Narra Gavi.
El domingo de partido había llegado. Celia les pidió a sus padres y hermanos que vinieran al partido de hoy, y aquí los tendría a todos.
Ella había pedido una semana en el trabajo y le habían dado el permiso.
Yo ya estaba en el estadio. - ¿Viene la familia política? - me pregunta Dani Olmo mientras mira su móvil.
Estábamos en el centro del campo. Acabábamos de llegar.
- Si. Están comiendo en un restaurante del centro, y ya se vienen. -
- ¿Y tú suegro? ¿Cómo está? -
- Con pesadillas por la noche. Lleva tres días que duerme dos horas a lo mucho. Celia ha llamado a una chica que estudió con ella en él instituto que está estudiando psicología. -
- Que putada. -
Asiento
- Eh Gavi. - uno de los hombres del Barça, se acerca a mí. - Tenemos algo preparado que creemos que te va a gustar. -
(...)
El estadio está bastante lleno esta tarde, es lo que tienen los derbis.
Esperaba que Celia ya hubiera llegado al estadio. Había guardado el móvil en la taquilla antes de ir al calentamiento y no lo había mirado más.
Hoy salimos acompañados de un niño cada uno. En liga no suele ser así, pero al ser un partido tan especial, si lo hacemos.
Salimos y el estadio se vuelca con nosotros. Oímos el himno de nuestro equipo y ya nos ponemos en el centro del campo.
Nos saludamos con los jugadores rivales y oigo por megafonía mientras Raphinha hace el sorteo de campo y de saque.
Buenas noches y bienvenidos al Estadio Olímpico Lluis Companys.
Hoy se juega la duodécima jornada de la liga, que nos enfrentará al Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona.
Escucho las alineaciones de ambos equipos.
Antes de empezar el partido, guardaremos un minuto de silencio por las víctimas de lo ocurrido en la Comunidad Valenciana, Albacete y Málaga.
Desde aquí mandarles un abrazo a los damnificados por la Dana y nuestro sentido pésame a las familias y amigos de los fallecidos.
Además hoy homenajeamos a un hombre que sabe lo que es sufrir la Dana en sus propias carnes.
Después del minuto de silencio, Federico Sanz junto a Celia, su hija y trabajadora de nuestro club, harán el saque de honor.
Hemos sufrido esto con Celia y desde aquí este es nuestro homenaje para su padre.
T' estimem, Celia.
Aplaudo y nos ponemos en el centro. Hacemos el minuto de silencio.
Cuando se termina veo salir a Celia y a su padre por el túnel de vestuarios. Ella lleva mi camiseta negra, la de la segunda equipación puesta. Va cogida del brazo de su padre y ya se ponen en el centro del campo.
Saludan a Raphinha. Ella con un beso en la mejilla y mi suegro con un apretón de manos. Luego el árbitro me llama y me pide que me acerque a ellos. En ese tramo veo como Puado, capitán del Espanyol saluda a mi chica y a su padre.
Llego hasta ellos y después de darle un beso a Celia y de que el público lo aplaudiera, le doy un abrazo a Fede.
El árbitro pita y Celia le pasa el balón a su padre y él chuta un poco más fuerte, para que después todos los presentes aplaudamos el gesto.
Los acompaño hasta la entrada del túnel de vestuarios. - Te quiero. - mi chica me besa y después de desearme suerte, ya se va con su padre.
El partido va bien. Ganamos 3-1 y noventa minutos.
Al terminar mando que les digan que bajen al campo. Ya veo a Celia y viene andando más rápido de lo que puede para tirarse a mis brazos. - ¡Qué partidazo amor! -
Abrazo a Teresa y a Fede.
- Sabes que no soy del Barça, de hecho quería que ganara el Espanyol, pero buen partido, cuñado. - me dice Gonzalo y le doy con mi puño en su hombro. -
Saludo a Bosco, Lucía y Marta, y por último a Ciro y a Blanca, pero paso de ellos y voy directo al carrito de bebé.
Luca me recibe con los ojos abiertos como platos. Lleva la segunda equipación puesta y está guapísimo con esa ropa. - ¿Puedo? - pregunto para sacarlo del carro.
- Claro, eres su tío favorito. - sonrío y saco a Luca.
- Hola Luca. - beso su mejilla.
- ¡Qué bien te queda un bebé Gavi! - oigo a Íñigo.
- ¡Celia! ¡Hazle un hijo! - dice un Casadó que le veo cogiendo a una chica por la cintura.
Le miro y alzo una ceja. Me acerco a ellos. - ¿No nos presentas? -
- ¿Y tú? - Mira al bebé y le hace carantoñas.
- Este es Luca, mi sobrino. -
Marc le coge una manita y juega con ella. - Ella es Daniela, y nos estamos conociendo. -
Me acerco a la chica y le doy dos besos. - Tío, tráetela a la cena. Quedamos con los chicos en casa de Pedri. -
La mira y la chica asiente.
Vuelvo con la familia de Celia. - Cenita en casa de Pedri. - asiente y apoya su cabeza en mi hombro.
Hacemos unas fotos en el campo y ya entro a ducharme.
Narra Celia.
Esperábamos a Pablo en la salida de los vestuarios. - Hermana. -
Blanca se acerca a mi. - Necesito pediros un favor. - la escucho. - Ciro ha reservado en un restaurante con unos amigos suyos que han venido de Italia y había pensado en dejar a Luca con los papás, pero se van de cena romántica igual que Gonza y Bosco que después se van de fiesta. ¿Os podéis quedar con él? -
- Claro. Tenemos cena en casa de Pedri, pero nos lo llevamos. -
- ¿Seguro? -
- Si si. -
- Si es un problema o no podéis, nos lo llevamos nosotros. -
- Que no, tu vete con Ciro y sus amigos. -
Me explica un poco por alto el tema de biberones y ya veo a Pablo saliendo del vestuario.
- Gordo, nos tenemos que llevar a Luca a la cena. Mi hermana se va de cena con Ciro. -
Asiente y salimos del estadio.
Nos llevamos nosotros el coche que tiene Ciro en España y él el de Pablo.
- Me ha explicado por alto lo que tenemos que hacer con los bibis. - Pablo asiente y ya llegamos a casa.
Vamos directamente hasta casa de Pedri y se sorprende al vernos entrar con Luca. - Madre mía, es una monada. - dice María y yo le saco del carro.
Se lo doy a Pablo que ya está sentado en el sofá. Veo a Pedri ponerse a hacerle carantoñas y el niño ríe. - ¿Te gustan los niños Pepi? - me mira y asiente.
- Me encantan. Me gustaría ser padre y tener un pequeño o una pequeña González. -
Pablo y yo nos miramos y recordamos que ambos sabemos que Pedri ya está esperando un hijo y no lo sabe.
El día que lo sepa, nos odiará.
Tengo que preguntarle a mi chico por Lara. Me gustaría saber cómo va su embarazo.
Me fijo en María que mira a su novio con amor en la mirada. Ella también va a sufrir el día en que se entere.
Llegan Fermín y Berta y también juguetean con las manitas de mi sobrino.
Alex y Ainhoa son los siguientes.
Y tocan al timbre de nuevo. Será Ferrán.
Efectivamente, era Ferri, pero con él venían Lamine, Pau, y Casadó, que venía con una chica. Le miro sonriendo. - Es Daniela, una amiga. -
- Una amiga. Ya. - sonrío al ver el chupetón que lleva la chica en el cuello.
Me presento y ya entramos.
Voy hasta la cocina a llamar para que nos traigan algo para cenar. Pablo entra conmigo. - ¿Luca? -
- Con Pedri. -
- ¿Sabes que nos va a odiar? -
Asiente. - Creo que deberíamos de decírselo. - dice.
- Va a sufrir. Nos va a odiar y encima vamos a hacer daño a María, que le adora. -
- Si nena, pero es lo mejor. Yo no puedo seguir viviendo con esto. Míralo. - nos asomamos y lo vemos haciéndole gracias a Luca.
Nos giramos y vamos pidiendo a un restaurante italiano lo que nos apetece cenar.
- Después de la cena nos quedamos y se lo contamos, no podemos seguir con esto. Lara se fue y nos dejó con este marronazo. Le toca a ella apechugar con sus actos y no dentro de unos años cuando ese niño ande por ahí llamando papá a otro. Pedri no se lo merece. -
Nada estaba previsto.
Y todo se estaba viniendo abajo.
- ¿Lara está embarazada? -
Ay dios.
La voz de Pedri nos hace girarnos. Está en la puerta con nuestro sobrino en brazos.
- Pedri nosotros...-
Me corta. - Contestarme, ¿está embarazada? ¿Se fue embarazada? -
Mierda. Creo que la conversación ha llegado antes de lo previsto.
- Pedri... -
- ¡¿ME VAIS A CONTESTAR?! -
Sale de la cocina un poco alterado y deja a Luca en los brazos de Fermín. - Decidme la puta verdad. -
- Si. Nos pidió que no te lo dijéramos. -
Todos están un poco desconcertados. Pedri cierra los ojos y suspira riéndose.
- Y vosotros lo sabíais y os callasteis. Como mierdas. - el primer puñal nos lo hemos comido.
- Pedri. - María lo llama.
- ¿Ella también lo sabe? ¿Alguien más lo sabe? - negamos los dos.
- No, esto ha sido cosa nuestra. Solo lo sabemos Celia y yo. -
- Muy guapo. Mi puto mejor amigo. Pues menos mal. Sabiendo lo mal que lo he pasado con el tema de su marcha. Me has consolado y lo sabías todo. ¡TODO! Eres un cabrón. - las lágrimas aparecen en los ojos del canario, e intento acercarme pero me corta. - Y tú eres una zorra. Igual que tu amiga. - sus palabras me llegan a lo más profundo.
Pablo se acerca amenazante a él. - No te pases Pedro. - le dice Pablo y le cojo de la camiseta.
Está cabreado, es normal.
- ¿Dónde está? ¿Dónde cojones está esa hija de puta? -
- En Londres. Ella...ella no quería interceder en tu vida. Creía que si no te lo decía, sería lo mejor para ti. -
- Estaba loco por ella. Era el amor de mi vida. Hubiera dejado todo por criar a ese bebé con ella, y vosotros me lo habéis arrebatado. -
María tampoco puede más y se derrumba en los brazos de Berta.
- Fuera de mi casa. - abrimos mucho los ojos.
- Hermano... - Pablo intenta hablar con él.
- Tú no eres mi hermano. Un hermano no hace lo que tú me has hecho. Quiero que os vayáis los dos y no me volváis a dirigir la palabra en vuestra puta vida. -
Intentamos hablar con él. - ¡FUERA! - nos asustamos y oímos a Luca llorar, así que como podemos salimos de allí y vamos a casa de Pablo, que se derrumba nada más entrar.
Narra Pedri.
Padre.
Padre.
Padre.
Iba a ser padre y me acababa de enterar.
Los chicos se acababan de ir. No habíamos cenado nada, y solo estaba María en casa.
Otra dignificada de todo esto.
Me siento en el sofá y comienzo a darle puñetazos, hasta que siento que una de las maderas que lleva por dentro se casca.
- Me gustaría que tú también te fueras. - le digo sin mirarla. Sé que en estos momentos está asustada. Ella es muy vulnerable ante situaciones desconocidas.
La oigo levantarse y sorber por la nariz.
- Yo...solo quiero que sepas que te quiero. Y que voy a estar ahí cuando lo necesites. -
Era la primera vez que me lo decía.
Ninguno había dado el paso de decirle al otro el "te quiero" y ha sido ella, en el peor momento.
Sale de mi casa y yo me rompo a llorar.
Mis jodidos mejores amigos me habían decepcionado y de la peor manera.
Está en Londres.
Cojo mi móvil y busco su contacto.
Había conseguido olvidarme de ella. María había conseguido meterse en mi corazón y hacerme olvidarla, y ahora viene esto.
Joder.
- ¿Pedri? ¿Eres tú? - oigo esa voz que llevaba meses sin escuchar. - ¿Te has enterado? -
- Dime tu dirección. - sueno borde, incluso más de lo que me gustaría.
- Yo... -
- ¡QUÉ ME DES TU JODIDA DIRECCIÓN! -
Ella me la dice titubeando y cuelgo de mala manera.
Cierro los ojos pensando.
Mi vida ha dado un giro rotundo, en apenas unos minutos.
Siento unos pequeños golpes en mi puerta. Me levanto de mala manera y al abrir me encuentro con Celia. Quiero cerrar rápidamente, pero ella no me lo permite y se cuela rápidamente en casa.
- Déjame hablar, por favor. -
Le doy la espalda y me siento de nuevo en el sofá. - Perdónanos Pedri. Sabemos que la hemos cagado, pero no sabíamos cómo actuar. Fue todo de sopetón y... -
- Y me lo tendríais que haber dicho. -
Celia no me dice nada más. - Quiero que te vayas Celia. Me parece muy bien que Gavi te lo perdone todo, pero yo no soy él, así que hazme el favor y lárgate. -
Estaba decidido, mañana me iría a Londres. Sería un viaje rápido. Pedirle explicaciones y pista.
Me voy a la cama y no consigo dormir nada. Solo doy vueltas, hasta que a las ocho de la mañana a la vez que me suena el despertador, suena el timbre de mi casa.
Me levanto a regañadientes. - Gavi, como seas tú, ahórratelo. -
Abro la puerta de mala manera y mi mundo se viene abajo al verla.
Está plantada en mi puerta.
Tiene la misma cara, con ojeras eso sí. Y su cuerpo ha cambiado. Su abultado vientre es lo que más me impresiona.
Ahí está mi hijo.
La dejo pasar y cierro de un portazo que hace que de un bote en el sitio.
- Gracias por joderme la vida. - es lo primero que le digo. Se gira a mirarme y noto sus ojos rojos, me encantaría cogerla y decirle que todo estaba bien, pero es que nada está bien. - Había conseguido olvidarme de ti, ¿sabes? He conocido a una mujer que me quiere de verdad. Y ahora no sé qué será de nosotros. No puedo hablarme con mi mejor amigo ni con mi mejor amiga porque los has metido en tu mierda. Te has comportado como una auténtica perra conmigo, cuando yo te lo había dado todo. -
- Pedri yo... -
- Tú me importas una mierda, solo quiero saber porque lo hiciste y como está él o ella. -
- Ella. -
Una niña. Iba a ser padre de una niña. Puede que sea la única buena noticia en todo esto.
- Y...no quería que cambiaras tu vida por nosotras. No podía permitir eso. -
- A contar cuentos al parque. No te creo nada Lara. Nada. Vas a quedarte en Barcelona, voy a controlar tu embarazo y quiero estar en la vida de esa niña. Soy su jodido padre y eso no me lo vas a quitar ni tú ni nadie. -
- Tengo una vida en Londres. -
- Me la suda muchísimo tu vida. -
- Pero Pedri... -
- Mira Lara, llevas a mi hija en tu vientre. Puedes tener claro que no quiero absolutamente nada contigo. En este momento eres la persona que más odio del universo. Pero te tengo que tolerar y por el resto de nuestras vidas, porque esto es para siempre. -
- ¿Y dónde me quedo? ¿Contigo? -
Una risotada falsa sale de lo más profundo de mi. - Claro que sí, y te metes en la cama conmigo y con mi novia. - digo falso y noto como le cambia la cara fon esto último. - ¿Qué pasa? ¿Te creías que mi vida empezaba y terminaba en ti? -
Sufro viéndola llorar, pero se lo ha buscado ella sola.
- Te encontraré un piso pequeño para ti y mientras tanto estos días buscaré la manera de que te quedes con alguien. -
Me acerco a la cocina para dejar de verle la cara y preparo café. Uno para mí y otro para ella.
Se lo pongo en la mesita de centro. - No puedo tomar café, me da acidez. - asiento y la veo levantarse. - ¿Sigues teniendo la tila que había comprado? -
Me alzo de hombros. Está nerviosa y se nota, y eso no es lo mejor para la bebé.
Madre mía, iba a ser padre.
- ¿Puedes escucharme aunque sea un minuto? - veo que se sienta en el sofá a mi lado.
- Habla. -
- Lo siento Pedri. Sé que no me crees. -
- Es cierto, no te creo. - le digo mientras revuelvo el café y ni la miro.
- Pero en ese momento creí que era lo mejor para ti. Estabas en un momento buenísimo de tu carrera y yo no podía llegar con esto y distraerte. -
- ¿Distraerme? ¿Crees que un hijo es una distracción? -
- No quería que te centraras ni en mí ni en nada que te pudiera hacer cambiar. -
- No espera, si todavía te tendré que dar las gracias. Me has hecho un favor y todo. - digo de manera irónica.
No la miro, aún no, pero veo de reojo que ha agachado la cabeza.
Me decido por mirarla. - Lara. - la llamo y levanta la cabeza. - No voy a perdonarte, no puedo. Pero si quiero estar en su vida. - hacía tiempo que no la veía y no recordaba lo guapa que es. - Desgraciadamente mi hija va a tener a sus padres separados, y eso lo has decidido tú. -
Me levanto porque no soporto estar más ahí y me meto en mi habitación, pero salgo rápidamente y cruzo el pasillo que une mi casa con la de Gavi. Toco al timbre y me abre Celia con Luca en brazos. - Está en mi casa y no la quiero ahí. Habla con Diego, con Fermín o con quien quieras, pero no la quiero ahí metida. -
La dejo con la palabra en la boca y vuelvo para encontrármela llorando. - Tampoco me tienes que tratar como si fuera un trozo de mierda. -
- Es que para mí, igual si lo eres. -
Vale, ahí igual me había pasado. - Pues el trozo de mierda se larga. -
Ante de que salga, la cojo del brazo y la detengo. - De aquí no te vas. - estaba muy cerca, demasiado. Y su olor a vainilla invade mis fosas nasales.
Tanto tiempo.
El timbre hace que la suelte.
Al abrir es Gavi que se sorprende cuando la ve. - Se puede quedar con Diego. -
Asiento y me meto en mi habitación.
Minutos después oigo la puerta abrirse.
- Tío. -
- Adiós Gavi. -
- Déjame hablar. -
- Sois tan culpables como ella. Me he perdido los primeros meses de gestación. Ha sido cincuenta cincuenta. Creía que eras más que mi mejor amigo. -
- Precisamente por eso. ¿Cómo te digo algo así Pedri? No podía. Estabas muy enfadado con ella. Y después ya conociste a María y se te veía tan bien, que yo no podía decirte algo así. -
- ¿Y qué pensabas hacer? ¿Dejar que esa niña crezca sin padre? Porque soy su jodido padre. -
(———)
Uhhhhhh hay que meterle salsita a esto.
Veremos que pasa.
PEDRI DE PADRE
OU MAMA.
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