Gato.

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-Ammm... Bueno, nuestra reunión iba a ser dentro de unas semanas más, pero supongo que no hay problema con adelantar la fecha.

Claramente aquellos hombres habían pensado que su fachada estaba bien cubierta pues el verse sorprendidos por Superboy realmente los dejos congelados; algunos intercambiaron miradas preguntando que hacer pues ese inconveniente no estaba previsto o eso creyeron hasta que el líder de una de las partes recuperó el temple e imitando una risa con sorna se dirigió a la concurrencia.

-Bueno caballeros, no pudimos desear mejor conejillo para poner a prueba la nueva adquisición- haciéndose con lo que antes estaba en la mesa como objeto de observación apuntó hacia el Superchico quien sin perder tiempo analizo todo el complejo, al menos comprobó que ahí no estaba Robin- enciendan los reactores.

Un haz de luz iluminó la habitación de colores amarillos y rojos dando como resultado una capa anaranjada que además de otorgar iluminación al lugar no hizo nada más. El sujeto que había dado la orden parpadeo apresurado haciendo que sus diminutos ojos de cerdo parecieran desaparecer por fracciones de segundos; Jon ufanado de que los habían estafado con lo que fuera que hiciera esa cosa se permitió cruzar los brazos sobre el pecho y sonreír como diciendo "anda, aquí estoy, hagan algo". Craso error.

De un momento a otro sintió como si estuviera recibiendo de lleno un golpe en la nuca con un mazo; los pulmones dejaron de percibir el oxígeno necesario para estar tranquilo. Los criminales estaban estupefactos por lo que estaba pasando, sin lugar a dudas había valido cada centavo la inversión anti supers.

-Es un convertidor de energía, por decirlo de una forma simple lo que hacen estos interesantes reactores es envejecer la luz.

-Sol rojo- balbuceo Superboy apenas con fuerzas para alzar el rostro- ¿co... cómo?

-No tengo idea- admitió poniéndose dificultosamente de pie para acercarse pues su cuerpo rechoncho le limitaba los movimientos- un buen contacto dentro de LexCorp lo consiguió, mismos fines supongo, pero eso no importa ahora- Superboy lo vio sonreír de oreja a oreja dejando ver sus asquerosos dientes amarillentos- sino que vamos a poder averiguar con exactitud los efectos.

Jonathan apretó los dientes cuando un puntapié le impactó con odio en uno de sus costados. Si ya le faltaba el aire con anterioridad ahora sí que sabía lo que era no tener nada dentro de los pulmones. Recibió otro golpe y ese fue el preámbulo para la lluvia que le cayó encima, el héroe sintió que llevaba una eternidad recibiendo el castigo y por primera vez quiso abandonar la contienda. Sacando fuerzas de su destrozado interior detuvo uno de los tantos puñetazos y redoblando los esfuerzos se colocó de pie. Estaba claro que una cosa era desear desistir y otra muy diferente el hacerlo, Superboy preferir una y mil veces caer en batalla que vivir como un cobarde, se preparó para lo que viniera, pero lo que llegó definitivamente fue lo mejor que le pudo pasar; una pesada nube negra subió desde el suelo hasta llenar todo dejando un manto oscuro que devoró los rayos naranjas que a pesar de todo continuaba destripando las energías del kriptoniano.

Jamás podría asegurar con exactitud la dirección concreta, pero escuchó los alaridos de dolor de varios tipos acompañados de objetos rompiéndose. Robin estaba en su elemento pero, como bien había dicho, también estaba oxidado en sus movimientos y eso quedó claro con horrorosa exactitud cuándo a un lado de Superboy salió despedido. Dami se colocó de pie y volvió a adentrarse en la mota de oscuridad, pero al parecer no le estaba resultando fácil contener a los esbirros quienes enfundados de armas disparaban en todas direcciones.

Superboy estaba demasiado mareado, sus sentidos completos lo confundían más de lo que ayudaban haciéndolo tambalear como si estuviera moribundo. Antes de que sus fuerzas mermaran por completo y que la capa de humo que Robin había hecho a modo de escondite desapareciera ambos héroes corrieron a la misma dirección como si se comunicaran con la mente; una ventana cegada por tablones fue quebrada gracias a la madera podrida que no opuso mucha resistencia. Entre todo el barullo Superboy pudo distinguir vagamente como Robin trataba de sostener a ambos de una cornisa, sin embargo el peso, y muy seguramente el dolor, lo obligaron a soltarse cayendo los dos, primero en unas escaleras de emergencia de acero desgastado y luego sobre unas cajas que en lugar de amortiguar la caída les había sacado el aire haciéndolos sentir ahogados. Jonathan ni siquiera era capaz de centrar la mirada cuando unas temblorosas manos enguantadas lo incitaban a pararse; sin duda Robin se había llevado menos golpes que él y ni aun así dudaba que doliera menos.

Sol y tiempoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora