Mitología (Orfeo): Sin ti, no hay nada (Destiel)

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Supernatural - Dean y Castiel


El final estaba cerca, Sam y Dean habían pasado por muchas cosas, muchos pesares, muchas injusticias y demasiadas pérdidas como para siquiera contarlas.

Dean estaba sentado al borde del lago cercano al bunker y miraba al horizonte. Sabía que la gran lucha estaba a la vuelta de la esquina, y tenía muy en claro que el resultado fuera cual fuera, no le gustaría para nada.

Pensó en su hermano y en todo lo que ellos habían vivido, en su nueva familia que fue creciendo y disminuyéndose en determinados momentos de todo ese largo camino. Jack, un niño que se había ganado el corazón de todos, en especial el de él; sin embargo, era a Cass quien no podía pensar en perderlo, nuevamente.

Si tenía que ser sincero, ya era hora que ambos tuvieran un seria conversación.

Si tenía que ser lógico, las cosas debían quedarse como estaban.

El detalle era que ambos se habían besado, un beso en toda la medida, con lenguas, dientes, toqueteos y más. No había sabido cuánto tiempo estuvieron besándose; para el momento en que se detuvieron, ellos reían como locos mientras se acariciaban. Si bien hablaron un poco, fueron cosas sin importancia, ni sentimientos ni pensamientos sobre lo que habían hecho.

Una sonrisa tonta apareció en el rostro de Dean al recordar el rostro de aquél ángel que había sido su perdición desde el primer minuto que lo vio entrar en el granero aquella vez que no sabía que los ángeles formaba parte de todo su loco mundo; pero tal vez, desde el momento en que lo rescató del mismo infierno y debido a que él, sin memoria de haberlo visto, cayó profundo por Castiel.

Dean miró su reloj y comprobó que el ángel tenía media hora de retraso. Ellos acordaron verse en ese lugar, un sitio tranquilo donde pudieran hablar de todo lo que hasta ahora se habían negado en aceptar.

Era imposible seguir postergando más esa conversación.

—Dean —la voz de Castiel lo hizo sobresaltar un poco.

Él no perdió el tiempo y fue abrazarlo, se sentía feliz porque al fin ellos iban a estar juntos, una vez terminaran con lo pendiente ya no habría más de qué preocuparse.

— ¿Qué te tardó?

—Jack —fue la respuesta baja de Castiel y Dean sonrió.

Sin pensarlo más, lo besó y como fue con el primer beso, este fue igual de incendiario. Las manos de ambos iban por todos lados, aunque en donde Dean era mucho más osado, Castiel era más recatado. No importaba, porque no podía creer que ambos al fin estuvieran juntos.

—Soy tan feliz —dijo Dean entre beso y beso.

—Yo igual, creo que incluso más, mucho más —soltó Castiel casi sin aliento.

—Y esa es mi señal para entrar —escuchó una voz no conocida detrás de ellos.

Dean estaba algo confundido cuando Castiel prácticamente lo empujó hacia atrás y se interpuso entre él y la persona que había llegado.

— ¿Qué pasa...? ¿Quién es ella? —Preguntó al ver a una mujer que los miraba sonriente.

Algo en esa persona le causaba un temor irracional.

—No, por favor —rogó Castiel en voz baja y eso confirmó a Dean que algo muy malo estaba por suceder.

—Un trato es un trato, Castiel. Despertaste, me desperté. Algo sumamente imposible. Por eso acordamos que en cuanto fueras feliz, deberías regresar a la nada.

Las curiosas formas del amor - Fictober 2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora