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Finn Blake Pov.

-Ya es de noche -digo despacio.

Tengo miedo, mucho miedo... Anna ni siquiera se puede levantar de lo mareada que está por no ingerir nada ¿Y si se me muere? No quiero ni siquiera pensarlo, tengo que sacarla de este lugar, tenemos que salir o uno de los dos va terminar muerto.

O probablemente ambos.

-Voy a ir a seguir cabando -digo y me levanto despacio- quédate aquí.

Ella no me responde, sé que no está dormida pero no puede decirme nada, sin pensarlo dos veces le doy un beso rápido en la cabeza y voy al pasillo para seguir cabando... ya hemos avanzado bastante con esto.

Cabo por unos 20 minutos o más, cada cierto tiempo voy a ver como sigue Anna... cuando ya me canso voy du nuevo con ella, al sentir que estoy a su lado se aferra a mi al instante, creo que jamás la había visto tan vulnerable.

-Blake...

-¿Si linda?

-Quédate aquí -se acomoda en mi pecho.

-Anna no tengo intenciones de irme, y si la hago quiero que sea contigo -digo mientras tomo una mecha de su cabello.

Creo que su cabello tan peculiar y bonito es de las cosas que más me gustan de ella, por que si, hay cosas de Anna que me gustan.

Anna me gusta.

Bueno, me refiero a que me cae muy bien y hay cosas de ella que me agradan y que me parecen muy lindas, creo que a eso me refiero cuando digo que Anna me gusta.

Ahahahahahaha que confuso es esto, las matemáticas son mucho más fáciles que los sentimientos o las chicas, si logramos salir de este lugar tengo que hablar con Gwen sobre esto.

Dejo de pensar en esto casi al instante, ya que las luces son encendidas y eso solo puede significar una cosa... está aquí. Rápidamente me recuesto al lado de Anna, me aferro lo más que puedo a ella y cierro los ojos.

-Ya sé que no están dormidos -canta de una forma aterradora.

Me levanto despacio y atraigo a Anna hacia mi, la ayudo a levantarse y ella se aferra a mi, cuando él está aquí siento la necesidad de tenerla lo más cerca a mi que pueda, por precaución.

-Morimos de hambre -digo- ella se siente muy mal.

-¿Como te llamas? -pregunta.

-N-no te interesa -Anna habla por primera vez.

-Tienes razón cariño -dice y ella se acomoda mejor junto a mi- casi siempre me da igual, me entero por los periódicos, siempre publican una foto muy bonita con tooodos los detalles que necesito... y me entero de sus mentiras -pausa, miro a Anna por un momento y ella igual a mi.

-¿Qué es diferente ahora? -entrelazo mis dedos con los de la chica de forma casi inconsciente.

-Dios ustedes y su obsesión por estar pegados como chicle... pero fingiré que no me importa... es complicado, es muy complicado... todo es diferente, nada ha salido bien.

-Dejanos ir y ya -digo.

-Estoy considerando dejarte ir, Juanito.

- No -digo- dejanos ir a ambos... sin ella no me pienso ir. Prometo que ninguno de los dos va decirle nada a nadie, puedes taparnos los ojos, dejarnos donde sea y nos vamos a mi casa.

-Primero dime tu nombre.

-Taylor -digo sin pensar y veo como arroja la comida.

Mierda, por que no solo dije mi nombre y ya?

Lanza también un periódico, yo lo tomo y veo una foto mía donde dice que desaparecí, mi nombre y unos cuantos datos.

-Estabas empezando a caerme bien FINNEY -dice- casi te dejaba ir.

-Nono, espera -me levanto al ver que tiene intenciones de irse- dejame morir de hambre si quieres pero a ella le tienes que traer algo.

Volteo a ver a Anna quien está hecha bolita el el colchón, me acerco a ella y noto como su espalda sube y baja... parece que le cuesta respirar... No no ¡Mierda!

-Anna... -tomo su rostro entre mis manos para que me vea- ¡Tienes que traerle un inhalador! -lo volteo a ver- ¡Pedazo de estúpido si en serio la quieres como dices, haz algo!

-Uy alguien ya se molestó -empieza a acercarse- apartate -niego con la cabez- haz lo que te digo si no quieres que la deje morir frente a ti.

La miro por un instante, está tosiendo demasiado... a regañadientes me aparto pero solo un poco, saca algo de su bolsillo y se lo pone en la boca, es el maldito inhalador... cuando ella al fin recupera el aire cae al piso y él se aparta.

-Después te traeré algo de comer -le dice a ella- esto es para que aprendas que no me gustan las mentiras-nme dice a mi- ¿verdad pequeña Anna? -queda parado frente a la puerta- si se portan bien les voy a dejar esto -guarda el inhalador de vuelta en su bolsillo, sale y cierra la puerta.

Volteo a ver a Anna quién como puede se levanta del piso, apenas puede pararse, yo igual me levanto y voy con ella.

-Hey... -acaricio sus mejillas.

-Tranquilo, estoy mejor -dice.

-No estoy tan seguro de eso.

-Volvió a dejar la puerta abierta -dice y volteo a ver, ella empieza a caminar hacia esta y yo detrás de ella, en eso nuevamente se escucha el sonido del teléfono.

Tomo a la chica de la mano y nos acercamos al teléfono.

-¿Hola? -digo- Bruce, Billy... Repartidor?

-No creo que sean ellos -dice, solo se logra escuchar un sonido raro pero nada más... dejo el teléfono en su lugar.

-Ven, siéntate -ella me hace caso y va al colchón, yo por mi parte voy por el plato de comida... lo junto todo y lo llevo donde ella- creo que esta vez no le puso pimienta... tienes que comer, al menos para no desmayarte o algo así.

-Lo vamos a compartir -dice, con algo de asco toma el primer bocado- tenías razón, sabe a mierda.

-Disfruta tu mierda -digo, no creo haber comido algo tan asqueroso en toda mi vida pero en este preciso momento no me importa.

Al acabar Anna proponemos volver al colchón, probablemente ya sea tarde y estamos agotados, de nada sirve intentar algo ahora para salir.

-¿Te sientes mejor? -pregunto.

-Si -dice- gracias por preocuparte así por mi.

-No tienes nada que agradecer -digo- para eso estamos los amigos, no?

Mierda ¿como que amigos Finney?

Soy un completo estúpido.


𝐿𝑎 𝐶ℎ𝑖𝑐𝑎 𝐷𝑒 𝐿𝑎 𝑃𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑡𝑎 ᵗʰᵉ ᵇˡᵃᶜᵏ ᵖʰᵒⁿᵉDonde viven las historias. Descúbrelo ahora