Sepultura

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PARTE UNO- AVE- 




Las hélices del crepúsculo comenzaron a moverse sobre la ciudad, aquella noche prometía ser diferente a cualquiera que hasta ahora hubiera tenido lugar durante su estadía al lado de su padre. Ambos encapuchados brincaban de tejado sobre tejado, tenían una "cita" y como buenos anfitriones de la bella Gótica debían estar puntuales. Cruzaron algunos comercios ya cerrados y pronto se encontraron sobre uno de los tantos almacenes de el "Emporio de juguetes Waffling" a la espera de aquellos que aun a estas alturas Damian no conocía en persona.

En silencio Batman se puso a revisar algunas cosas sobre el caso en el que trabajaban, al parecer Alfred había encontrado algo de importancia ya que a la distancia escuchaba las preguntas que hacía su padre; mientras tanto Robin se puso a recorrer el lugar, con poco interés observó al borde y comprobó que estaban a una buena altura del suelo, rebobinando sus pasos buscó a su padre y cuando estaba llegando a su lado con la firme convicción de preguntarle las nuevas de Alfred una brisa anormal del viento lo sacó de su objetivo. Ya sabía que iban a reunirse con el kryptoniano y con lo que parecía ser su protegido.

Superman los saludo con aquella sonrisa bobalicona que pareció no causar nada sobre ambos humanos que solo movieron la cabeza a forma de respuesta. Pero la pequeña persona que saltó de la espalda del superhombre pareció tan feliz por estar ahí que casi le provocó un leve vuelco al estómago a la avecilla que simplemente atino a obligarse volver su rostro un témpano de hielo.

Los adultos empezaron a hablar largo y tendido y él no sabía qué hacer con los brazos que había mantenido rígidos como estatua a su costado, movió las piernas, el cuello, frunció los labios y mil cosas más pero por lo visto ninguna posición parecía ser lo bastante cómoda para mantenerla por más de tres minutos. Cuando el tal "Superboy" se le acercó Damian podría jurar que la batalla interna que ahora sostenía era con el vergonzoso rubor que amenazó con humillarlo. El chico trataba de trabar, de manera torpe, algún tipo de conversación pero el impacto que le provocaba la sonrisa del infante hicieron que Damian mostrará a respuesta una actitud por demás gélida y desagradable. Por fortuna la voz de Batman lo rescato de aquel espantoso primer encuentro donde Robin dejó, sin desearlo, una horrorosa impresión.

La noche transcurrió más lenta de lo que espero, no importó la acción que se desembolsaba a su alrededor ya que Damian era incapaz de centrarse en aquel jaqueo que le pidió Bruce por estar sintiendo el aliento del minisúper sobre su cuello. El sudor que le escurrió nunca antes le pareció tan pegajoso como ahora y aquel malestar en la concentración se lo atribuyo a que el inoportuno Superchico no era apto para estar ahí.

Pasaron meses para volver a verse de nueva cuenta. A partir de entonces volvieron a reunirse tantas más hasta que se convirtieron en un equipo bastante inestable por el carácter de ambos críos. Jon había intentado ser amable y amigable pero la falta de socialización de Damian y su falsa altanería los hicieron tener una relación volátil que a expensas de todos logró sobrevivir. Al inicio solo eran compañeros de equipo pero fácilmente, y a resultado de las arriesgadas misiones que vivieron, se transformaron en amigos que a su diferente manera siempre trataban de protegerse.

Al comienzo de la odisea Robin describía con sencillez que su nuevo "amigo" dejaba mucho que desear, no solo era un completo inexperto en el arte del combate sino que también era un tipo molesto con esa actitud de niño bueno; fue así como Jon empezó a ganarse los inspirados sobrenombres con los que lo bautizó el heredero Al'Ghul y a ser una constante en su rango de atosigamiento, porque si, Damian ya no paraba de fastidiar a su condiscípulo cada que la oportunidad se presentaba.

Aun con todo aquello Jon no era un santo ni se quedaba de brazos cruzados, el chico de Superman le demostraba el carácter propio de lo que quedaba de un linaje tan antiguo como la vida de la Tierra haciendo, de esta manera, que las aptitudes y defectos entre los hijos se complementaran y equilibraran. Muchas pruebas fueron las que tuvieron que atravesar antes de que su dupla, que no carecía de genialidad, evolucionara a un equipo donde Robin y los Titanes lo aceptaron gustosos.

