Capítulo 38

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NARRA MACARENA

Las sensaciones que me causaba Zulema me hacían viajar a otra dimensión en donde no había nada, absolutamente nada más que nosotras dos. No conocía lo que era la plenitud, pero en aquel lugar sentía que no necesitaba más que sus caricias y el deseo que me embargaba, yo suponía que aquello era sentirse plena.

La morena me daba lo que nunca supe que necesitara, una pasión que me ardía hasta quemar. El tacto de su piel con la mía hacía que hierba mi sangre por donde su mano pasara, me enloquecía.
Cuando llegó hasta mis pechos, pensé que ya no podría más, ella estaba derrumbando toda protección que pueda poner ante aquel fuego arrebazador que era Zulema Zahir, sin embargo, la poca cordura que me quedaba en aquel momento, empezó a mandar una alerta de advertencia a mi cabeza, una que se fue agrandando cuando la morena se dirigió hacia mi Sur. Al instante desperté de aquella hipnosis en la que me encontraba y la paré, no podía dar el siguiente paso, aún no. No estaba preparada y tenía miedo que Zulema se arrepintiera de esto que teníamos o que simplemente después de conseguir llegar hasta lo más profundo de mi ser, se canse de mí y me haga a un lado.
Sabía que lo último pasaría en algún momento, no somos nada oficial, tarde o temprano lo que sea que tengamos llegará a su fin, pero no quería que sea tan pronto y menos tras ver que no era lo que esperaba.

Cuando repentinamente separé a Zulema de mí, no quería verla a la cara. Pensé que iba a estar hechando furia por lo que le había hecho, pero no fue así. Solo asintió con la cabeza y sigilosamente buscó llegar nuevamente hasta mí para envolverme en sus brazos y echarnos a la cama. Al tiempo en que los ojos ya se me estaban cerrando, la sentí alejarse de mí para taparnos con el edredón. Imaginé que me dejaría durmiendo sola en aquella habitación que por lo que había podido ver, tal vez era la suya, por lo contrario, luego de cubrirnos, sostuvo mi cabeza en su pecho. Así nos quedamos dormidas, la una abrazada a la otra. Solo nos faltaba estar piel con piel, pero creo que aquello no era necesario en aquel momento, podía sentir su leve respirar y el tranquilo latido de su corazón, eso era como si lo estuviéramos, ya que supongo que la morena también sentía el mío.

No se cuánto tiempo habremos estado así, pero había sido la mejor noche que pudiera tener. Sin ninguna molestia, durmiendo como en las nubes. Aunque sabía lo que había pasado anoche, aún creía que todo había sido un sueño. Abrí lentamente los ojos para observar de manera más detallada donde me encontraba. Era una habitación casi en su totalidad blanca, a excepción de algunos muebles que eran de color negro. Era inmensa, de hecho que se trataba de la habitación principal. Volteé a mi derecha para ver si aún la persona responsable de mi muy buen descanso de la noche aún se encontraba conmigo, pero ya no lo estaba. Pudiera haber acariciado el lugar o buscar algo que me haga sentir que estaba en su ambiente, pero no lo era así, esta era la habitación principal, pero no la de Zulema. La mujer nunca había ocupado las instalaciones de esta casa, era una habitación más en la que fácilmente pudimos haber culminado lo de anoche, pero que no lo pude permitir. Pensándolo bien, tal vez era lo mejor, quien sabe si aquí mismo fue donde se enredó con esa mujer, Helena.
No aguanté la repugnante imaginación de verlas juntas follando en esta misma cama, me levanté inmediatamente para colocarme mi blusa y salir del lugar en búsqueda de la morena.

La casa no era enorme, pero sí lo suficientemente grande como para tomarme un buen tiempo el encontrar a la empresaria, aunque sin mucho éxito, pasado los minutos regresé a la habitación donde desperté. A diferencia de antes, pude observar un pequeño sobre en el suelo con un garabato que no distinguía lo que decía, por lo que la tomé entre manos y leí mi nombre "Macarena".
En su interior Zulema decía que tuvo que salir temprano hacia la empresa, debido a asuntos muy importantes por ver. También me decía que había mandado a pedir un desayuno para mí, el cual estaba dentro del refrigerador.

Bajo hipnosis (Zurena AU)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora