Just a little bit...

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"Él es mi sol, él hace que yo sea brillante

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"Él es mi sol, él hace que yo sea brillante."

El omega al que había encargado sus bolitas de algodón en cuanto lo vio suspiro de alivio. – No sé cómo los aguantas todo el día Jin, son como un pequeño terremoto. – Y el pelirosa sonrió al escuchar las quejas del omega, sí, esa descripción era exactamente lo que eran sus pequeñas bolitas.

Él sabía lo que tenía.

– Seguro es porque estaban emocionados de tener la atención de alguien nuevo. – El joven negó con una sonrisa derrotada. – De veras que el amor es ciego. – El beta soltó una carcajada al escuchar aquello, pues tal vez ese muchacho tenía algo de razón.

– Muchas gracias por cuidarlos, no sé qué habría hecho sin tu ayuda. –

Con las mejillas sonrojadas negó avergonzado, no todos los días un beta guapo te sonreía de esa forma y además era soltero... tal vez, estaba a punto de proponerle una cena al pelirosa pero este ya había entrado a la casa de Jeon y por las risas y "regaños" que se escuchaban su atención ya había sido robada completamente.

Tal vez sería en otra ocasión.







– Bebés, ¿se portaron mal?– Jin los miró acusador, mientras se mordía los labios para no reírse de lo desvergonzados que eran los pequeños, pues estos en cuanto escucharon eso negaron indignados y esponjaron su pancita en descontento. – Entonces, ¿fueron buenos niños?– El beta se sentó en el suelo y tan sólo pasaron segundos para que los alfas brincaran a su regazo y restregaran sus cabecitas en el estómago de Seok.

Sin embargo, en cuanto hicieron eso percibieron un olor que no conocían.

Y tan territoriales como eran comenzaron a tocar con sus patitas el abdomen del pelirosa en busca de una explicación.

Jin al principio no lo entendió. – ¿Están reclamando que subí un kilo? Déjenme decirles que ahora mismo estoy en mi mejor forma, así que no acepto críticas. – Regañó con tono risueño.

Sin embargo, los alfas negaron con sus ojitos tornándose más oscuros de lo normal.

Y eso sólo significaba una cosa, estaban muy cerca de hacer un berrinche de los grandes, en los que siempre terminaba por poner orden el periódico de la cocina. No obstante, éste sólo servía como escarmiento pues no tenía la autoridad y mucho menos el corazón como para darles con el delgado rollito de papel.

Entendía que había ocasiones en las que si necesitarían de la sabiduría del periódico, pero cuando realmente se portaban mal, él se los llevaba a su cuarto y los sentaba a cada uno frente a él y hablaba con ellos, hasta que estos comprendían que se equivocaron y lo aceptaban.

Lo cual de por sí ya era complicado por su naturaleza de alfas.

No obstante, él no criaría a alfas desalmados y tontos, si alguno de ellos iba a ser en un futuro líder del clan tenían que aprender a desarrollar aptitudes sociales que les permitieran gobernar y cuidar a los demás lo mejor posible.

– Y bien, ¿cuál es el problema?– Jin preguntó picando suavemente sus naricitas pero, la situación parecía empeorar pues notó como pequeñas lágrimas se acumulaban en los ojitos de sus bebés.

El beta deseo morir en ese momento, sus alfas, sus amores estaban al borde del llanto y era por algo que lo involucraba a él, sentía como su zorro se inquietaba al ver el estado emocional de quienes consideraba sus cachorros.

Sí, al parecer a su zorro no le importaba en absoluto la falta de parentesco y las diferencias de especie, esos conejitos eran sus cachorros y nadie lo iba convencer de lo contrario.

– ¿Qué sucede preciosos? Si no me dicen lo que está mal, no podré arreglarlo. – Los recogió con sus manos e intentó darles besitos en sus cabezas pero estos se apartaban llorosos del toque. Seokjin no se dio cuenta del momento en el que él mismo comenzó a llorar, los alfas al ver esto no pudieron evitarlo y por fin soltaron su llanto.

El beta los abrazó contra su pecho pero las pequeñas bolitas treparon hasta sus hombros y lamieron las lágrimas de Seokjin mientras ellos mismos no paraban de llorar, los tres se sentían desconsolados por razones diferentes o mejor dicho por varios malentendidos.

Los bebés pensaban que Jin los había cambiado.

Y a Jin le dolió el rechazo de sus algodones junto con las lágrimas que les había provocado, no era un omega pero no necesitaba serlo para que el cariño que les tenía hiciera estragos con su propio corazón.

Entre lágrimas y disculpas acompañadas de cariños por las dos partes afectadas los tres se quedaron dormidos en la sala, al parecer llorar podía agotar las energías de cualquiera y eso incluía a sus hiperactivos pequeños.







Cuando el castaño llegó a su casa no esperó encontrarse con el desagradable olor a tristeza, apresurado llamó a Jin pero éste no contestó.

Estaba a punto de subir corriendo a la planta alta cuando vio al beta acostado en el piso con sus dos hijos acurrucados en su cuello y Jeon no tenía ningún problema con eso, el problema era que los tres, tanto sus enanos como el beta tenían alrededor de sus ojos irritado.

Nadie le podía decir lo contrario, estos habían llorado por lo que parecía un largo tiempo.

Su instinto de protección lo hizo gruñir furioso, ¿quién los había hecho llorar?

El alfa se acuclilló y con cuidado tomó a los tres en sus brazos, el beta iba a abrir sus ojos para reclamar pero cuando percibió el olor que los envolvía sólo se permitió disfrutar del calor que Jeon les transmitía.

Por parte de Jungkook, éste subió hasta su habitación con los tres en brazos y los acostó en su cama, pues él necesitaba cambiarse de ropa, ducharse y ponerse los pans cómodos que solía usar en casa, a quién le importaba la cena, como alfa tenía que cuidar de sus mimadas comadrejas y de Jin.

Cuando finalmente terminó de darse una ducha y cambiarse, entró a la cama y lo primero que hizo fue jalar a sus hijos y acomodarlos en una parte en donde no los fuera a aplastar.

Cuando el beta sintió que le quitaron a sus bolitas abrió los ojos abruptamente encontrándose con la profunda mirada de Jeon, al entender en donde se hallaba hizo cara de susto, iba a decir algo pero Jungkook estiró su mano como una silenciosa invitación para que el pelirosa también se refugiara en su calor.

Seokjin envuelto por el instinto y por el deseo de ser consolado por el alfa, se acercó inmediatamente a este. Sin embargo, en un momento de agría lucidez Jin decidió alejarse un poco, pero el brazo fuerte de Jeon lo obligó a acercarse de nuevo, el pelirosa algo cohibido apoyó su cabeza en el pecho del alfa, mientras éste acariciaba suavemente sus hombros.

Jungkook tenía en un brazo a sus peluditos enanos y en el otro a Seok.

Con algo de confianza Jin pasó tentativamente el brazo por la cintura del alfa y con sus dedos acarició con suavidad el pelaje de los bebés.

– Mañana podrás explicarme por qué andaban de pequeñas magdalenas ustedes tres, ahora duérmete para que descanses un rato más tus irritados ojos. – El beta asintió avergonzado pero con un sentimiento caluroso creciendo en su pecho, pues Jeon en ningún momento dejó de acariciar su espalda ni de desprender su esencia para envolverlos en una ambiente tranquilo.

Y si alguien quería saber, sí, él a pesar de ya estar medio dormido pudo sentir el beso que el alfa le dio en su cabello antes de que éste mismo cayera en el mundo de los sueños.

Jin se durmió con una sonrisa.

"Hay una neblina deslumbrante, algo misterioso en ti querido, ¿desde hace cuánto se conocen nuestras almas?"

Espero que les haya gustado <3 

Just One Belief [Kookjin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora