6 - Kilian

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(Me encanta leer vuestras teorías en los comentarios :v)

—¡No me puedo creer que lo hayas perdido!

Rhett miró a Jake, irritado.

—No es una piedra, no lo he perdido. Se ha ido solito.

—¿Para qué querrías vigilar una piedra? —preguntó Alice, pensativa—. Si no pueden moverse...

—La piedra de Los cuatro fantásticos se movía —le dijo Trisha—. Pero era un señor.

—¿De los... qué?

—Los cuatro fantásticos.

—¿Por qué se llaman así?

—Porque eran cuatro. Y porque tenían superpoderes.

—¿Qué superpoderes?

—Pues... uno de ellos era una piedra.

—Qué mierda de superpoder.

—¡A VER, CENTRAOS! —gritó Jake antes de mirar a Rhett—. ¡Se suponía que tenías que vigilarlo!

—¡No soy su niñera!

—¡Estaba contigo! ¡Era tu compañero!

—Ese no era mi compañero.

Trisha, Jake y Alice habían estado toda la mañana buscando a Kilian entre los edificios y las casas, pero por mucho que habían hecho, no habían encontrado nada. Tina se había quedado en casa por si volvía y Rhett se dedicaba a seguirlos, pero no hacía gran cosa, solo los miraba con mala cara cuando se quejaban.

Al final, teniendo en cuenta que conocía la ciudad mejor que ellos, habían llegado a la conclusión de que quizá no quería ser encontrado, pero Jake era incapaz de asumirlo. Él prefería echarle la culpa a Rhett.

—¿Y por qué es culpa mía, por cierto? —preguntó Rhett, cruzándose de brazos—. Que yo sepa, todos estábamos en la misma casa.

—¡Pero tú estabas en el salón con él!

—¡Fue idea tuya dejar que hiciera una guardia!

—¡Porque pensé que te ocuparías de él!

—¿En serio? ¿Me ves con cara de preocuparme mucho por el crío raro?

—¿Y si le ha pasado algo? —preguntó Jake en voz baja, ignorando lo que le acababa de decir—. ¿Y si lo han encontrado esos... salvajes?

—Él es un salvaje —aclaró Trisha.

—¡Pero no es como los demás! —chilló Jake.

Alice vio que se le llenaban los ojos de lágrimas y lo abrazó, mirando por encima de su cabeza a Rhett con rencor.

—¿Podéis dejar de mirarme como si yo tuviera la culpa? —protestó él, malhumorado.

—Lo encontraremos —le aseguró Alice a Jake, ignorándolo, aunque no estaba muy segura de ello.

Rhett, por su parte, estaba indignado.

—¡Venga ya, lo conocisteis hace un día!

—¡Pero yo me he encariñado mucho con él! —se enfurruñó Jake.

—Oye, no es por cortar la conversación, pero no podemos quedarnos aquí mucho tiempo —comentó Trisha, mirando a su alrededor—. Recordad que seguimos en territorio salvaje. Si no vuelve antes de la hora de comer, deberíamos que irnos sin él.

Alice se mordisqueó el labio, pensativa. Trisha tenía razón. No podían quedarse ahí más tiempo. Habían tenido suerte hasta ahora, pero no la tenían garantizada para siempre.

Ciudades de Humo (¡YA EN LIBRERÍAS!)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora