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"Porque el amanecer justo antes de que salga el sol es el más oscuro

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"Porque el amanecer justo antes de que salga el sol es el más oscuro. "

Jin despertó con un fuerte dolor en su cuerpo y cabeza, no sabía en qué parte del bosque estaba ni cuánto tiempo llevaba dormido, lo último que recordaba es que tuvo que saltar al vacío, y de allí todo se volvió negro.

También recordó..., inmediatamente se puso alerta, su padre lo estaba buscando, sino se iba lejos él lo iba a encontrar. No había pasado por tanto como para rendirse ahora.

Unos ruidos en la vegetación lo sacaron de sus pensamientos y por puro instinto se intentó levantar, sin embargo, sintió como sus ojos se nublaron por el dolor, sólo así tuvo conciencia de lo herido que estaba su cuerpo, lo que en peores condiciones estaba era su pierna izquierda, la cual tenía varios cortes junto con hinchazón.

– ¿Qué voy a hacer?– Dijo al borde del llanto, pues sentía que todo le estaba saliendo mal.

Entonces, de nuevo escuchó a los arbustos removerse y su esperanza de sobrevivir se fue a la basura... él había sido atrapado, o eso pensó pues de aquel arbolito los únicos que salieron fueron un par de conejitos de color blanco.

Si bien había sentido cierto alivio al ver a los inofensivos peluchitos vivientes,  una duda surcó su mente. – « ¿A dónde había ido a parar?»– Era seguro que no estaba cerca de sus tierras pues de ninguna forma habría ese tipo de animalitos en su entorno, ¿entonces...?

Aunque la verdad estaba allí, él se rehusaba a creerla, no había caído justo en las garras del enemigo, ¿verdad?

Eso ya superaría su racha de mala suerte y la vida no podía odiarlo tanto, ¿no es así?

Los animalitos se encargaron de sacarlo de su pesimismo pues comenzaron a acercársele de forma cautelosa, hasta que estuvieron a medio metro de distancia de él. –«Son tan lindos.»– Pensó mientras miraba sus naricitas rosadas y ojos oscuros, junto con su pelaje y figura rechoncha.

De verdad tenía ganas de tocarlos... por lo menos si moría habría podido decir que tuvo la suavidad de un par de conejitos entre sus manos, así que fue acercando su extremidad a ellos pero cuando apenas estaba por rozar sus bigotitos estos se quitaban. – No les haré daño, lo prometo. – Las pequeñas bolitas blancas se miraron entre ellas y se animaron a acercarse por su cuenta, primero mostraron desconfianza pero cuando Jin los acaricio suavemente, se rindieron ante él, les gustaba cómo el joven tocaba primero su lomito después sus orejitas y cabeza; era tanto su sentimiento  de plenitud, que brincaron a su regazo. El pelirosa los miró sin saber qué hacer, hasta que estos comenzaron a restregarse en su rota camisa y los cariñitos de nuevo se hicieron presentes. –Bolitas chiqueonas. –

– Niños, ¡¿Dónde están?!– Esa era la voz de una mujer y al escucharla uno de los conejitos brincó apresurado hacia la vegetación, pero el otro se quedó en el regazo del joven.

Just One Belief [Kookjin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora