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Anna Collins Pov.

Una semana después.

El loco me dijo que recogiera todo lo que tenía en la habitación, no era mucho para nada, unas cuantas prendas y demás, dijo que en el camino iríamos de compras. La verdad no sé si reír o llorar, se supone que ahora voy a pretender tener una vida "normal" viviré secuestrada pero nadie va notarlo.

Me dió instrucciones claras, al único lugar al que voy a ir es a la escuela, dijo que es una especie de premio por haberme portado bien este último tiempo. Y por "portarme bien" se refiere a no tratar de escapar, lo sé, vaya mierda.

No tengo oportunidad de escapar a ninguna parte, literalmente él va encontrarme aún así vaya al fin del mundo, hace unas siete o ocho semanas me puso una especie de chip en el cuello, con él puede rastrearme... y si eso no funciona me tiene completamente amenazada, si no me quedo con él matará a mi hermano y después a mi...

Pero mejor dejemos de hablar de esto.

-Hola Anna -doy vuelta y lo veo parado junto a la puerta.

-Hola -digo cerrando mi mochila.

-¿Lista para largarnos de aquí?

Oh claro que quiero largarme. Pero no contigo, maldito enfermo.

-Si -digo y me tiende la mano, con algo de desagrado la tomo y salimos de la habitación, es la primera vez que salgo en mucho tiempo.

Salimos afuera y la luz del sol me viene directo a la cara, hace tiempo que no la sentía, o el aire sobre mi. Tengo ganas de hacerlo, quiero salir corriendo sin mirar atrás pero sé que es completamente inútil, cualquier cosa que haga lo es.

-Sube -dice y veo aquella camioneta donde empezó toda esta tortura.

Asiento y subo, dejo mi mochila a un lado y me recuesto por la ventana, no tengo ánimo ni ganas de nada, siento como sube al asiento del piloto a mi lado.

-Oye -digo sin mirarlo- ¿Tendrás esa máscara incluso en frente de Max? -pregunto pero luego me doy cuenta de algo- del tío Max -corrijo.

-Tienes razón no puedo -dice, me sorprende que me haga caso- eres una chica muy lista ehh.

Volteo despacio, me sorprende ver que se la está quitando, y cuando lo hace veo su cara por completo. A simple vista parece un sujeto normal pero si te detienes y lo miras bien a los ojos, notas que su mirada es bastante aterradora.

-Bien hora de irnos -dice y enciende el motor, no digo nada y solo me centro en el paisaje a mi alrededor.

Me pongo a pensar en todo lo que he pasado hasta ahora, tengo cicatrices tanto físicas como emocionales... en el hipotético caso que me deshaga de este psicópata necesitaría terapia urgente. Un día como cualquier otro, una tarde de miércoles soy tan estúpida que decido ayudar a un completo desconocido y este termina secuestrandome... aunque según él me había adoptado.

Vaya forma de adopción.

En el camino decía cualquier tontería, yo solo respondía casi siempre con monosílabos.

Si.

No.

Quizá.

No lo sé.

Tal vez.

Si tú lo dices.

Okay.

Entiendo.

Después de unas largas ocho horas de viaje al fin llegamos a Dember, el lugar era algo lindo y poblado, había niños.

Muchos niños...

Mierda.

Tenía sueño pero no podía dormir ya que no me sentía segura, aunque desde hace tiempo no me siento así en absoluto; llegamos frente a una casa no muy grande ni muy encantadora pero eso la verdad no me importa en absoluto, creo que ya nada lo hace.

-Bajemos, Anna -asiento y abro la puerta para bajar, ese sentimiento de querer salir corriendo siempre me acompaña pero solo trato de ignorarlo.

Pongo mi mochila sobre mi hombro, me toma de la mano para comenzar a caminar hacia la puerta, tengo la mirada clavada al suelo, no me interesa ver la casa, me da igual conocer al tal Max, no me importa absolutamente nada ahora.

Quizá conocer al perro sea la única cosa emocionante aquí.

Toca la puerta y escucho al perro ladrar seguido de unos pasos, alguien abre la puerta y veo a un hombre con bigote, ese debe ser Max.

-Hermano hola -saluda.

-Hola Max -dice, es increíble como puede cambiar de personalidad en tan poco tiempo, segundos quizá.

-¿Y quién es esta linda niña? -me ve.

-Ella es Anna, mi hija -dice, y solo de escucharlo decirme así me dan ganas de vomitar- no seas grosera Anna, saluda.

-Hola -digo sin más.

-Disculpala Max... es algo tímida -dice.

-Si lo entiendo pero -dice el del bigote- como es que tienes una hija?

-Eh... es una larga historia, te la cuento en la sala, te parece?

-Sisi claro claro, pasen -dice.

Entramos y yo observé la casa con detenimiento, sentía su mirada sobre mi em todo momento, me estaba analizando, en estos meses pude aprender algunas cosas para sobrevivir. Finjo asombro y fascinación por la estúpida casa, al parecer logré convencerlo de que el lugar me gusta o al menos me había generado algo, ya no siento su mirada sobre mi.

....

-Déjame entender -dice el del bigote- tuviste una aventura con alguna chica de por ahí hace años, esta quedó embarazada de Anna y ahora no está en condiciones de cuidarla y por eso tú debes hacerlo?

No me jodas Max ¿En serio te estás creyendo esa estupidez?

Maldita sea, que estúpido.

-Si exacto -dijo mi supuesto padre-, no es increíble?

-Si bastante increíble.

-Anna va ocupar la habitación de invitados y yo la mía como siempre, estás de acuerdo?

-Es su casa, claro que si.

-Pues bien, la llevaré allá -dijo haciendome una seña para que me levantara.

Así lo hice y me guió hasta una habitación en el fondo, pasamos junto a una puerta que me llamó un poco la atención, sin embargo no le tomé tanta importancia.

-¿Tienes hambre?

-No -digo seca, bajando mi mochila a un lado.

-Bien -dice saliendo- mañana iré a comprar ropa para ti y ver lo de la escuela.

-Como digas.

-Buenas noches Anna.

-Buenas noches.

-¿Disculpa que?

Suspiré rodando los ojos ¿Es en serio?

-Buenas noches... papá.

-Así está mejor, que descances.

Salió cerrando la puerta, me sorprende que no la haya dejado bajo llave, me senté en la cama, no era tan mala, sin embargo yo prefiero la mía... en mi cuarto, en mi casa. Me acosté abrazándome a mi misma casi quedando como una bolita y me puse a hacer lo que hago cada noche, llorar...



₊˚⊹⋆.   𝐿𝑎 𝐶ℎ𝑖𝑐𝑎 𝐷𝑒 𝐿𝑎 𝑃𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑡𝑎   𓂃 ࣪˖   ᵀʰᵉ ᴮˡᵃᶜᵏ ᴾʰᵒⁿᵉDonde viven las historias. Descúbrelo ahora