Privilegios.

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¿Cuántas horas llevaba siguiéndolo de un lado a otro? Jonathan había estado con su amigo tratando de persuadirlo. Lo atosigo durante su entrenamiento en el gimnasio de la mansión, mientras alimentaba a sus mascotas, cuando regaba las flores de su jardín, en el momento que redactaba un par de informes y ahora qué trataba de afinar su violín para practicar un par de partituras nuevas. Damian había estado serio desde la noche cuando le informó del trato que el Linterna Verde le había propuesto y que había aceptado.

Primero perdió un poco la compostura al decirle que era una idea absurda, que no debía dejarse chantajear de esa manera por el desconocido fosforescente que paseaba por el Salón de la Justicia en compañía de su equipo resolviendo la misión secreta que se negaban a revelar. Sin embargo cuando Damian le dijo que en realidad a él también le parecía buena idea salir con el chico, a Jon definitivamente se le escapó el resto de dicha compostura que trato de guardarse. Por tal motivo había pasado casi todo el día convenciendo a su amigo que no fuera, que lo rechazara y que mejor se enfocarán ellos dos (Robin y Superboy) a investigar por su propia cuenta.

-¿Que tal si hackeas la baticomputadora?

-Por última vez Jonathan... no.

-¿Desde cuándo el perfecto Robin se deja manipular de esta forma?- Kent planeaba usar el orgullo de su amigo en su contra- jamás antes habías cedido frente una petición tan absurda.

-No es absurda.

-¿No me digas que quieres salir con él?- Jon floto a un lado de su amigo y le quitó el arco de su violín antes de que este fuera tensado a la medida óptima- ¿Sabes? No parecer ser muy listo.

-Me agrada.

-¿Por qué te alaba todo el tiempo o por qué en verdad es simpático?- pregunto pues durante la velada anterior había sido testigo de cómo el supuesto Thai no paraba de decirle lo increíble que era siendo Robin y el magnífico trabajo que había hecho en su línea temporal como siguiente Batman- si lo que buscas es adulación la puedes encontrar con personas más importantes.

-Es un Linterna Verde, ¿quién puede ser más importante?

-Un kriptoniano- soltó sin pensar.

-¿Quien? ¿Tú?- cuando la ceja levantada de Dami lo analizo con un poco de irritación, Jon sintió sus mejillas ligeramente calientes- ambos sabemos que estás bastante ocupado con tus "citas de una sola noche"

Al no saber cómo responder ni cómo controlar la terrible vergüenza de haberse humillado frente a su compañero decidió aceptar que había perdido. Le fastidiaba que su mejor amigo saliera con el molesto de Linterna; no era por desconfianza sino por la actitud pedante que tuvo el chico cuando se conocieron, tratando de aparentar ser lo bastante importante como para desplazarlo y siempre tratando de esconderse es esa falsa sonrisa. Alguien tan poco digno como ese tipo no merecía el tiempo de Damian; cuando Alfred llegó a la habitación del hijo menor de Bruce y le informo que su padre lo buscaba fue que Jonathan tiro la toalla definitivamente.

Salió de la mansión bastante decaído y con unas terribles ansias de regresar para poder atar a Damian a una silla impidiendo esa cita. Los alrededores en Gótica eran deslumbrantes tonos de azules brillantes e indomables, sobre las superficies cristalinas de los altos edificios Superboy trataba de ignorar su reflejo pues no deseaba comprobar cómo el cansino cuerpo se movía sin gracia sobre la ciudad hermana de Metrópolis. Cuando dejó atrás las latas construcciones y llegó a los barrios suburbanos se animó a pensar positivo. Sin esa misión y con su mejor amigo en una cita Jon tenía bastante tiempo libre, podía atender sus incontables proyectos que tenía a medio empezar como la reparación de ese magnífico Renault Torino que guardaba acumulando polvo en la cochera de la casa de su abuela en Kansas o investigar a profundidad su nuevo pasatiempo de cultivar plantas carnívoras en el cuarto de lavado de su pequeño departamento. Meditabundo voló sobre los tejados con pintura resquebrajada de las casas y apartamentos, la distancia aumentaba entre la mansión Wayne y la actual posición de un superchico pero la sensación de abandono que este sentía apenas y podía ser ignorada con los falsos planes que la mente de Jon iba hilando.

Sol y tiempoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora