Capítulo 2

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Kenma no le había mentido... Kuroo estaba en riesgo vital solo a juzgar por la voz de la enfermera. Golpeó apenas la puerta cuando estuvo frente al lugar, sintiendo que no debía estar ahí, que Kenma tenía razón y eso era su culpa.

Una mujer no muy alta y de cabello negro se levantó cuando entró al lugar, sonriéndole débilmente al verlo, como si lo conociera.

- Tienes que ser Tsukishima, Tetsurou me habló de ti... pasa, quizás oírte le haga bien, está totalmente enamorado de ti.

- Lamento lo que pasó... - respondió sin saber que decir, viendo a Kuroo en la camilla conectado a máquinas con los sonidos piteantes y constantes de su funcionamiento que lo ponían nervioso - ¿Qué han dicho los médicos...?

- Nada bueno, pero mi hijo es fuerte, yo se que se recuperará- dijo más por la esperanza de que fuera así que por genuina convicción - Sé que fue a verte ese día ¿al menos fue feliz el tiempo que te vio? ¿estaba contento? - preguntó ansiosa.

- Era mi cumpleaño, comimos pastel y hablamos un rato... - no quería decir la verdad, no le ayudaría en nada a la mujer - fue una visita inesperada.

- Si, estuvo trabajando para ahorrar para el pastel - se rió - sé que no está todo lo guapo que es, pero acercate, seguro sentir tu presencia lo animará .

- Sigue igual de guapo que siempre, un poco pálido nada más - respondió para darle ánimos, su rostro tenía marcas de morados y los tubos no dejaban ver del todo su rostro - al menos su cabello esta algo abajo al no dormir de panza... - intentó bromear sintiendo un nudo en la garganta. Eso era su culpa, desde haber nacido en ese día hasta haberle dicho que se fuera en ese momento.

- Le traje comida - dijo Kenma a la mujer al momento de entrar, pero se detuvo en seco en cuanto vio a Tsukki ahí - ¿Qué hace el aquí? - dijo molesto, caminando para ponerse entre el y Kuro - No te acerques, ¡siquiera te atrevas a tocarlo!

Tsukki se paró derecho en cuanto Kenma estuvo cerca, incluso dando un pequeño paso atrás.

- Vine a verlo... somos amigos...

- ¡No eres su amigo! ¡Como se te ocurre siquiera decir eso! - le gritó furioso - !Un amigo no juega asi con los sentimientos de una persona! - lo empujo para sacarlo de la habitación - Si Kuro esta así es tu culpa ¡Tuya! No mereces estar aquí, !No mereces que se haya fijado en ti!

- Deja de hacer un escándalo... - Pidió sin pelear realmente con sus ataques, pues era verdad, él tenía la culpa; él le había dicho que se muriera y al parecer quería tomar sus palabras, era su culpa y en ese momento incluso se arrepentía de haber nacido - no ayudas en nada gritando como un idiota.

- ¡Tu presencia aquí tampoco ayuda!, ¿Crees que está feliz después de lo que se enteró ese día? ¿Crees que quiere compartir el mismo aire que tu? - No comprendía cómo podía estar ahí, tan estoico, tan frío. Kuro seguro moriría y él estaba ahí como si nada. Lo odiaba, lo odiaba tanto como para dejar su apatía por todo lo que lo rodeaba, y gritar y patalear, lo odiaba tanto como para saltar sobre él en esos momentos y llegar a tirarlo al suelo, golpeándolo con todas las fuerzas que tenía.

- ¡No vuelvas! Si Kuro mueres será tu culpa, y tú estás aquí como si nada - seguía golpeándolo mientras lloraba de rabia y tristeza.

Se protegió lo mínimo necesario, dejando que el chico lo golpeara y descargara su ira porque tenía razón, era su culpa, Kuroo seguramente lo odiaba y sentía asco por el, solo se pudo incorporar cuando gente del hospital los separó y tuvo que quitarse los lentes que se había astillado con los golpes. Sabía que todo lo que Kenma decía era cierto, que siquiera tendría que haber ido, pero realmente quería a Kuroo más que a cualquier otro chico, había querido saber por sus propios ojos de que se trataba eso. Sabía que Kenma no lo perdonaría, pero no importaba, ni él mismo iba a perdonarse por todo eso.

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