Palabras.

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El ambiente de alegría y festejo podía percibirse claramente en el aire de toda la sala, con paso firme y con una mirada que parecía de desconfianza Jon empezó a recortar la distancia. Solo cuando estuvo lo bastante cerca para admirar en todo su esplendor el rostro de su amigo fue que el recelo de que fuera una ilusión se borró. Un tumulto de palabras le llegó a la mente causando que su respiración se volviera a cortar imperceptiblemente.

- ¿No le das un abrazo a tu mejor amigo? - Damian fue quien hablo y aunque esa era sin ninguna duda su voz Jonathan la percibió tan diferente y distante a cuando se despidieron por última vez en aquel techo de la oscura Gótica.

-Tal vez quieran un poco de espacio- concedió Kory precedida por el resto de los chicos que opinaron amenamente lo mismo- me alegro que estés de regreso Damian- le dijo antes de darle un beso en la cabeza y salir.

No fue antes de que el último miembro cerró la puerta y el silencio gobernó unos minutos más hasta que Jon volvió a ser gobernador de sus actos. Y tal y como Damian lo había propuesta el joven héroe lo abrazó con más fuerza de la que solía utilizar para los conocidos; el cuerpo de Dami desprendía un tibio calor y el sonido de sus venas eran un compás rítmico y lento.

Las ventanas de esa habitación estaban abiertas dejándoles ver las diminutas estrellas plateadas pintar velozmente el cielo anaranjado. Los sentidos de Jon estaban puestos en su amigo quien parecía querer soltarse pues una gentil mano del Robin se movió dando palmadas en la espalda como si tratara de zanjar el contacto, así Jon lo hizo.

Los jades resplandecientes parecían no haber perdido ni un ápice de intensidad y el rostro de su amigo, aunque demacrado, parecía conservar los rasgos aniñados de cuando era el hijo heredero de Bruce Wayne. Con rapidez lo miro más detalladamente: un extraño uniforme de manta grisácea que se componía de dos partes y que no contaba con ningún distintivo en particular, el cabello alborotado que le caía tres centímetros por debajo de la oreja, la misma estatura, un morral a los pies del chico y esa nueva sonrisa que no recordaba su amigo poseyera. Estaba feliz.

- ¿Donde... donde estuviste? - le pregunto algo consternado y sintiendo un mar de preguntas llegarle- ¿por qué?

-El primer año estuve en Nanda Parbat con mi padre- Damian le dirigió un movimiento de cabeza para que le siguiera a la salida- el segundo en tierras altas de la India.

- ¿La India? ¿por qué fuiste a la...? espera- caminaban hacia el piso inferior, hacia la zona de habitaciones- ¿por qué no me contaste nada? ¿en qué parte específicamente estuviste? ¿por qué jamás te comunicaste? hey! ¡Te estoy hablando!

-Y yo te estoy escuchando- llegaron ante la puerta plateada que cuidaba los aposentos de Robin- sé que tienes muchas preguntas Jon y te prometo que las responderé todas.

-Bien- respondió áspero cruzando los brazos sobre el pecho- porque me lo debes... nos lo debes a todos.

-Supongo que sí- Damian se encogió de hombros y entro- porque no pones en orden tus preguntas y así será...

-No tengo que tomarme tiempo, llevo dos años haciendo eso- lo atajó al instante mientras le dedicaba una mirada desdeñosa por el enfado que sentía- ¿por qué no me lo contaste?

-Las tradiciones de Thalía son tan antiguas como estúpidas- el chico empezó a mover su cama y habló más fuerte para que su voz sonara por sobre el ruido del mueble al ser arrastrado- para que un miembro de la familia principal deserte de su misión solo hay dos caminos: morir o pelear...- en el suelo bajo la cama Damian comenzó a romper pequeños pedazos de madera- la lucha demuestra que eres digno de vivir bajo tus propias enseñanzas pero son pocos los que lo logran; es un camino que se debe recorrer solo o en compañía de otro miembro de la familia.

Sol y tiempoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora