Capítulo 38

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- No, definitivamente no, no te voy a dejar ir y es una pésima idea -Sentencia Zayn sentado en su escrito alterándose por momentos.

- No me verán, será entrar y salir -Aseguro.

- Puedo enviar a alguno de mis hombres y pedir una entrevista.

- ¿Crees que una entrevista es suficiente? Necesito hablar con él, interrogarle y no hablará porque unos matones le amenacen, en cambio yo puedo ir a escondidas y si terminamos en pelea nadie se enterará.

- ¡Estás completamente loca! -Se levanta peinando su pelo hacia atrás y se acerca a mí-. ¿Y tú la vas a dejar? -Dice ahora dirigiéndose a Harry que se encuentra detrás de mí recostado en la puerta.

- Es su decisión, estaré esperando fuera.

- Maldito cobarde, ni siquiera entrarás con ella.

- No necesito un canguro -Digo ahora toscamente-. Solo he venido a informarte por si sucede algo, si desaparezco unos días o no vuelvo.

- ¡Ni tú sabes si regresarás! ¿Te estás escuchando?

- Es un lugar donde he vivido mis peores días y soy consciente de lo difícil que es entrar y salir sin ser visto pero tengo que intentarlo.

- ¿Esto es por el viejo de James? -Se muestra enfadado como de costumbre, desquiciado por no tener el control.

- Tengo que irme Zayn, ya nos veremos.

Giro sobre mis talones, Harry abre la puerta con un horrible chirrido metálico preparado para cualquier incidente en el lugar. Mis pasos son lo único que se oyen hasta llegar a esta y escuchar la voz del moreno que me detiene pensativa para terminar mirándole por encima del hombro sin mucha importancia.

- No nos veremos Atenea, me temo que esto es una despedida.

- Entonces nos veremos en el infierno.

Es un plan poco pensado pero tampoco tengo tiempo para detallar cada posible error, conozco todas las salidas posibles, las entradas mal aseguradas, los turnos de los guardias, las horas en las que se abren los pasillos, el tiempo de patio, la zona de cada médico, cuándo duermen y cuándo se desayuna, lo se todo del psiquiátrico y puede salir mal, muy mal, me puede costar la vida pero valdrá pena. Crecí en ese entorno donde me hacían creer que estaba loca, donde mataron a mi única amiga con sus juegos retorcidos, tuve que ser lo que ellos querían ver de mí; una asesina demencial, si tengo que dejar mi último suspiro en la tierra pues que así sea, en el lugar donde ya tenía planeado pudrirme toda la vida.

Intento hacer memoria de los pasillos que tantas veces he recorrido, cada cara que se cruza conmigo intento recordar todas las facciones con todo detalle, el espacio se me va reduciendo pero es una extraña sensación en la que siento que es más largo que el resto de días, más difícil salir de allí. Por fin llegamos al gimnasio donde el equipo sigue su curso como si no supieran que la protegida de Zayn se va de misión secreta por sus propios medios y puede ser la última vez que la vean por ahí. Joet que sí está al corriente de todo se acerca con una cara de pocos amigos, un semblante preocupado y al mismo tiempo rabioso mientras el resto de su cuerpo suda por el ejercicio que le ha dado.

- ¿Cómo se te ocurre? -Espeta una vez está cerca con tanta ferocidad que su saliva salpica en mi cara, aún así me contengo al margen de gritar o justificarme, solo le miro con indiferencia natural-. ¡Si tan solo consigues volver a salir de ahí te voy a romper los putos dientes!

- Pues entonces no saldré -Bromeo aún sin cambiar mi expresión.

- ¿Y tú qué? -Se gira bruscamente hacia Harry-. ¿Ahora eres su guardaespaldas y la manipulas? ¡Él te ha traicionado! ¿Cómo sabes que esto no es otra trampa para acabar contigo? ¡Joder Atenea espabila! ¡Este tío jamás se preocupó por ti, se acostaba con tu hermana sin importarle una mierda lo que tu pensaras! Y luego va de enamorado... ¡Si tan enamorado hubiera estado te hubiera esperado el tiempo que hiciera falta!

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