"Último día en Casa"

Me encontraba en un lugar extraño y frío, escuchaba voces mientras sentía manos recorrer mis brazos. Comencé a entrar en pánico, corrí pero sentí que algo no me lo permitía, mire atrás y tenía cadenas en mis muñecas. No lo entiendo, ¿qué hacen ahí? No paso mucho para oír un susurro incomprensible, volteo pero no había nadie. Ya estoy desesperada, los jaloneos para librarme comenzaron pero me di cuenta de que estaban rotas.

A veces me sorprende cuan estúpida puedo ser. Emprendo una caminata, un crujido me hace ver su lugar de origen pero ahora ya estaba en el piso, levante la mirada y vi unos ojos carmesí acercarse; el miedo se esparce por mi cuerpo. De pronto, identifique unos colmillos que salieron de su boca que se dirigían a mi cuello para morderlo. Lograron su cometido dejándome con la sensación de ahogarme, mi cuerpo se levantó tomando bocanadas de aire.

Enseguida note que estaba soñando, en cuanto a mi falta de aire se lo atribuyo a mi madre quien me ahogaba con agua helada.

— ¡¡Mamá!! ¿¡Qué haces!? — Estaba realmente mojada, mi planchado ya se arruino.

— Despertando a la bestia que al parecer no oye nada. —Sostiene la cubeta con su mano derecha tras su espalda, estaba tan neutral como si esto fuera algo de cada día. Está mujer está loca.

— Bien, —la señale y luego señale mi cama—tendrás que secar todo esto. — ella suelta una risa escandalosa. — ¡Hablo en serio! ¡Hay consecuencias cuando mojas a la gente, madre!

—Vale, vale. — Recupera su compostura. —Baja a desayunar, bañate ¿sí? —Sonríe dulcemente antes de emprender camino fuera de mi habitación.

— Acabo de hacerlo, ¿no lo notas? — Mi sarcasmo solo le causo una risilla antes de salir de la habitación. ¿No podía al menos hacerlo con agua tibia? Se me congelan las nalgas.

Me pongo de pie para darme una ducha larga y caliente.

Mientras froto mi cabello con el acondicionador olor manzana verde las imágenes de aquel sueño siguen pasando por mi cabeza. Si algo que me pasa desde niña es que soñar no es algo que suele pasarme, en toda mi vida he tenido unos cinco sueños como máximo.

Tras salir, me pongo un short de mezclilla con un doblez en el borde de las piernas, una solera tejida a crochet blanca que tiene un escote en "V" y la espalda descubierta. Me apoyé en el mesón mirando mi reflejo mientras me ponía máscara de pestañas pero retrocedí bruscamente al ver como si mis ojos fueran los que cambiaran a ese rojo del sueño.

—Rafaella, cálmate. Sólo es un sueño, —me acerco al espejo para verme directo a mis ojos celestes—supéralo.

Niego sonriendo irónicamente mientras agarro mis medias negras y me las pongo para luego ponerme los tenis blancos. Tras eso, me miro al espejo por última vez para acomodar mi cabello y sonreírme.

Salgo del baño y encuentro a mi hermanito, Jackson, señalando y dibujando como muebles con los dedos en ciertas partes de la habitación.

— JJ, —me cruzó de brazos— ¿Qué haces?

—Nada, — voltea a mirarme con esa sonrisa inocente — sólo, ya sabes — se encoge de hombros— veo donde pondré mis cosas cuando te vayas.

— No tendrás mi cuarto. —Digo fastidiada y me acerco a él. ¿Qué se ha creído este chico hormonal?

— ¡Agh! —Se queja tirando los brazos a sus costados, gira completamente poniéndose cara a cara conmigo. ¡Diablos! ¡Por poco y ya es de mi tamaño! — ¡Vamos Rafa! ¡Dámelo hasta que vuelvas! ¿Sí?

Vampiro por Accidente.¡Lee esta historia GRATIS!