Capitulo 25 : Regalo Envenenado

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2 de Noviembre de 2010
Si hoy era una fecha especial ; hoy era mi 27 cumpleaños .
Había pasado un mes desde que me dieron de alta y todo marchaba bien , mi rutina ; levantarme a las Díez de la mañana ; arreglar mi habitación ; ducharme con ese maravilloso olor a lavanda que me dejaba el gel de baño y tomarme mis dos tostadas de mermelada de fresa con mi descafeinado .
De momento esa era mi rutina la primera hora de la mañana .
Ayudaba en lo que podía en las tareas de casa ; ordenaba el salón , recogía los platos ; vasos y demás enseres de la cocina ; barría .
Lorena se encargaba de la limpieza ; en ese sentido me sobreprotegian mucho ; tenían miedo de que diese un resbalón y pudiese malograr esa pequeña cosita que nacía en mi .
Hoy era un día normal para mí lo era por lo menos pero ... cuando abrí los ojos ... todo estaba muy en silencio .
Me dispuse a ir a la ducha ; enjabonarme el cuerpo y observar cómo mi vientre crecía .
Un momento he dicho ¿ Crecía? si si estáis leyendo bien del verbo "crecer" lo que viene siendo que mi vientre estaba creciendo a una velocidad un tanto ... ¿preocupante? diría yo .
Hasta el día diez no tenía la primera eco ; pero si Marina no decía nada era que todo marchaba correctamente .
Salí de la ducha ajustándome el pantalón negro como buenamente pude , con las zapatillas atadas y con una camiseta de manga larga ; el día era soleado ; la mar estaba en calma .
Abrí el pomo de la puerta y ... allí estaban empezando por Marina y acabando por la madre de Lorena ; quien había salido un ratito de trabajar del hospital con una tarta un 27 y cantándome el cumpleaños feliz .
Vaaale Vaaaale esto no me lo esperaba ,
solo se me ocurrió dar las gracias
pedir un deseo y soplar el 27 ; Marina partió la tarta de tres chocolates que ella misma había elaborado en casa de Inés , ese era " el paciente urgente que tenía que atender en el gabinete"
Partimos la tarta ; y nos tomemos el desayuno , yo estaba demasiado sorprendía como para decir nada .
La verdad era mi primer cumpleaños sin Alvaro ; pero no lo echaba en falta , no me preocupaba ¿me habría olvidado de él ? Puede en estos meses en los cuales llevo en Málaga no tuve respuesta por parte de él , ni llamadas , ni mensajes nada ni él ni mi Santa tía que parecía que me hubiese enterrado.
Si me emocione y de mis ojos saltaron dos lagrimas como dos gotas de Rocío en la madrugada .
Marina se percató de eso y enseguida se acercó a mí y me abrazo .
Era un abrazo tan confortable , no se fue extraño pero sentí algo en mi , que yo le eché la culpa a las hormonas al embarazo ...
Marina tenía que marcharse ; junto con la madre de Lorena y Lorena se quedaba al cuidado de sus dos "niñas" Bea que cada día estaba más guapa , más grandota y cogia más peso ; hagamos un paréntesis para decir que la pequeña de la casa no nos dejaba dormir mucho a las allí presentes , y la otra niña oséa yo , que por ordenanza de la doctora Marina ; solo me dejaba hacer lo indispensable , el resto en el sofá de vez en cuando salíamos a pasear por el puerto con la niña pero eran paseos cortitos para que no me fatigase .
Después de comer Lorena y darle el pecho a la cual lo cogia de maravilla y se le quedaba dormida en el .
Salimos a pasear al paseo marítimo , Lorena colocó con cuidado a la niña en el carrito , nos pusimos las chaquetas ya que había fresco y disfrutemos de un tranquilo paseo por la playa ; hablábamos de cómo cambia la vida un niño de lo feliz que era Lorena ahora mismo ...
Y se nos hizo tarde volvimos a casa entre risas ; Lorena me decía que Fernando le parecía guapísimo y yo la picaba -"estas roja como un tomate"
; "- no para nada " me decía ella riéndose ...
pero la risa se me quito de la boca en dos segundos ; ya que en la puerta de casa tenía a Álvaro esperándome con una docena de Rosas , al parecer quería sorprenderme y vaya si lo consiguió ; consiguió que mi cara se tornara pálida ; y mis ojos llorosos .
- ¿ Qué haces aquí ?
dije casi enfadada
¿qué pretendía con su visita? No lo sé pero no me gustaba nada ...

•La chica de la Habitación de al lado •Where stories live. Discover now