Las Dos Caras de la Luna © ✓

Door MariaAparcio

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Serie Las Dos Caras de la Luna: Libro I La palabra que mejor describe a los residentes de White Rose, es paz... Meer

Introductorio
Prólogo
Capítulo 1: Comienzo
Capítulo 2: Hielo, témpano y tormenta
Capítulo 3: De compras
Capítulo 4: Amados
Capítulo 5: Pasatiempo
Capítulo 6: El deseo
Capítulo 7: Familia
Capítulo 8: Fieles amigos
Capítulo 9: Hambre voraz
Capítulo 10: Calma en la barbacoa
Capítulo 11: Ausencia y apego
Capítulo 12: Necesidades
Capítulo 13: Tiempo sola
Capítulo 14: Viejos anhelos
Capítulo 15: El diario de mamá
Capítulo 16: Regalos de chicas
Capítulo 17: Padre e hija
Capítulo 18: Consanguíneas
Capítulo 19: Desconocido
Capítulo 20: La ultima herencia
Capítulo 21: Buscando a una extraña
Capítulo 22: Explorando el pasado
Capítulo 23: Aurora
Capítulo 24: Los Les Royals
Capítulo 25: Quello che eravamo, ció che siamo e ció che saremo
Capítulo 26: Despedida
Epilogó
Playlist- Las Dos Caras De La Luna
Cosas Extras
Curiosidades de "Las Dos Caras de la Luna"
Nota de la autora

Capítulo Extra (Sofía)

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Door MariaAparcio

Me escape de ahí. ¡No quiera ver a ninguno de los dos! Escuche como los dos, me llamaban. Gritaban mi nombre y me pedían volver. Apreté los dientes, y el aire de mis sollozos salían con furia.

— ¡Sofía, regresa!— vociferó mi hermana entre ahogados llantos.

Vai all'inferno! —le grité en italiano.

— ¡Espera, Sofía! —me gritó su marido.

Solté un lamento y seguí llorando; me lleve las manos al cabello y los jale, gruñendo. ¡¿Cómo había sido tan estúpida en creerle?! ¡En sus palabras de hermana mayor! ¡Ah! Me jale los cabellos negros que tenía y los dejé caer, encima de mi cara. Todavía estaba llorando, llena de rabia, dolor, decepción y engaño. Pero lo peor, era que lloraba por mí.

>>> Yo también deseo ser madre<<< pensé gimoteando

Y lo que me mas me dolía era de que mi adorable sorella lo sabía. ¡Por supuesto, que lo sabe lo muy idiota! Llore de nuevo, ante ese pensamiento. Le guardaba rencor, sí, pero lo del ser madre era otra cosa; Desirée, Jennifer y yo pero en especial, Vanessa sabían el significado tan importante que era, ser mamá y me molestaba que Clovelina no fue consciente de ello, lo simbólico que era para nosotras, convertirnos en madres, también como ella.

>>> ¡Y la muy imbécil, se cree mejor que nosotras, para poder embarazarse! <<< pensé con desdén

Por ser Seivias, al llorar los ojos no te arden, pero si las mejillas y sentía que mis lágrimas eran ácido en mi piel. Y sentía un dolor horrible en mi pecho; la impotencia, el dolor y la ira que tenía en mí, se estaban apretujando en el pecho y me lastimaba, profundamente.

— ¿Sofí?

Reaccioné y me levante la mirada. Rick y mi sobrina, Carly estaban en el inicio del pasillo, mirándome. Ambos tenían expresiones de preocupación en sus rostros y eso, me molesto.

— ¿Qué? —mascullé. — ¿Qué les pasa?

— ¿Tía, qué tienes?— inquirió mi sobrina, arqueando una ceja

— ¿Sofí por qué son esos gritos?—me preguntó Richard

Resoplé y miré a mi medio hermano. Gruñí. Y en un abrir y cerrar de ojos, me movía hacia él y lo agarré del cuello de su camiseta. Soltó un quejido de sorpresa, en cuento lo agarré y golpeé contra la madera de la pared. Se escuchó un golpe seco y Rick, soltó un quejido.

— ¡Tú lo viste!—grité y se quejó. — ¡Lo viste! ¡¿Lo viste, sí o no?!—le exigí

Carly chilló y se puso cerca de mí. La ignoré y continué observando a mi presa, a mi hermano. El psíquico, el vidente.

— ¡Tía, por favor!—me suplicó. — ¿Qué haces? ¿Qué pasa?

— ¡Tú, cállate, niña!— le grité, mirándola fugazmente y volviendo a ver a Rick. Estaba atrapado en mis manos

— No sé de qué demonios hablas. — susurró. Se quejó y me miró, con ojos aniñados y confundidos

>>> ¡Ay, por favor! <<< pensé con sarcasmo

— ¡¿Acaso me crees estúpida o qué, eh?!—.exclamé furiosa— ¡Responde, psíquico!

— ¿Ver qué...?— musitó

Apreté y lo eleve un poco más. Y gruñí.

— ¡¿Viste algo referente a nuestra sorella hace tres meses atrás?!— reclamé. — ¿Sí o no?

— Tía, te lo suplico...— gimió Carly, preocupada. — Dime, ¿por qué estas agarrando a Richard de ese modo? ¿Qué te ocurre? ¿Por qué estás tan alterada?

— Tu madre. — siseé. — Tu queridísima madre tiene la culpa, niña. ¡Ella la tiene!— chillé y no me importaba, que en todos en la casa se enteraran.

>>> ¡Al fin y al cabo, se acabaran enterando de ese dichoso embarazo! ¡Maldita Cleo! ¡Mil veces maldita! <<< pensé

— ¿Con Cleo?—inquirió Rick, confundido. —Si he tenido visiones, pero no de mi hermanita...—hizo una pausa y trago saliva. — ¿Por qué...?

Lo tomé con fuerza y golpeé con violencia de nuevo contra la pared. Chilló y esta vez, si había más audiencia. Carly gritó, y en ese momento apareció mi amado cuñado. Lo miré, pero preferí concentrarme en mi hermanito.

>>> El vidente de perras mentirosas <<< pensé con brusquedad

— ¡Sofía! ¡Basta!—gruñó Zane, con ese aire de orgullo y prepotencia, la misma que usaba cuando hacía del "abogado" en su oficina. — ¡SU.EL.TA.LO!—me exigió. — ¡Ahora!

—Papá...—musitó Carly

—Zane...—susurró Rick

—Él sabía, ¿no es así?—afirme segura. — ¡Rick la sabía!

—No, Sofí —repuso Zane. —Él ni nadie en esta casa, lo saben. Solo Jack, aparte de nosotros. —añadió

— ¡¿Jack?!—exclamé, atónita. — ¡¿Mi papá también lo sabe?! ¡Demonios! ¡Maldita sea, Zane!

Solté un gruñido y dejé a Rick, cayó al suelo y lanzó gemido demasiado gay para mi gusto. Marica. Bufé y protesté entre dientes.

—Papá, ¿qué ocurre?— preguntó mi sobrina

Miré a Rick y este me miraba, con ojos de "cachorro mal herido" e hizo un mohín con sus labios. Y luego, miré a Zane. Sus ojos verde esmeralda o jade, estaban fríos y gélidos; trataba de dominarme con esas "miradas" suyas pero no me iba dejar, someter con sus trucos. Yo también lanzaba esas miradas, que te mataban.

— Rick. Carly...— dijo Zane, desviando su mirada hacia ellos. — Vayan hacia la sala y espérenme, ¿de acuerdo? Ahorita bajo con tu madre y les explicaremos todo...

Carly miró a su padre y Rick, se había levantado y los dos no sabían que hacer. Carly me observo temerosa y se fue, hacia abajo sin decir pió. Rick tenía ojos de miedoso y se fue también; cuando estuvimos solos, Zane se me acerco y continúo esa mirada. Levante la cabeza, para seguir con el juego de "las miradas asesinas". ¡Arg, como detesto ser bajita!

— ¿Seguirás con el mismo, Sofía?— me preguntó, con mucha tranquilidad. — ¿O tendré que pedirle a Carter que te controle?

Quería escupirle en la rostro, pero me contuve. Con tan solo mencionar a mi marido, a mi Carter, gruñí.

— No metas a Carter en esto, Zane. —le amenacé.

Se me acerco y pude oler a Cleo, junto con su perfume de rosas y también la colonia de Zane. Siempre había olido esas colonias y perfumes por mucho tiempo, pero ahora, extrañamente, los aborrecía. Zane levantó una ceja y me observo curioso.

—Si no, quieres que me meta con tu esposo, no te metas con mi mujer— masculló, haciéndose el ácido. No le quedaba. —Recuerda está esperando un bebé. Un hijo mío, Sofí...

—No me recuerdes, que la estúpida esa está embarazada. —contesté con mal genio. —No lo soporto...

Y entonces, sentí sus dedos en mi barbilla, apretándome las mejillas y la boca. Ahora su mirada, era peligrosamente, gélida y amenazante, pero no me asustaba.

— Mucho cuidado, Sofía Rhodes— murmuró. — Mucho cuidado, con lo que dices sobre mi Cleopatra y mi bebé, porque si no...

— ¿Si no qué, Zane?— me burlé. — ¿Qué me harás?

Zane resopló y me soltó; me dejo y fue directo hacia abajo, dónde lo esperaba su hija y su cuñado.

— Sabes ladrar pero no muerdes, Shepard. — le dije, antes de irse por las escaleras

Se quedó quieto, sutilmente, me miró y dijo:

— Ya lo veremos...

Se fue y yo me quede, ahí, en medio del pasillo. Ya no quería llorar ni sollozar, solo tenía rabia, dolor e ira. Me sentía tan idiota y quería explotar. ¡Deseaba ir afuera y matar un animal! ¡Destrozarlo y mutilarlo, con todas mis fuerzas! Y entonces, sentía las mis rabia y enojo, que tenía cuando me peleaba con mi madre. Hubo una época en que no solo odia a mi hermana, sino también a mi madre. Antes creía que las dos estaban en mi contra, y que Cleo era la favorita de mi mamá; tuve años duros y con el paso del tiempo me involucre con personas y vampiros—por igual—, de muy mala reputación que me habían enseñado ciertas cosas, que hasta ahora había utilizado para favorecerme o entretenerme. ¡Maldita sea! ¡Hijos de puta!

Gruñí de nuevo y sentí, un movimiento conocido y familiar en mi boca Poco a poco, los dientes tanto de arriba como de abajo, comenzaron a transformarse en afilados pero pequeñas, cuchillas de dientes de tiburón, obviamente, sin ser serrados. Y los ojos amatistas cambiaron. Inhale y exhalé, con asías de asesinar pero no tenía, ganas de sangre ni carne. Tenía que descargar mi ira.. Volé, hasta llegar a mi habitación. Cerré la puerta con fuerza y se escuchó con un estruendo; no me importo.

Observé con precisa atención, la habitación que compartía con Carter. Con cuidado, miré todo solo para estar segura, de las cosas más importantes de cada uno. Jadeé, con hostilidad. Y comencé con el espectáculo.

>>> ¡Púdranse todos al maldito infierno!<<< grité con furia, al destrozar parte de la habitación. 

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