~La Atmósfera~

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¡Hola! Ando actualizando de poco a poco y he recibido presiones para continuar este así que: ¡Que disfruten el cap! .o./ ¡Gracias por sus reviews, animan a continuar la historia!

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Capítulo dedicado a una de mis autoras favoritas:

DanaLovesOhana

Quien cumplió hace unas semanas en silencio y misterio 7u7)r

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Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.

Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.

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Capitulo Doceavo

~La Atmósfera~

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La noche casi acababa y ellos seguían besándose con cariño.

Algo que era más que necesario puesto que pasaron varios días lejos uno del otro.

El hombre se acercó a su cuello y lo mordió con suavidad, mientras que la hermosa mujer soltó un suave gemido en tanto sonreía por la caricia. Lo quería, lo amaba y en ese momento lo necesitaba junto a ella, por más que los demás pensasen que ella era una mujer invulnerable, ella bien sabía que no lo era, y que era gracias al hombre que la sostenía en esos momentos en sus brazos que ella siempre podía mostrar una sonrisa verdadera en su rostro.

―Mira... ―suspiró el rubio y le besó el cuello otra vez―, a veces me gustaría encerrarte en esta casa y olvidarme que tienes derecho a ser libre... ―la mujer rió y movió su cadera contra la entrepierna del rubio ganándose un gruñido―. Tal vez solo debería encadenarte y ya...

―Ara~ ―contestó ella al sentir la respiración acelerada del hombre cerca de su oído―, la última vez que usamos cadenas las cosas no salieron muy bien... ―el hombre rió y la acostó por completo en el sofá―. Aunque la práctica crea la perfección...

―Eso suena bien ―descendió del oído de la mujer a uno de los tirantes del camisón y lo bajó con los dientes―, pero no hoy... ―mordió el hombro y se ganó un rasguño en su espalda por lo que sonrió orgulloso―, hoy está bien así... ―el tirante resbaló lo suficiente para revelar el sedoso pecho femenino―, muy bien... ―mordisqueó la cumbre del montículo con cariño y luego lamió desde la parte superior hasta el erecto pezón que metió en su boca y chupó con avidez―. Por toda la puta vida que está bien...

―La-Laxus...―gimió de placer pero aún así tuvo la suficiente fuerza para apartarlo―, ya te he dicho que... ―recibió un pequeño cariño de los dientes del rubio y se mordió el labio para no sucumbir― dejes ese lenguaje...

―Tal vez si hablases sin gemir te haría más caso ―sonrió con suficiencia y paseó sus manos por las suaves piernas apenas cubiertas por el fino camisón y las deslizó con suavidad hasta la entrepierna de la albina―, o si no tuvieses esto tan jodidamente hú... ―las manos de ella sobre su boca lo silenciaron.

DULCE DESTINODonde viven las historias. Descúbrelo ahora