La Alumna Nueva

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Ring, ¡Riiiiing!

Es el maldito despertador. ¿Ya se acabó el fin de semana? Silencio ese ruido taladrador. Me siento tan cómoda con el calor bajo la sábana que no me apetece levantarme todavía. Doy media vuelta. El cuerpo tibio de mi chico está a mi lado. Extiendo mis brazos y me acurruco sobre su pecho cálido, que es mucho mejor que la almohada. ¡Esto sí es estar a gusto! En nada volveré a babear otra vez.

¡Riiing! ¡Riiing!

¡No! Mi sueño tranquilo se convierte en pesadilla. Es su alarma. Su cuerpo se sacude toscamente. Adiós comodidad. Adiós calor. Solo quería dormir un poco más...

—¡Ay, no puedo con mi alma! —dice Eric, mi novio, y se incorpora con un estirón. Le suena media espalda—. Mi amor, hay que levantarse. Son las seis clavadas. Hoy tengo exámenes.

—Ya... —digo apagada. Me pesan los párpados.

—Mira que te dije que no te quedaras hasta tarde mirando series. Cabezona. Pero sigue durmiendo, boba. El de los exámenes soy yo. Me basta el detalle de que quisieras acompañarme al insti antes —dice mi novio. Ya se ha puesto medio uniforme, increíble, y yo sigo tirada en la cama.

"Venga, Ana, mueve el culo. Hace tiempo que dejaste de ser aquella vaga tonta gracias a él" me digo en mis adentros. Es verdad, no soy una perezosa y Eric es muy bueno conmigo como para no compensarlo. Llevamos un par de años juntos. Pronto hará uno que vivo con él. El tiempo vuela, debe de ser por lo bien que estoy. Hago vida de casada sin grandes responsabilidades. Vivir sola con mi novio es un sueño hecho realidad.

Antes de conocerlo era una bala perdida. Tenía a mis padres locos. Salía con chicos canallas y malotes de mi edad. Al mes de empezar con Eric, dejé el vicio del cigarro y depuré mi vida. Mis padres lo adoran. Por eso me permitieron quedarme con él. Saben que es muy responsable como para dejarme embarazada con mis casi 17 años y él rozando los 19. Encima me dan una paga mensual para ayudarnos.

Eric y yo vivimos en un apartamento de sus padres, pero él lleva años cuidando de la casa solo y tiene que asumir algunos gastos. Sus padres lo ayudan económicamente hasta cierto punto, quieren que siga siendo un chico responsable, que no pierda la costumbre. Yo lo admiro. Estudia y trabaja. Aunque esté cansado, mantiene el buen humor. Me respeta. Me cuida. Me ama. ¿Qué más puedo pedir?

—Vale, mi amor. Prepárate y repasa. Yo me ocupo del desayuno —digo mostrándole una sonrisa.

Ríe. Imagino que le causa gracia mi cara de adormecida, suele decírmelo. Me lo agradece con un beso.

Salgo de la cama. Nunca me cansaré de la comodidad de andar en bragas y camiseta. ¡Amo mi vida!

Me pongo el uniforme pensando en la rutina del instituto, pero soy incapaz de prever que me espera un día lleno de sorpresas.

***

Eric y yo entramos en el instituto. Es tan temprano que apenas se ven alumnos merodeando por el patio y los pasillos. Lo acompaño a su aula. Hay cuatro gatos afincando los codos, ni nos molestamos en saludar para no desconcentrarlos. Son estudiantes de segundo de bachillerato, la diferencia con los menores es brutal. En mis inicios de la secundaria fui de las peores alumnas. Notas pésimas. Me burlaba de otros compañeros. El resultado es que voy un curso por detrás, debería estar en primero de bachillerato.

Le hago preguntas a mi novio en voz baja. Su primer examen es de Historia, una de las asignaturas que más odio. Tragar y tragar información hasta más no poder para luego vomitarla. ¡Ni que fuéramos a convertirnos en enciclopedias! Para algo están internet y los libros. Si nos lo enseñan para tener un mínimo de nivel cultural, pues al menos que lo hagan de forma más dinámica. Representaciones teatrales y películas, por ejemplo. Aprendí más con La vida es bella que en clase, aunque lloré mucho.

La hermana de mi novio [Disponible en físico en 2 tomos + Extras]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora