Quiero Amarte

By artistacaotica

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Alex Bruce Schwarzengger: bromista, coqueto, romántico... Y también idiota. A Skylar Bannerman le encanta, sí... More

E P Í G R A F E
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 06
Capítulo 07
Capítulo 08
Capítulo 09
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Capítulo 32
Capítulo 33
Capítulo 34
Capítulo 35
Capítulo 37
Capítulo 38
Capítulo 39
Capítulo 40
Capítulo 41
Capítulo 42
Capítulo 43. Con ojos de amor
Capítulo 44. Sit down beside me
Capítulo 45. ¿Cuánto te mide la v...?
Capítulo 46. Somos amigos, acuérdate.
Capítulo 47. Dame una oportunidad
Capítulo 48. Nosotros estamos bien
Capítulo 49. Todo lo que tú me pidas.
Capítulo 50. Te quiero complacer.
Capítulo 51
Capítulo 52
Capítulo 53
Capítulo 54. Final
Epílogo
SEGUNDO LIBRO
SIEMPRE TÚ
Prólogo. [Continuación]
Capítulo 1. ST
Capítulo 2. ST
Capítulo 3. ST

Capítulo 36

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By artistacaotica

C A P Í T U L O  36.

SKYLAR BANNERMAN.

El pintar las gradas entre cuatro personas no es algo tan difícil, lo que sí es difícil es que todas las partes queden iguales siendo que cada uno de nosotros tiene su manera de pintar, Alex claramente es el que lo hace mucho más bonito y con más esmero, yo por mi parte paso la brocha con fuerza imaginado que se la paso por la cara a Carrie, la pelirroja a mi lado la pasa con flojera, mientras que Daniel dibuja figuritas extrañas.

Karen a mi lado suspira con cansancio, limpiándose las manos con un viejo trapo y acomodándose el cabello que se le sale del rodete, luce despeinada y tiene ligeras gotas de sudor en la frente.

—Esta pintura huele demasiado fuerte —se queja, echándose aire con ayuda de su mano.

Hago una mueca, asintiendo con la cabeza. El olor es tan penetrante que me comienza a dar jaqueca. Copio la misma acción de Karen y también me trato por ventilar con mi mano, la escandalosa risa de Daniel pesca mi atención y ladeo la cabeza, observándolos, Alex y él pintan el otro extremo de las gradas y al parecer ellos si se la están pasando muy bien.

Alex se ve tan bien concentrado, hace las cosas minuciosamente, sus manos toman la brocha con una precisión detallada y la desliza con lentitud, mientras que sus cejas se mantienen un poco fruncidas y su sonrisa permanece intacta, Daniel le cuenta algo que lo mantiene riéndose.


Suspiro, y dejo de mirarlos.

—Lo sé —apoyo, volviendo a mi tarea de seguir pintando —. Saldré de aquí toda drogada.

Karen se ríe y mete su brocha en el bote lleno de la pintura gris.

—Hablé con Dante hace rato —murmuro con la voz baja para que no me escuche nadie más que ella.

—¿Y ya no son amigos? —pregunta, susurrando.

Aplano mis labios en una delgada línea, sintiendo la culpa quemarme por dentro. –No lo sé... él me confesó que yo le gustaba... o que le gusto, no sé qué siente después del video.

La pelirroja posa sus ojos almendrados en mí y se apega a mi cuerpo para poder hablar un poco más elevado.

—Dante es muy dulce, la mayoría nos dimos cuenta de que le gustas por cómo te miraba.

—¿Y cómo me miraba? —inquiero.

Se queda en silencio por unos segundos, decidiéndose entre responder o no.

Y al final si me responde y me hace sentir aún más culpable: —Como si fueras la única mujer que habita en el mundo.

Bajo la mirada. —Me siento muy mal por no corresponderle, pero sabes que desde hace tiempo he deseado estar con Alex.

Karen me aprieta el hombro sin causarme dolor. —No te preocupes por Dante, estoy segura que encontrará a alguien.

Paseo la brocha por la barra metálica de la tribuna de la grada y asiento. —Eso espero, se lo merece.

—Y... —se sienta en una tribuna sin pintar a lado de mí y apoya sus codos en sus rodillas, Karen trae puesta una playera que le prestó Daniel, solo que ella decidió verse cool mientras pinta y le hizo un nudo, dejándosela como un top. En mi caso también llevo puesta una de las playeras de Alex, es de color negra y me queda floja y grande, pero me gusta traerla —. ¿Dante cómo te dijo que le gustas?

—Pues ya sabes, después de que me invitó a comer saliendo de clases nos llevamos muy bien, me hablaba seguido, me mandaba mensajes de buenos días, buenas noches, que si ya había comido, que cómo estaba.

Karen hace un gesto de ternura. —Aww.

—Y un día lo invité a mi casa —termino de decir y ella abre sus ojos tanto tanto, como si no pudiera creérselo.

—¡Eso no me contaste! —exclama, casi como un grito silencioso y confirmando que Alex ni Daniel nos ven ni nos escuchan —. Pasa el chisme.

Respiro hondo, caminando al final de las grada para empezar a pintarlas, Karen me sigue cargando la lata de pintura en sus manos.

—Bueno, claramente yo me sentía muy mal por lo de Alex...

—Lo sé, lo sé, pero primero cuéntame cómo lo invitaste a tu casa y qué hicieron —me apresura, ansiosa.

Resoplo. —¿Resumido o largo?

—Resumido y rápido.

—Estaba llorando en la cocina de la casa de mi tía, me dio unos consejos, paré de llorar, luego mi tío nos informó que me buscaban, mi tía me preguntó qué quién, y yo le dije que Dante —explico, resumiendo todos los acontecimientos.

Su cara se convierte en un poema lleno de emociones y hasta quiere chillar por el asombro.

–Uoah, uoah... llorando por uno y saliendo con otro —le doy un leve empujón —. ¿Desde cuándo aprendiste a ser como Teresa?

Niego con la cabeza, aunque su pregunta me da cierta gracia, pero eso no quiere decir que me sienta orgullosa.

—No soy así, Karen —murmuro, limpiando mi frente.

—Ya sabemos, el papel de Teresa y Rubí me
queda más a mí —suelto una pequeña risita y eso hace que me gane la atención de Alex, me mira a través de unos cuantos metros y me eleva las cejas, sonriendo. Le devuelvo la sonrisita y me manda un beso en el aire —¡Deja de coquetear con Alex! —me regaña, atenta a mí —. Estábamos chismeando.

—¿Qué me faltó por contarte? —cuestiono, tragando saliva, escuchando el canto de los pájaros sobre los árboles.

Entrecierra sus ojos, recordándolo. —Dijiste que fue por ti, ¿después de recogerte qué pasó?

—Me llevó de cenar una hamburguesa —contesto, recordando aquella noche —. Y lo invité a pasar para que los dos cenáramos.

—¿Y cómo te confesó que le gustas?

Aún tengo sus palabras grabadas en mi mente.

«Y ella es preciosa, y no por su físico, digo..., también por eso, pero cuando la conoces bien te das cuenta que quizás como ella ya no habrá otra igual, es única, se comporta diferente, tiene un buen humor, es divertida... es como un pollito, ¿sabes?

—¿Cómo un pollito?

—Sí. Una persona pollito: dulce, amable y tierna.»

—Solo me lo dijo y ya —miento, dando por terminado el tema. Karen entiende y ya no menciona algo más, solo se encarga de
terminar de pintar.

Miro a Alex y Daniel jugar y tontear en lugar de estar pintando, ambos se carcajean y decido acercarme lentamente.

—Dame un beso —le pide Daniel a Alex y entrecierro mis ojos.

Alex se ríe y niega con la cabeza, mirándome de reojo. —No, ahí está Skylar y nos va a ver.

Daniel lo ignora y se le acerca, como si fuera una de esas chicas buscando atención. —Ándale guapo, que se den cuenta que tú y yo somos amantes.

El chico de los ojos azules suelta una carcajada y echa la cabeza hacia atrás, mientras que yo le aviento un trapo a Daniel. —¡Qué ofrecido eres!

Se echa a reír y resoplo, cruzándome de brazos. Karen se acerca a él y lo toma de la mano, queriéndoselo llevar.

—Vamos por más trapos, dejemos aquí a Skylar y Alex —Daniel no se atreve a negarse.

—Y también salgamos a comprar algo de tomar, tengo sed —comenta, peinándose el cabello rubio —. ¿Quieren agua o refrescos?

—Cerveza —contesta inmediatamente Alex y lo miro con mala cara.

—No podemos ingresar alcohol, ¡estamos en la prepa! —regaño.

Las facciones de Daniel se vuelven una mueca maliciosa. —De hecho si podemos, podemos ir a comprar bebidas como un Icee o algo y las rebajamos con alcohol.

Me coloco las manos en la cintura. Beber alcohol a cómo lo hice la última vez en el antro ya no está en mis próximos planes. No quiero ponerme igual de ebria. —Dudo que quieran acabar ebrios saliendo de aquí.

La parejita se toma de las manos y se dan una mirada cómplice, para después darse la vuelta e irse corriendo.

Tomo un sorbo de agua y Alex a mi lado me observa con una ceja levantada. Su playera se le adhiere a su cuerpo atlético y se le marcan los músculos de su espalda marcada. Él me vuelve a elevar sus cejas y sus dedos toman el dobladillo de su playera para después levantársela de poco a poco, queriendo quitársela.

Volteo hacia todas partes, buscando si hay alguien que no esté mirando.

—¿Qué haces, Alex? Te van a ver.

Alex sonríe y se saca la playera, haciéndome tragar saliva y ponerme acalorada.

—Es que me dio calor —justifica, haciendo la playera un torniquete —. Aparte ya me conoces, ya me has visto.

Muerdo mi labio inferior. —Pues sí pe...

—Y me has visto otra cosa también.

Ay Diosito ayúdame.

El sonrojo y el bochorno sube por toda mi cara y Alex da un paso a mí, dejándome arrinconada contra la cerca que divide las gradas. Sus dedos se anclan a mi barbilla y me levanta la mirada, el gesto es algo brusco, pero no me lastima, me gusta.
—¿Nerviosa, Skylar?

Respiro aire por la boca. —Sí.

Se lame los labios y roza mi mejilla, haciéndome cerrar los ojos por su contacto.
—¿Por qué?

—Alguien nos va a ver —trato por empujarlo fuera de mí, pero apenas y puedo moverlo, a lo que él se burla de mí.

—Pero ya no queda nadie, Sky —su cara se apoya en mi hombro y su respiración me hace cosquillas en el cuello, me estremezco, cerrando los ojos y sus brazos me abrazan por la cadera.

—¡Alto ahí!

Me separo con rapidez de Alex empujándolo y Karen nos mira llena de diversión. Comienzo a volver a sentir el bochorno subir por mi cuello.

—No hacíamos nada —me excuso, peinando mi cabello.

—Yo vi otra cosa.

—A mí, seguramente —suelta Alex con sorna, para que no me sonroje más.

Sin embargo, Karen es rápida creando respuestas inteligentes que te dejan callado.

—Sí, y un bulto allá abajo que si no hubiera llegado ya lo tendrías dentro de Skylar.

Abro mis ojos demasiado que me duelen. —¡Karen!

Se pone a reír; tiene el mismo humor que Daniel, por algo son novios.

—Mentiri, los dejo solos, es que olvidé esto –recoge su celular de la grada y no los muestra —. Les traeremos algo de beber.

Despabilo cuando se va y cierro uno de los botes vacíos de la pintura. Alex se aclara la garganta y se apoya en dónde minutos atrás me arrinconó.

—¿Hablaste con Dante? —inquiere, curioso, y saca un cigarro de la cajetilla que es de Daniel.

—Sí, lo hice.

Él se lo lleva a la boca.
—¿Y cómo se lo tomó?

Me encojo de hombros, parándome frente a él. —Normal, dijo que estaba bien, pero que tendría que alejarse un poco.

Alex se retira el cigarro sin encender de los labios.

—Supongo que también se va a alejar de ti — continúo.

—Sí, se alejará más de mí que de ti.

Juego con el anillo de mi dedo índice.
—No quería ser un pleito entre ustedes dos.

—No importa —dice, llevándose de nuevo el cigarro a la boca —. Comoquiera tenía que pasar en algún momento.

Decido ya no hablar más del tema, y ladeo la cabeza, mirándolo entretenido con el tabaco.
—¿Por qué traes un cigarro en la boca y no lo enciendes?

Chasquea la lengua, guiñándome un ojo.
—Es una metáfora.

Una grande risotada brota de lo más profundo de mi garganta. —Cálmate, ¿te crees Augustus Waters?

—No, porque yo sí los prendo —una sonrisa se expande por mi cara y escuchamos nuevamente a Daniel y Karen venir camino a nuestra dirección.

—¡Conseguimos Icee y ron! —grita Daniel, levantando sus dos manos ocupadas con dos vasos de Icee, uno es azul y el otro rojo.

Karen llega a mí y me tiende uno de los que carga, me da el de cereza. —Este es al único que no le pusimos alcohol.

Los miro con duda, desconfiando de ellos y tomando el vaso que me ofrece. Es de cereza, primero lo olisqueo y después le doy un sorbo por el popote, disgusto el sabor y al confirmar que es natural le sonrío. —Qué considerada, Karencita.

