si tú sabias.
- Que tú pienses que yo sé no significa que yo lo sepa en realidad.- Dije confusamente, largó una carcajada y terminó con su hamburguesa.
- ¿Dónde quieres que vayamos de luna de miel?
- A donde más te guste.- Respondí.
- ¿Qué lugar del mundo te gustaría visitar?- Preguntó.- No seas tan dura, de todas maneras te llevaré a algún lugar. Así que, es mejor que tú elijas a que yo lo haga por ti.
- Okei, entonces vamos a Paris.- Dije con emoción. Me sonrió.- De seguro tú ya has estado allí, pero desde pequeña que tengo una obsesión con ese lugar.- Concluí. Me miró una vez más y sonrió.

Continue Reading

You'll Also Like

204K 26.1K 55
En la Iglesia de Moscú, se encuentra Max Verstappen jurando venganza hacia su amado Daniel, jurando tomar lo mas sagrado para el agente Hamilton, jur...
93.9K 8.9K 29
Lara pensaba que Toni era el amor de su vida, pero dejó de serlo hace mucho, después del primer golpe que recibió por su parte cuando estaba embaraza...
365K 52.9K 39
Una sola noche. Dos mujeres lesbianas. ¿Un embarazo? ¡Imposible!
2.2M 227K 131
Dónde Jisung tiene personalidad y alma de niño, y Minho solo es un estudiante malhumorado. ❝ ━𝘔𝘪𝘯𝘩𝘰 𝘩𝘺𝘶𝘯𝘨, ¿𝘭𝘦 𝘨𝘶𝘴𝘵𝘢 𝘮𝘪𝘴 𝘰𝘳𝘦𝘫...