Capítulo 17

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Despertaron a medio día y salieron a comer a fuera para después ir a la playa para que el moreno aprovechara del agua.

Tsukki lo acompañaba lo más posible en el agua, jugaron volley y disfrutaron del sol. Fue así como Tsukki descubrió la verdadera fijación que tenía por la línea del bronceado que se había hecho aún más clara luego de varios días al aire libre, remarcando la piel dolara de Kuroo. Al 4 día el bronceado de Kuroo era bastante notorio y se notaba mucho más cuando salía de la ducha sin nada puesto.

- No puedo dejar de mirarte - físicamente sentía que se le hacía agua la boca cuando lo veía de esa forma, atrayéndolo de las caderas para dejar pequeños besos por la línea que marcaba la separación de su bronceado y su piel natura. Kuroo dio un jadeito y un salto al sentir sus repentinos besos.

- ...Kei, hace cosquillas - aún así no se apartó.

- Siempre tienes cosquillas, aguantate - respondió succionando la parte más blanca de su cadera hasta dejar una marca clara que duraría varios días, sosteniéndolo del trasero.

A Kuroo le sorprendió lo dominante que su novio estaba siendo y no pudo evitar arquear su espalda para el rubio. La verdad es que Tsukki no sabia porque le parecía tan atractiva esa línea de bronceado, pero no podía quitarle las manos de encima cuando lo tenía así, apretando un poco mas sus nalgas y cambiando de lugar para dejar marcas por varias partes de sus caderas.

- ¿Tan caliente te pone? - Preguntó sin poder creer lo demandante que estaba siendo y lo rápido que su cuerpo estaba respondiendo.

- Muy caliente - respondió trazando una línea con su lengua desde base de su erección hasta su ombligo.

- ¿Qué quieres hacerme? - sonrío coquetamente, la manera en que lo miraba lo hizo arquearse y ofrecer su trasero abriendo un poco las piernas.

- Quiero follarte - respondió siendo muy directo en esta ocasión - hace mucho no lo hago y Dios... no se porque me gusta tanto verte así de bronceado... es absurdo - incluso dio una pequeña risilla por ese bobo fetiche recién descubierto.

- Quiero que me folles - admitió atrayéndolo para ponerse sobre él y moverse ondulante sobre su cadera. Tsukki ya estaba vestido y el roce de su pantalón se sentía bien.

- ¿Cómo quieres que lo haga? - aprovecho la posición para pegarlo más a él desde las caderas mientras acariciaba con su lengua sus pezones una y otra vez.

- Tú eres el que está increíblemente caliente conmigo.... follame como quieras - sonrió.

Sus pupilas se dilataron aún más y en un movimiento hizo caer a Kuroo bajo su cuerpo.

Eran pocas las veces en que se imponía a él, no solía ser de esa manera, pero en ese momento no podía pensar en otra cosa que no fuera entrar en su cuerpo lo más pronto posible, ver su cuerpo de colores contrados mientras lo tomaba y hacía gritar. Kuroo se movió buscando las caricias de su novio, disfrutando de las atenciones y sintiéndose caliente de ver a su novio tan necesitado de él. Abrió sus piernas para el, exponiéndose sin ningún tipo de pudor.

- ¿Extrañas que te folle? - murmuró contra su cuello, mordiendo justo después, succionando hasta dejar una marca no tan notoria con su color, mirando de reojo sus manos blancas recorriendo su piel tostada, que a sus ojos se veía casi dorada.

- Si... a veces - era cierto, habían días en que necesitaba que Tsukki tomará en control, que lo contuviera que lo hiciera olvidar el cansancio o problemas follandolo descontrolada mente, pero no le gustaba pedir cosas a su novio - a veces juego conmigo mismo pensando en ti.

- Porque no me lo has dicho - respondió roncamente sobre su oído, jugando con su lengua suavemente hasta hacerle estremecer, dejando sus manos arañar su pecho, tirando de sus pezones, queriendo hacerle olvidar cualquier cosa.

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