Alex toma su Icee correspondiente y Daniel suelta un sonido de deleite.

—Ya hace falta tomar, estoy sediento.

—Mi casa está puesta, ya sabes —ofrece Alex, siguiéndole la corriente, y los ojos de Daniel se iluminan.

—¿Ya?

Miro a Alex para saber su respuesta, y él navega sus ojos por todas las gradas ya pintadas y terminadas.

—Pues ya acabamos —murmulla, asintiendo.

—¡Vamos a embriagarnos! —festeja con emoción Daniel.

Nos ponemos a recoger nuestras cosas y a dejarlas en orden, una vez que terminamos todos nos vamos directo a la salida del plantel.

Alex carga mi mochila y la de él, y su mano libre se une junto a la mía, mientras caminamos detrás de Karen y Daniel.

—Tengo calor —me quejo, y siento la mirada de él en el costado de mi cara.

—Hay piscina —dice, apretándome la mano —. Para que entres y te mojes.

Le doy un empujón por su comentario malicioso y suspiro, dirigiéndonos a su casa.

•••


Me levanto de la silla en la que estoy sentada y acomodo mi cabello trenzado, decidí hacerme una trenza para que mi cabello no me molestara estando dentro del agua, aunque ni siquiera me he metido. Karen también repite mi movimiento poniéndose de pie, ella trae puesto un bikini azul con lunares blancos y un short de mezclilla en la parte baja.

Invito a Karen a que me acompañe para medir qué tan honda está la piscina y caminamos hasta la orilla de esta en el otro extremo, inclino la cabeza un poco, midiendo la profundidad y cuando volteo hacia Karen para decirle que está un poco honda ella me mira con sus alarmados y da pasos hacia atrás, antes de que pueda preguntarle qué pasa escucho la voz de Daniel gritar mi nombre a mis espaldas.

Cuando giro ya es demasiado tarde.

Alex y Daniel vienen corriendo en mi dirección, y antes de que pueda reaccionar cada uno pasa su brazo por mi estómago formando una X y se lanzan al agua, llevándome con ellos y hundiéndonos.

Cuando mis pies tocan el resbaladizo piso de la piscina flexiono mis piernas empujándome fuera de la superficie, mi boca y nariz burbujean, saco mi cara fuera del agua y jadeo, tomando una gran bocanada de aire, sosteniéndome del hombro de la persona que tengo más cerca.

—¿Están locos? ¡Está demasiado honda esta parte! —exclamo, mirando por todas partes. Me estoy sosteniendo del hombro de Alex mientras lo escucho reírse, y cuando busco a Daniel en el agua siento que me jalonean de los pies y suelto un gritito pasando mi brazo por el cuello de Alex para que no pueda hundirme de nuevo.

Daniel sale de la superficie y comienza a reírse descontroladamente agarrándose del borde de la piscina.

Claro, como yo me encuentro en medio del agua.

—¡Me dolió! —me quejo, apretando más mi agarre en el cuello de Alex —. Me dolió mi espalda al caer en el agua.

Siento la vibración del cuerpo de Alex al estarse burlando y sus dedos se clavan en mi cintura, alterándome los nervios y causándome cosquillas.

Lo abrazo por el cuello y lo observo; él se mira tan guapo con el torso desnudo, mi rostro se encuentra tan cerca del suyo que ocasiona que mis labios sientan ardor por querer besarlo. De sus largas pestañas negras caen gotitas de agua, y su pelo oscuro se le pega por la frente. Trago duro y relamo mis labios, haciendo que él me sonrisa mostrándome esos dientes perfectos.

Dios, permíteme desmayarme ante su imagen.

Para hacerlo esperar y no besarlo retiro mis manos de su cuello y con fuerzas lo empujo por los hombros por haberme aventando a la parte honda de la piscina.

Finjo darle una mirada asesina. —Dejaste de caerme bien, Alex.

Él suelta otra carcajada, e ignorándolo escaneo el jardín encontrándome con Daniel secándose con una toalla y dándole un beso a Karen, para no interrumpir su momento vuelvo mis ojos al pelinegro, y con mi mano le aviento agua, salpicándolo. —Me caes tan mal, odioso.

Mentiras.

Se encoje de hombros y también con su mano me avienta agua. —Tu también a mí, preciosa.

Sonrío. —Qué mal, estaba tan preocupada por saberlo.

—Ahora lo sabes —murmura, salpicando mi cara con más agua.

