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Ya no tienes que hacer esto sola...


Finn Shaw Pov.

¡Mierda, mierda y más mierda!

—Buenas tardes, Anna.

Ambos volteamos la cara casi de inmediato, haciendo que nuestras narices se choquen, del susto y la vergüenza de la situación yo caigo para atrás por lo que mi cuerpo y el piso duro y frío se encuentran de una forma no muy amistosa.

—Ahg –suelto mientras estoy tirado en el suelo y con una mano sosteniendo mi nariz.

—¡Blake! –Anna se asoma a la orilla de la camilla– ¿Sigues vivo?

—No, ya estoy muerto –digo con gracia y me levanto.

—Olvidaba que tenías varias licencias en comedia –dice con obvio sarcasmo.

—¿Eh, acaso interrumpo algo? –pregunta el doctor Andrews.

No para nada, solo lo que llevo esperando desde hace tiempo.

—Si/No –décimos al mismo tiempo, fui yo quién dijo el "si"

—¿Si o no? –Anna y yo nos miramos– bueno no importa –pausa– ¿Rose donde está?

—Fue a comprar algo –respondo.

—¿Pasa algo? –pregunta la chica de cabello rojo.

—No, solo unas cuantas cosas para darte mañana el alta.

—Ohh ya –asentimos.

Que incomodo es esto.

—Bien yo... los dejo –el doctor sale de la habitación.

De reojo miro a Anna, me llevo la gran sorpresa de que ella ya me está viendo, tiene las mejillas rojas... desde donde estoy puedo verla, probablemente yo esté igual o peor que ella, me gusta verla sonrojada, es tierna.

Al no saber que hacer o decir, ambos nos empezamos a reír a carcajadas, o sea, literalmente estábamos a nada de besarnos, yo lo sé, como también sé que ella lo sabe, no sé si reclamarle o agradecerle al doctor Andrews por haber interrumpido.

Bueno... si que quiero besar a Anna, obviamente... pero no creo que este sea el mejor lugar o el mejor momento, lo que si tengo por seguro es que me alegra que mi primer beso será con ella.

Ugh que cursi. Robin tiene razón, me perdieron.

—Emm... –Anna vuelve a reír.

—¿Fue tan incómodo como lo imaginé? –pregunto pasando la mano por mi cabello.

—Algo... más bien, muy incómodo.

—Si –puso y me quedo frente a la camilla, me da pena volver a donde estaba momentos atrás– por cierto... estos días yo –carraspeo– más bien, nosotros, fuimos a una librería.

—¿Ah si? –asiento.

—El lugar es bonito y...

—Blake –me mira seria, me da miedo cuando hace eso– ve al punto.

—Es la librería de Donna y es lugar es muy lindo y como sé que a ti te gusta leer creí que querrías ir a hechar un vistazo –digo algo rápido, creo que hasta aguanté la respiración.

—Oh ya, Donna –desvía la mirada "disimuladamente"– no sabía que tuviese una librería.

—De hecho es de su madre, trabaja ahí.

—Si lo que quieres es visitarla, solo ve y hazlo –dice de forma sería, como si estuviera disgustada.

—No, no es eso –digo rápidamente– okay seré directo.

𝐿𝑎 𝐶ℎ𝑖𝑐𝑎 𝐷𝑒 𝐿𝑎 𝑃𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑡𝑎 ᵗʰᵉ ᵇˡᵃᶜᵏ ᵖʰᵒⁿᵉDonde viven las historias. Descúbrelo ahora