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Anna Collins Pov.

Un poco antes...

Voy por la calle, patinando como siempre, las clases habían acabado y debía volver a casa... todo estaba bastante normal más allá de una calle con bastante silencio.

Demasiado, diría yo.

Odio el silencio, lo detesto. Quizá sea por el hecho de que cuando mi hermano está molesto aplica la ley del hielo hasta que yo ya no lo soporte más y le pida perdón pero en fin.

Faltan unas tres cuadras más para llegar a mi casa, mi hermano probablemente no esté ya que hoy es miércoles, probablemente esté con alguna chica o algo así, honestamente me da lo mismo, pero hay algo raro... hay una camioneta siguiéndome desde hace ya rato.

Con algo de miedo freno mi skate y me doy vuelta, veo a un hombre bajando de esta, tiene una apariencia algo rara. Parece aturdido, estoy a una distancia prudente pero aún así lo puedo ver con claridad, el hombre cae al suelo haciendo que yo me sobresalte un poco.

Debe ser un borracho, no me sorprende si lo fuera.

Pongo los ojos en blanco, doy la vuelta dispuesta a seguir andando pero escucho a alguien decir:

-Oye tú -doy vuelta y veo que es aquel hombre- si, tú niña.

-¿Qué quiere? -pregunto.

-No soy capaz de levantarme, crees que podríamos venir a ayudarme? -me dice.

Lo pienso por un momento, podría simplemente dar la vuelta e irme a casa o quedarme y ayudar, mi supuesta moral me dice que me quede. Además de que siempre he ayudado a mi hermano cuando no se puede ni parar de lo ebrio que está.

-Em si, seguro -digo y con cuidado empiezo a acercarme.

Ojalá nunca lo hubiera hecho...

Maldita moral, no sirves para una mierda.

Lo siguiente que recuerdo es que lo ayudé a pararse, dijo que me quería dar las gracias y abrió su camioneta dejando ver unos globos negros.

¿Globos negros, para que?

Ahora desearía no haber obtenido la respuesta a esa pregunta...

Me tomó del brazo haciendo que no me pudiera mover, rápidamente entré en pánico y se me dificultad respirar. No lo mencioné antes pero padezco asma, y no se siente bonito para nada.

Por más que pataleaba y hacia lo posible para zafarme nada daba resultado, me metió a su camioneta y me dió una gran bofetada... de ahí todo se tornó en una inmensa oscuridad...

Ahora.

Me despierto algo aturdida, veo por todos lados y caigo en cuenta de que todo había sido un maldito sueño, o más bien una pesadilla... la misma pesadilla desde hace tres estúpidos meses.

Noto como de nuevo se me dificulta respirar gracias al asma de mierda. Me levanto de la cama como puedo empiezo a buscar mi inhalador por todas partes, hasta que por fin lo encuentro detrás de la lámpara que está en la mesita de luz.

Lo tomé y rápidamente lo llevé a mis labios, presione aquel botoncito que tiene e inhale lo más que pude. Al ya sentir como el aire volvía a mi dejé el inhalador donde estaba, volví a la cama y me recosté en esta, esperando a que aquel psicópata venga con mi desayuno... el estúpido insiste en que lo llame papá, al principio me negué por completo pero como este sujeto es un maldito enfermo mental me golpeó hasta que me desmayé. En ese momento me di cuenta de que no tenía opciones... no las tengo ahora... no sé si volveré a tenerla algún día.

𝐿𝑎 𝐶ℎ𝑖𝑐𝑎 𝐷𝑒 𝐿𝑎 𝑃𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑡𝑎 ᵗʰᵉ ᵇˡᵃᶜᵏ ᵖʰᵒⁿᵉDonde viven las historias. Descúbrelo ahora