Los soles corrían sin contratiempo y el paso de aquel astro los fue transformando, ahora ninguno era tan parecido a la sombra que en su tierno encuentro fueron. Siendo ambos adolescentes la naturaleza se encargó de hacer su trabajo y los fue moldeando a lo que los genes les esperaban.

Jon siempre había sido más alto que el promedio y era de esperarse que aquel rasgo lo conservará sin ninguna duda, sus entrenamientos también ofrendaban el fruto del esfuerzo pues ahora sus brazos, piernas, abdomen y demás músculos se contorneaban de tal manera que parecían firmes como estupendas obras de arte; el rostro también le había mutado a su favor pues la mandíbula cuadrada que le heredó a su padre lo hacían parecer más severo de lo que alguna vez creyó mostrar, los labios gruesos de Jon y sus relucientes ojos eran, por mucho, lo mejor que tenía para presumir pues estos seducían sin ser esa la intención y por último aquella espalda ancha que mil veces fungió de escudo para el equipo eran el conjunto que se denominaba Jonathan Samuel Kent.

Sin embargo Damian, que a su manera no tenía nada que envidiar de su amigo, había desarrollado rasgos bastante contraídos a lo que alguna vez deseó allá cuando crecía entre las peligrosas montañas escarchadas o los insufribles desiertos con su madre y abuelo.

El chico Wayne era fino, esa era la palabra que más le podía describir pues no solo la presencia aristocrática de su sangre lo volvía blanco de aquel calificativo. Los músculos de Damian era delegados confiriendo una mayor flexibilidad y agilidad a su combate, su estatura (por culpa de su padre) era bastante normal pues jamás sobresalía de las grandes multitudes, su rostro se perfilaba contra luz como una bella nebulosa que sabía esconder emociones y secretos, los rasgos más llamativos del Wayne eran aquellos que su madre le heredó: sus soberbios ojos esmeralda y aquellas endemoniadas curvas que hacían salivar a más de uno.

Del primer vistazo entre Samuel y él habían pasado casi seis años en los que Damian fue comprobando con gusto como su nuevo mejor amigo iba cambian para bien, y aunque solía ser bastante obtuso para darse cuenta de muchas cosas si se enteró de que un terremoto de sentimientos estaba pronto a sepultarlo y aunque al inicio se negó una y cien veces que aquello no le estaba pasando y que solo era una transición producto de la edad las cosas parecieron decir la misma cantidad de veces que estaba equivocado. Aquellos temas más que incomodarlo le producía malestar, ninguno de sus hermanos eran lo suficientemente abierto para compartir experiencias y las de su padre sinceramente no quería conocer.

Casi medio año batallo y salió vencedor pero solo eran peleas de mentira pues llegado el momento no pudo desviar la mirada y como todo un Wayne acepto lo que se aproximaba; finalmente supo que estaba acabado cuando en una misión, donde él fungió como cebo y, Superboy lo rescato quedo prendado por aquel nuevo chico... rayos, se había enamorado.



Notas finales:

No, no debería, no solo está mal sino que es grosero (¿)... pero no puedoooo (Help me! I can't stop) ;n;

Prometo! Juro! Apalabro! Certifico! y Aseguro! Que esta es la última historia que subo mientras no termine las mil que tengo arrastrando desde la creación de los mundos.

Pero weno, al mal paso darle prisa. xD
Este será un fic en el que tratare de narrar todo desde el punto de vista de Damian y en esta entrega será la misma bolita de odio la que buscara a Jon, ya saben, por lo general siempre es Jonno el que le ruega y eso ahora será al revés pero tratando de respetar el psique de Dami y Jonny.

La historia será súper boba y random, jajaja no habrán grandes giros en la trama ni espectaculares subhistorias así que sobre aviso no hay engaño.

En fin, mil gracias a todos los que leen, les envió todo mi amorsh de oso panda que busca urgentemente un grupo de escritores para rehabilitarse de esta etapa de sacar historias y nunca terminarlas. ;n;

Sol y tiempoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora