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A pesar de todo... creo que te amaba.

Anna Collins Pov.

Miro todo a mi alrededor, como si estuviera fascinada con un simple estacionamiento común y corriente, pero la verdad es que ahora veo todo con más vida, más luz... mi perspectiva acerca de las cosas ahora es diferente.

—Ven –Finn toma mi mano y me guía hacia un auto de color negro bastante lindo.

Rose entra primero, después Robin al lado de ella y hacia una de las ventanillas Gwen. Finn abre la puerta y le hago una seña para que entre primero y después lo hago yo.

—¿Listos? –pregunta Rose a lo que todos respondemos con un "si" siento como el auto empieza a moverse– ¿les gustaría ir a comer algo y de postre helado?

—Siii –escucho a una Gwen bastante entusiasmada.

—Por mi estaría bien –escucho a Robin.

Yo estoy recostada mirando hacia la calle, los autos que pasan, las personas, los árboles... ahora tengo intenciones de ir tal vez al cementerio... quiero visitar a los chicos y también preguntar por Max. El solo pensarlo hace que un nudo se forme en mi garganta.

¿Por qué él? Maldita sea, Max no tenía la culpa de esto, ni de nada... yo soy muy consciente de que él solo quería ayudar, no merecía a una mierda de persona como lo fue su hermano.

Él me apreciaba, y muy en el fondo sé que yo a él igual, es increíble como ellos eran tan diferentes entre sí. Mientras ese imbécil era simplemente un verdadero monstruo conmigo, Max por otro lado siempre hacía cualquier cosa que podía para hacerme sentir bien.

Me ayudaba con algunas tareas, me gustaba mucho cuando salíamos de compras juntos, en cierto modo era divertido... hacia que por un pequeño instante por más corto que fuera, yo olvidara el dolor.

Ahora todo eso terminó, no lo volveré a ver nunca más, murió frente a mis ojos y yo... simplemente me quedé ahí, parada como una completa estúpida, no hice nada para ayudarlo y ahora está muerto, ese maldito lo asesinó em frente de mi, y yo no hice absolutamente nada. Maldita sea.

El nudo en mi garganta se hace presente, y en cualquier momento las ganas de llorar también aparecerán, noto una mano sobre la mía, volteo y veo a Finn mirándome y acariciando mi mano como siempre suele hacerlo.

—¿Qué ocurre? –pregunto tratando de ocultar las ganas de llorar que no tardaron en aparecer.

—Eso me gustaría saber –responde– ¿Qué ocurre?

No respondo nada y simplemente me acerco a él, para recostarme en su hombro, es extraño ya que cuando estoy cerca de él, nada más importa y de alguna manera hace que me sienta bien. Acaricia mi cabello mientras yo solo me quedo con la mirada fija en la nada.

—Creí que estas cosas a ti no te gustaban –lo escucho decir.

—No me gustan –respondo– creo que por... obvias razones, el contacto físico o muestras de cariño no son algo que vaya conmigo. Por lo que si me permito estar cerca de ti, es por que me siento lo suficientemente cómoda contigo.

—Te quiero, lo sabes no? –me abraza más fuerte, yo solo me limito a corresponder y quedarme en mi lugar teniendo a Finn abrazado a mi, como una forma de decir que también lo quiero.

𝐿𝑎 𝐶ℎ𝑖𝑐𝑎 𝐷𝑒 𝐿𝑎 𝑃𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑡𝑎 ᵗʰᵉ ᵇˡᵃᶜᵏ ᵖʰᵒⁿᵉDonde viven las historias. Descúbrelo ahora