22 Mío por siempre (Wade y Peter)

115 7 9
                                    

Películas: "El sorprendente hombre araña" (Sony) y "Deadpool" (Fox)


La noche, oscura y solitaria.

Wade, se encontraba en uno de los muchos callejones oscuros de la transitada calle central de la ciudad, viendo, desde su escondite, a Peter actuando de forma heroica al salvar a un ciudadano incauto que fue víctima de la delincuencia nocturna. Le molestaba terriblemente que el joven delgado gastara su energía peleando en las calles cuando bien podía gastar esas mismas energías con él, en la cama; o tal vez, en el sillón o cualquier otra superficie, no era ambicioso en ese sentido, le venía bien cualquier lugar. Lo malo realmente era que aún no lo podía tener como deseaba.


«Sí, esta historia es de mí, Deadpool.

Y no finjan que sé que están aquí leyendo solo por el sexo y no por mí ni por Spidy, así que, vayan por ello»


Un grito de gracias se escuchó, mientras veía a Peter correr calles arriba, una vez que había dejado inconsciente al criminal y la policía estaba a punto de llegar. Se ocultó más cuando se dio cuenta de a quien había salvado, Peter, era Gwen, la chica que le gustaba al muchacho.

Se estremeció cuando su sangre la sintió caliente, casi burbujeante y un jadeo placentero salió de sus labios.

Peter estaba cerca, muy cerca de él.


«Y aquí es donde les digo, "queridos" lectores, por si no lo han notado, la autora me ve de una forma demasiado romántica para mi gusto, pero en fin, sigan leyendo... »


— ¿Siempre tienes que vigilarme o es una manía tuya con todas tus presas? Dijiste que me dejarías actuar por mi cuenta si cumplía con mi parte del trato.

La voz de Peter tenía un matiz retador en cada palabra que decía y eso solo acrecentaba mucho más su sed de sangre, pero que para su desgracia era únicamente la del joven esquivo.

—Te has demorado en llegar, ¿acaso piensas que esperaré toda la jodida noche a que vayas a mi encuentro? —Antes de que Peter le pudiera contestar, añadió—: Ayer te quedaste por muy poco tiempo y sabes que mi organismo necesita de tus nutrientes...

—Ya, no lo repitas que lo sé hasta el cansancio: sino morirás —ahora la voz de Peter era más cauta.

A él, eso le gustaba.

—Eso es algo que a ninguno de ninguno de nosotros nos conviene, aunque para ti sea por razones muy distintas a las mías.

Vio como Peter, quién lo miraba desde unas de las esquinas más oscuras del callejón, lo quedaba observando con expresión angustiada. Sí, eso quería. Deseaba que Peter se sintiera culpable de provocarle algún malestar o incluso una posible muerte, algo que no podía ser posible. Claro que eso no se lo diría, no le convenía que lo supiera. Ese chico de por sí, le era esquivo y sabía que si aceptaba todo lo que había entre ellos, era no solo por la propia salud de Wade, sino por los poderes que su saliva le otorgaba al joven el beber de su sangre.


«Sí, en esta historia soy un puto vampiro sexy»


Rogaba porque ya fuera mayor de edad y de ese modo poder dar rienda suelta a los deseos que llevaba guardando en su pecho y que lo quemaba a cada instante que pasaba sin poder tenerlo en todo sentido. No es que tuviera escrúpulos ni una consciencia que le impidiera tomar lo que quería, era que estaba esperando el momento adecuado para poder obtener todo y no simples migajas.

Las curiosas formas del amor - Fictober 2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora