Capítulo 11

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Unos días después Kuroo le confirmó a su novio la visita de Kenma, así que a la hora y el dia  indicado, Kenma apareció con Kuroo cerca de la hora de la cena. Kuroo lucia animado y feliz de poder pasar esos días con su mejor amigo y al fin saber a más detalles de su relación con Daishou.

- Hice pie de manzana... - sabía que tenía que hacer las paces con ese chico y debía esforzarse - Kuroo dijo que era tu favorito, espero haya quedado bien, esto de la cocina es relativamente nuevo para mí... - dejó el pie sobre el kotatsu luego de que se acomodaran en él - seguiré con la cena, aún falta un rato para que esté listo.

- Gracias, no debiste molestarte  - el rubio de verdad estaba haciendo un esfuerzo y Kenma lo agradecería - ¿Cómo va la universidad Tsukishima-Kun? - preguntó para no ser descortés.

- Bien, al fin he vuelto a ponerme a ritmo con todo - respondió con una leve sonrisa antes de hacer una pequeña reverencia - iré a terminar la cena, tu amigo es un regañón si no come a sus horas - bromeó molestando a Kuroo.

- ¡oye! - Kuroo río y se sentó con Kenma  luego de sugerir ayudarle, pero recibiendo una negativa por parte de su novio, así que se dedicó a conversar con su amigo interrogándole principalmente de cómo habían comenzado las cosas con Daishou.

Kenma por su parte analizaba a la pareja, como se hablaban, como actuaban y como se miraban. Aunque le costara admitirlo, ambos se querían, de verdad se querían, parecían genuinamente entregados el uno al otro, estaban haciendo funcionar el romance y eso lo tranquilizaba.

Durante la cena Tsukki era más un oyente, pero no dejaba de buscar la atención de Kuroo con pequeños toques, incluso por debajo del kotatsu. Lo sabía porque hace un rato los mimos juguetones le estaban llegando a é0.

l- Tsukishima... ese es mi pie, no el de Kuro.

- Dios... - sus mejillas se tiñeron de un rojo imposible al darse cuenta de eso y se movió bruscamente para apartarse, golpeando un poco la mesa - ¡Lo siento..!

- No hay problema - dijo tranquilamente incluso sonriendo un poco, era bueno saber que tenía emociones y que lo que le pasara estaba siendo superado, ya no estaba tan cerrado como antes.

- ¡Oye! ¡Me robaste cariñitos de Kei! Devuélvemelos - gruñó a su amigo y abrazo posesivo a Kei.

- Fue sin querer, no te robo nada - respondió el rubio picándole la mejillas con sus palillos antes de volver a comer, dejando a su novio algunas de las algas que le gustaban.

- Las robo igual - dijo infantil el moreno, comenzando una pequeña batalla de sí y no con Kenma que los hacía ver imposiblemente infantiles y adorables.

y por un momento. Tsukki se sintió de vuelta al campamento de verano cuando tenía 15 años y conoció a Kuroo. Era como si hubiera pasado toda una vida y se sintió nostálgico de una manera extraña, quedándose por varios minutos solo encerrado en su mente, en sus recuerdos. Kuroo se dio cuenta de su cambio de ánimo y cuando ya pasó mucho tiempo tomó su mano.

- ¿Pasó algo?

- ¿Ah? - siquiera se había dado cuenta de su ausencia mental - No... no, está todo bien, me perdí un poco en los pensamientos nada más.

- Está bien... - aún así no soltó su mano, quería hacerle sentir que el estaría ahí con él siempre.

- ¿Quieren postre? - preguntó luego de unos minutos de dejarles seguir hablando mientras él permanecía acurrucado al moreno.

- Si - sonrío Kuroo al ver los ojos de Kenma abrirse por la expectativa, aunque no dijo nada - Pero yo voy, ¿Tú también quieres?

- Solo un poco, ya he comido demasiado - no importaba cuánto tratara, ya se había resignado a que su cuerpo simplemente no era para comer demasiado, aún cuando ahora disfrutará realmente de comer como antes no hacía.

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