~La Salida~

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¡Hola! Un nuevo cap es traido gracias a vuestros comentarios para todas vosotras y vosotros. Espero lo disfrutéis. Y sí... yo también estoy ansiosa esperando que Jellal vuelva a aparecer en el manga a ayudar a su waifu... QwQ

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Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.

Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.

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Capítulo Catorceavo

~La Salida~

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Su cama estaba tan tibia que no quería salir de ella.

A pesar de la lluvia de la noche anterior esa mañana estaba bastante soleada, y Erza Scarlet se encontraba con más sueño del usual, incluso había ponderado la opción de quedarse allí acurrucada toda el día tratando de recordar con más claridad el sueño que tuvo de su mamá cantándole una canción de cuna, hacía tiempo que no soñaba con ella y menos algo que sintió tan real.

―Tal vez sea un recuerdo...―sonrió para sí misma, se estiró a apagar las lámparas de noche que habían permanecido encendidas desde que se acostó y luego se metió bajo la fina manta celeste. Eran pocos los recuerdos que mantenía de su madre pero si ese era alguno, quería poder al menos recordarlo mejor, y aunque tal vez ahora la eludía, quizá más adelante el recuerdo completo podría volver.

Un recuerdo más a su pequeña lista.

Y sin duda agradecía a su tutor por ello, si Jellal no la hubiese llevado bajo la lluvia quizá no habría soñado con su madre, estar bajo las frías gotas la hicieron pensar en ella y en esos buenos días de su niñez. Jellal no sabía cuánto agradecía realmente su gentileza la noche anterior, ya que, aunque por supuesto le dio las gracias, era difícil transmitir algo como eso.

Había significado demasiado.

Porque al final no solo era la acción de estar con ella bajo la lluvia, o la manera de reconfortarla, o la forma en que fingió no darse cuenta de que ella lloraba, sino también la manera en que continuó tratando el tema luego de que volvieran a entrar a la casa y se secaran, por suerte el pastelero traía siempre con él ropa extra por los comunes percances que solían ocurrir en la cocina ―especialmente en las tutorías con ella―, y aunque Wendy se les quedó viendo extrañada no hizo mayores preguntas, de hecho la pequeña se limitó a ayudarlos a preparar el chocolate para acompañar las galletas y así pudiesen entrar en calor y no terminaran resfriados.

Sin duda la niña algún día sería una gran doctora.

―¿Pero qué es lo que tendrá? ―la pelirroja bajo las sabanas se dio la vuelta en la cama, le preocupaba que la pequeña estuviese pasando por algo malo en la escuela o con sus amigos y aunque no quería ser entrometida ―porque de verdad estaba tratando de no serlo―, si Wendy seguía actuando extraño terminaría pidiéndole ayuda al Abuelo Makarov, ya que como director de la escuela de la azulada algo podría hacer.

Wendy, era su amiga, y además era alguien importante para su tutor.

―Aunque espero que no sea nada malo... Jellal dijo que lo averiguaría... ―susurró y soltó un suspiro, no quería admitirlo pero el pastelero era un hombre muy confiable y en poco tiempo había logrado escalar posiciones en su pequeña lista de personas cercanas, de cierta manera le asustaba, pero debía admitir que se alegraba en su mayor parte.

DULCE DESTINODonde viven las historias. Descúbrelo ahora