—¿Este es el momento donde te digo que ya no quiero volver a verte y terminamos? —pregunto, con diversión.

—No, muñeca —ladea su cabeza, sonriendo torcidamente —. Este es el momento donde ¡PSH! —suelto una risita cuando la ola de agua que arroja cae sobre mi cara y cierro mis ojos.

—Tan odioso como siempre —farfullo, acercándome a él para darle un beso en el cachete.

—Pero dámelo en la boca —se queja y niego, nadando hacia el borde, dejándolo solo.

—Estás castigado.

Alex sin otro remedio me sigue, y ambos salimos del agua, el piso está mojado y resbaloso, así que por precaución camino como un pingüino apretando con fuerza la muñeca de Alex a mi lado. La suave brisa del aire me golpea, poniendo mi piel de gallina y haciéndome querer orinar.

—¿Me llevas al baño? —inquiero, cómo una niña chiquita.


Él asiente con la cabeza dejando que lo siga apretando de la muñeca. —Vamos —dice, guiándonos. Alex abre la puerta de cristal para adentrarnos a la casa y tiemblo de frío.

Tanto por dentro como por fuera la casa de los Bruce es enorme y lujosa, el piso es de cerámica blanca y fácilmente puedes ver tu reflejo y resbalar. Alex me guía por un largo pasillo y se detiene en una puerta color blanca, la manija es de forma de un diamante. —¿Quieres que te traiga algo de mi ropa?—pregunta y gira el diamante de la puerta.

Niego con la cabeza. —No, me pondré la ropa que llevé a la prepa, después papá me regañará si me ve con tus playeras puestas.


Sonríe. —Y después me quita el permiso de salir contigo —comenta y río —. Iré al jardín, no tardo, preciosa.

Entro al baño cuando él se retira del pasillo, y después de hacer mis necesidades me paro frente al grande espejo para lavar mis manos en el lavabo. No quise ni ponerme traje de baño, porque aunque sé que nada está mal con mi cuerpo no me siento con la misma confianza de antes con la publicación del vídeo, sé que ni Daniel ni Karen me van a faltar el respeto, pero
no me siento cómoda usando ropa reveladora. Escurro la playera de Alex en el lavabo para dejarla seca y me deshago de mi trenza.

Ubico mis manos en mis pechos y los subo, los bajo, me enderezo más, me miro en el espejo de lado izquierdo, de lado derecho y de espaldas detallando mi cuerpo, y los comentarios de mí golpean mi mente.

«A Skylar le hace falta más tetas»

«Necesita subir más de peso, está muy flaca»

«Está gorda, lo que le falta es menos pierna»

«Ni siquiera está tan buena»





Me coloco la playera rápidamente y salgo del baño, para no tormentarme con los mismos y contradictorios comentarios.

Salgo del baño esperando encontrarme a Alex afuera, pero no está, y en el jardín de la piscina solo se oye la música junto a la voz de Daniel y Karen.

Salgo fuera del largo pasillo,  y giro a la derecha entrando a la cocina. ¿Alex y yo tuvimos que pasar por la cocina? No lo recuerdo, pero no puedo evitar deslumbrarme con lo que veo. La cocina es una de las mejores que he visto — y las que he visto solo las veo por televisión — los muebles parecen ser de madera refinada y son de color chocolate, el refrigerador es de los que tienen pantalla touch y los sartenes cuelgan arriba del techo, todo luciendo limpio y ordenado.

Suelto un suspiro y recargo mis manos en el borde de la barra, decidiendo esperarlo.
Escucho pasos dando señal de que alguien viene en dirección a la cocina y algo en mi mente se activa pensando que debe ser Alex en mi búsqueda.

Pero no es Alex, es Axel.

Mi ahora cuñado.

Él entra a la cocina de manera despreocupada, despéinadose el cabello y aflojándose la corbata.

Su altura es impresionante.

Es tan alto que tengo que elevar mi cabeza para mirarlo a la cara.

—¡Skylar! —saluda alegremente, recordando mi nombre —. ¿Cómo estás, cuñadita? Qué bueno verte otra vez.

Me sonrojo por su atrevimiento y le doy una sonrisa amable. —Hola, Axel, estoy bien, ¿y tú?

—Me da gusto —me devuelve la sonrisa y camina al refrigerador para sacar una botella de agua —. Yo acabo de llegar apenas de un viaje, Alex me dijo que quería que estuviera aquí para presentarte.

Frunzo mis cejas.—¿Presentarme?

Axel asiente. —Sí, presentarte.

La confusión me invade, y antes de que pueda volver a cuestionarle su hermano entra a la cocina con una botella de cerveza en su mano derecha, al inicio frunce el ceño, pero al ver a Axel relaja su expresión.

—Hermanito —lo llama Axel de forma divertida —. ¿No le has dicho a mi cuñada que la vas a presentar?

Alex le da una mirada matadora, confundiéndome más. —Axel escuché tu teléfono sonar.

Su hermano se ríe y asiente. —Nos vemos, cuñada, me da gusto verte ya junto a mi hermano —me sonríe en forma de despedida y yo hago lo mismo, Alex lo mira arqueando sus cejas, con sorpresa, y Axel solo se encoje de hombros. Es como si tuvieran una conversación por telepatía de los cuales ellos solo se entienden.

Cuando Axel sale de la cocina, nosotros hacemos lo mismo, Alex me guía en silencio al jardín delantero, aquí se encuentra solitario y tranquilo, el ruido de la música del jardín trasero no llega hasta acá. Respiro hondo mirando la gran fuente a lado de lo que parecen ser girasoles. Nos sentamos en una banca de concreto y antes de que Alex se siente a mi lado muevo un poco mi trasero con desconfianza. —Esta banca esta apunto de caer.

—Nah — Se sienta a mi lado —. Ya tiene mucho así y no se cae.

—¿De qué hablaba tu hermano? —cuestiono sin poder esperar.

Alex exhala una boncada de aire y deja la botella de cerveza, su mano toma mi mano, sorprendiéndome. Él observa con detenimiento mis dedos, jugando con ellos.—¿Por qué no bebes alcohol?

—No me gusta su sabor —arrugo mi nariz, sabiendo que me quiere cambiar el tema—. Sabe horrible.

—¿La has probado ya?

Aprieto sus dedos.
Sí, sabe horrible —vuelvo a repetir, mirándolo jugar con los dedos de mi mano —. Era Vodka lo que probé.

Alex chasquea la lengua y suelta mi mano, dejando de jugar con mis dedos, casi quiero hacer un estúpido puchero pero lo reprimo.
—Amo el Vodka.

Resoplo. —Alcohólico.

—Con orgullo, muñequita —meneo la cabeza riendo. Alex vuelve a tomar la botella de cerveza y me mira fijamente dándole un trago.

—Dale un trago.

—No, no —niego la cabeza frenéticamente.

—Te reto a darle un trago. Vamos, solo uno.

—No me gusta tomar eso...

—Tienes que hacerlo. Es un reto —él alza la botella de cerveza a la altura de mis ojos, y acerca la boquilla a mi boca.

—Lo hago solo si me dices a que se refirió tu hermano en la cocina —muerdo mi labio inferior, mirando de la botella a Alex, él está sonriendo y en sus ojos azules hay diversión. Asiente y de mala gana le quito la botella de la mano y trago saliva.

Le doy un trago a la cerveza y lo escucho reírse al ver mi expresión de asco y desagrado, alejo la boquilla de mi boca y un poco de cerveza escurre por mis labios, cierro los ojos con fuerza y respiro hondo.

—Sabe del asco —con el dorso de mi mano libre limpio mis labios, Alex suelta otra risita.

—Exagerada —le entrego la botella y él la acepta, dándole un largo trago.

—Ahora dime —presiono, detallándolo.

—Mis padres tendrán un evento el viernes  —explica.

Levanto mis cejas. —¿Otro?

Se ríe, encogiéndose de hombros. —Sí, es que muy seguido tienen muchos.

Muevo mis pies balaceándolos en el aire. —¿Y asistirás?

—Solo si tú eres mi acompañante —menciona, tomándome de la mano —. Porque ya quiero presentarte con mis padres.

Se prendió esta mierrrda.



Besties, ¿que les pareció el capítulo? Ya debe venirse el drama, ¿no creen? Es que siento que todo está tranquilito 🤔

¿Creen que los papás de Alex acepten a Sky?

¿Por qué creen que Alex lloró en el anterior capítulo? Se me pasó preguntar 🤭
¿Piensan que Dante sí olvidará a Sky?





Empezaré a dedicar capítulos besties, si quieren uno dedicado solo comenten y lo estaré haciendo <3

Estos capítulos y los próximos que estaré publicando son COMPLETAMENTE NUEVOS, sin votos y sin comentarios, entonces agradecería un montón que votes y comentes mucho para que haya el mismo seguimiento 🙏🏻

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