27. Fogata

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Después de unos diez intentos para encender la fogata como adolescentes normales, terminamos usando nuestros poderes, el fuego era abrigador, nos encontrábamos en las afueras de la cabaña de los chicos, unos cuatro tronco secos rodeaban el fuego a una distancia prudente, asábamos malvaviscos, salchichas, todos reíamos contando historias, cuentos de terror como en cualquier tipo de fogata.

Luke estaba a mi lado sosteniendo mi mano, Michael tocaba una guitarra y Birdy cantaba.

Todo era perfecto, Luke me abrazó y luego besó mi frente.

– Ah, el amor joven – comento Calum masticando su malvavisco hacer un fallido acento francés. – Si Aria y Luke están juntos, y Dylan está con Birdy, Ashton con su microscopio, eso nos deja a ti y a mi Michael. – agrego riendo.

El chico lo miró y entrecerró sus ojos.

– Ni en tus sueños más salvajes, siempre hueles a perro mojado. – dijo tocando su instrumento haciéndonos reír a todos.

“Hueles a perro mojado” – repuso el moreno burlándose, pero de repente vimos como él mismo se abofeteaba y Mike reía – Joder, Michael no te hagas el duro – y se volvió a dar otro golpe. – No vuelvas a hacer eso o te despedazaré – y emitió un aullido amenazador. Mike rodo sus ojos restandole importancia.

– Parecen dos niños – los interrumpió Birdy soltando una leve carcajada.

Después de tantas risas y soda de naranja me excuse un momento para ir al baño, Birdy me acompaño aunque Calum insistía que podía usar el bosque, pero preferí tomar el corto camino a la cabaña de los muchachos.

Luego mi amiga y yo nos introducimos en la cocina para buscar más malvaviscos cuando de repente oímos un pequeño ruido, tomé la bolsa y los chocolates ignorándolo, seguro era algún animal o algo parecido, pero Birdy me sujeto fuertemente del brazo.

– ¿Oíste eso? – susurro con sus ojos bien abiertos.

– Sí, pero estoy muy segura de que no es un asesino que quiere cortarnos en pedazos. – conteste bromeando, estábamos en una isla en un lugar totalmente desconocido para el resto de la humanidad. Ella me miro seria.

– Hay alguien más aquí Aria.

– ¿Cómo lo sabes?

– Tengo esas sensaciones de cuando las personas se acercan o se alejan.

Cierto, había olvidado aquello.

– Seguro es uno de los chicos.

– No – respondió segura, yo trague grueso ¿Quién carajos podría ser? De repente la perilla de la puerta de la cocina comenzó a moverse, con mis poderes la bloquee, luego solté las bolsas de bocadillos, extendí mi mano y un sartén voló hasta mi palma. Birdy me miro y extendió la suya e hice que otro sartén llegara hasta sus manos y nos abrimos camino hasta la puerta, del otro lado seguían insistiendo con el pomo.

– Uno – susurre.

– Dos – dijo ella.

– ¡Tres! – y solté la perilla para dejar pasar al intruso, estaba en posición para atacar a punto de asestar el primer golpe, cuando siento una mano tomar mi brazo.

– ¡Detente! – me grita Birdy y me congelo a medio camino, un chico soltó otro grito y cayó sentado en el suelo de la impresión.

– ¿Dylan? – pregunto ella soltando su sartén.

– ¿Qué carajos? – exclame confundida dejando caer mi supuesta arma mortal, así que me tiré al piso para abrazarlo, él rió por un instante.

Magnetic. | 5sosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora