Romance: La ilusión del amor (Touya y Yukito)

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Sakura Card Captors


Touya caminaba de un lado a otro en la sala de su casa, tenía como marco, la ventana tras él con hojas de cerezo que caían con el viento. Su hermana pequeña había salido con sus amigos como siempre a tener aventuras con esas cartas que se suponía, él, no sabía nada. Ahora ya no se debía preocupar porque ella podía cuidarse, aun así siempre lo hacía, aunque tuviera ayuda.

Respiró profundo ante eso último, porque no soportaba que ella estuviera en problemas, menos en peligro; pero cuidarla todo el tiempo ya no era su función, eso ahora recaía en otra persona que era mucho más capaz y eficiente para cuidarla.

El sonido del timbre de la casa lo sacó de sus pensamientos con un pequeño sobresalto y no le quedó más que intentar relajarse. Fue a la puerta y al abrirla encontró a un sonriente Yukito mirándolo cargando una bolsa de compras del supermercado.

Ambos se saludaron y el corazón de Touya cantó de alegría, lo dejó pasar como siempre lo hacía. Continuamente que estaban juntos, tenía la abrumadora necesidad de abrazarlo y finalmente poder besarlo; sin embargo, aún no le abría su corazón, aunque sabía que Yukito estaba consciente de sus sentimientos.

—Te parece si...

—Necesito hablar contigo de algo importante —habló serio interrumpiendo lo que iba a decir.

Ambos estaban en la cocina, Yukito dejó el paquete que había traído en el mesón y lo miró con esos ojos hermosos, inocentes, sinceros y amables. Touya se quedó un momento paralizado, encandilado por esa expresión tan pura que necesitó tragar y no soltarlo bruscamente que lo amaba.

— ¿De qué quieres hablar, Touya?

—De ti... de mí... de nosotros...

Primero la expresión de Yukito era de no comprender nada, pero después su rostro era de confusión y tal vez incluso hasta miedo.

— ¿Sucede algo malo? —La voz de Yukito era preocupada y cómo él no podía soportar verlo inquieto ni asustado, sonrió para tranquilizarlo.

—Nada malo sucede, pero... —caminó hacia él hasta quedar muy cerca, tanto que podía oler su piel. El aroma que tenía era frutado, dulce.

Touya solía soñar todas las noches con su aroma, recorriendo su cuerpo, conociendo y probando toda esa piel, sabía que una vez lo probara sería su mayor y favorita adicción.

—Touya, ¿qué sucede? —Escuchó la voz de su amigo.

El rostro de Yukito, limpio de toda malicia ni siquiera se imaginaba todo lo que despertaba en Touya. Ya era una verdadera tortura desear tenerlo en sus brazos y no dejarlo ir jamás.

—Otra vez me miras de esa forma...

— ¿Y no te gusta que te vea así? —Preguntó con voz ronca.

—Es solo que... —habló bajo mirándolo a los ojos.

Touya ya no podía más y bajó su rostro hasta que ambas narices se toparon, podía escuchar la respiración acompasada de su amigo la que contrastaba con la suya que estaba agitada.

—Touya... —el suave susurro le cosquilleó el rostro.

Estaba a punto de llegar a sus labios cuando lo vio cerrar los ojos y alzar un poco la cabeza, incluso pensó que estaba intentando llegar a los suyos y sintió saborear la victoria al casi poder probar al fin los labios de Yukito en los suyos; pero, de pronto una fuerte luz blanca envolvió a su amigo cegándolo por completo por unos segundos para que después ya no estuviera y en su lugar era Yue quien se presentaba, la verdadera identidad de Yukito.

Las curiosas formas del amor - Fictober 2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora