Capítulo 34

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James se encontraba tumbado en la escalera, a dos escalones del suelo con una brecha en la cabeza e inhalando con fuerza. No hubo indicios de forcejeo, tampoco balas ni nada que nos pudiera dar a entender que entraron en la casa sin permiso o preparados con armas.

Joet sube a la parte alta para comprobar a todos los empleados y las zonas seguras, Zayn escribe en un cuaderno y habla por teléfono con varias personas que puedan identificar a los intrusos, revisar cámaras de vigilancia y evitar que la policía interfiera. Harry revisa la parte baja, las zonas concurridas por James en las últimas veinticuatro horas e intenta sacar testimonios del servicio mientras que Robert palpa con su mano cada centímetro de la pared buscando alguna anomalía.

Me arrodillo frente a James que ya tiene un paño húmedo en la cabeza, sonríe al verme y coloca su mano sobre la mía ofreciendo un gran apretón.

- Te hemos fallado -Digo con un tono tan débil que se me atasca en la garganta-. Debimos dejar a alguno de nuestros chicos contigo.

- Nadie sabía lo que iba a pasar, Coeh.

- Nos pagas para adelantarnos a eso -Espeto furiosa conmigo misma-. ¿Puedes decirme qué ha pasado?

Se levanta del suelo con mucha dificultad agarrándose de mi brazo, le ayudo sin oponerme y nos acercamos poco a poco al salón, sin prestar atención a los gritos de Malik a nuestras espaldas y las conversaciones de Harry con varias señoras de la limpieza. Se sienta en el sofá dejando escapar un ligero quejido, me coloco a su lado aún sosteniéndole la mano. Un hombre de aspecto regio deja en la mesita diminuta dos tazas de café caliente con crema, se la acerco a James quien agradece en silencio y luego de un trago por fin decide hablar.

- Han entrado por abajo, por la cámara de vinos -Informe levantando una ceja tan tranquilo como si me contara una película y no los minutos antes de que fuera atacado-. Deberías decirle al insulso de tu jefe que empiece por mirar ahí y se deje de armar tanto jaleo en mi salón -Asiento, tomo nota mental de lo que debo hacer después-. No han venido buscando matarme, se han llevado un obsequio del otro ala de la mansión -Da un ligero sorbo-. Nadie se ha movido de su sitio cuando sabíamos a lo que venían, aún así parece que necesitaban dejar una prueba bruta de lo que son capaces -Señala la brecha de su cabeza.

- ¿Qué se han llevado?

- Una figura tallada en oro de una Idolomantis Diabólica -Suspira pesadamente-. Fue recibida desde Kenia, tiene un gran valor sentimental.

- Intuyo que no solo sentimental.

- Dentro hay un pendrive -Eleva los hombros despreocupado-. Contiene diversos archivos aburridos de algunos casos en los que trabajé, pero hay otras muchas cosas que demasiada gente querría tener en su poder.

- Te veo bastante tranquilo, James.

- Se que conseguirás recuperarlo -Asegura con una leve sonrisa-. Aunque tengas que arrancarle las manos.

Asiento dándole a entender que está en lo correcto aunque no le hace falta una afirmación. Dejo a James solo con su café recuperándose de la conmoción, me dirijo a Zayn quien deja todo lo que está haciendo para prestar atención a la información que el hombre me ha otorgado y con eso me encarga ir a revisar las bodegas. Se gira dando por finalizada la conversación y vuelven sus gritos ha inundar la sala.

El equipo ya está reunido de nuevo mientras me despido para bajar por unas escaleras sin decoración de puro cemento y con olor a humedad y tierra. Unas antorchas muy antiguas pero bien mantenidas iluminan el corto camino hasta el pasillo de ladrillos desnudos con dos puertas, una a la calle y otra hacia los vinos guardados. Palpo la parte superior de mi pantalón para darme cuenta de que no llevo arma, podría haber algún atracador escondido y lo único que tengo para atraparlo o defenderme son mis manos, tendrá que bastar.

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