Capítulo 26

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La habían encerrado en la sala de actos.

Era la primera vez que estaba completamente sola en esa sala en concreto. En cualquier otra situación, quizá habría aprovechado para investigar qué podía encontrar ahí. Pero en esta ocasión, se limitó a revisar todas las ventanas, puertas, posibles salidas que encontró... sin encontrar nada que pudiera servirle para huir.

Apoyó la cabeza en la pared después de una hora buscando frenéticamente. Al menos, Jake, Rhett y Trisha estaban bien, al igual que los demás. Todo saldría bien.

Tenía que salir bien, ¿no?

Hacía ya dos horas que esperaba cuando decidió sentarse en una de las sillas del podio principal, la zona en la que se sentaban los guardianes. Concretamente, se sentó en la de Rhett y apoyó la cabeza en la mesa. Estaba agotada y ansiosa a la vez. Solo quería que lo que tuviera que pasar, pasara de una vez.

Lo peor era estar sola. Poder pensar. Deseaba con todas sus fuerzas tener algo que hacer, algo que la distrajera de ese silencio tan sofocante. Pero no había nada. Solo sus pensamientos.

Sin darse cuenta, se quedó dormida.

***

—La odio.

Gabe le dedicó una sonrisa.

—Es tu madre.

—¿Y qué? Es una controladora compulsiva. Se cree que puede... darme órdenes.

—Bueno, vives en su casa.

—Genial, ahora hablas como ella —Alicia frunció el ceño mientras alcanzaba el encendedor y se encendía un cigarrillo.

Estaban los dos en la cama de Gabe. Los dos desnudos. Era curioso como la idea del sexo había cambiado entre su experiencia con Gabe y su experiencia con su primer chico.

—Siempre puedes venir a vivir aquí —ofreció Gabe.

—Sí, claro. Seguro que a tus padres les encantaría.

—Te escondería bajo la cama. Como a ET.

—A ET no lo escondían bajo la cama —ella empezó a reírse, divertida.

—¿Ah, no? Yo creo que sí.

—Yo estoy casi segura de que no.

—Quizá deberíamos verla para comprobarlo.

—Creo que se me ocurre una idea mejor...

Alicia se dejó tumbar de nuevo, aplastando el cigarrillo casi sin estrenar en el cenicero, y recibiendo con ganas el beso de Gabe, que se...

***

Por primera vez, Alice se despertó antes de que el sueño terminara. Frunció el ceño, mirando a su alrededor, y vio que tres figuras se acercaban a ella entre los asientos del público. Su primer impulso fue salir corriendo, pero, entonces, vio quién era el del centro.

—Rhett —murmuró, antes de ponerse de pie.

Intentó tirar de sus muñecas para liberarse y poder abrazarlo, pero seguía estando esposada. Bajó los escalones rápidamente y se acercó a él, a punto de llorar de la emoción. Nunca se había sentido tan aliviada por ver a alguien, ni siquiera con Deane el día de la invasión de la ciudad.

Se detuvo delante de él y abrió la boca para volver a cerrarla. No sabía qué decir. Rhett estaba muy serio.

Él le puso una mano en el hombro mientras los otros dos guardias se quedaban al margen.

Ciudades de Humo (CORRIGIENDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora