Noventa y seis.

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Narra Celia.

Aterrizo en Barcelona a las ocho y media de la tarde directamente desde Sevilla.

- Buenas tardes, al Estadio Olímpico. - le digo al taxista nada más que salgo del aeropuerto.

La idea no era llegar tan tarde, sino llegar a las seis, ir a cambiarme e irme con Pablo al estadio, pero se ha retrasado el vuelo y al final no sé si llegaré para el comienzo.

Juegan hoy los octavos de la Copa del Rey contra el Betis.

Llego justo a las nueve menos diez. Pago la carrera y salgo corriendo escaleras arriba con la maleta en la mano. - Hola Saray. - le digo a la chica que siempre hay en la puerta. Lo bueno es que ya no necesito enseñar la acreditación.

Me meto por la zona que da a los vestuarios y veo a los jugadores ya preparados para salir y a Carlota grabando.

Entro en el vestuario de los chicos y busco el puesto número seis. Dejo la maleta a un lado y abro su taquilla. Le robo una de sus camisetas y el abrigo del club y salgo pitando para fuera.

Hoy no trabajaba y lo vería desde la grada, pero quería darle un beso a Pablo para que quedara tranquilo. Él no sabía si llegaría para la hora del inicio.

- Gorda, menos mal. - me dice mientras me coge rápidamente de la cintura y me da un beso. - ¡Qué guapa! -

- Lo he cogido en tu taquilla. -

- Ya me he imaginado. - se ríe.

Junto su frente a la mía. - Con cabeza. - le guiño un ojo y salgo corriendo deseándoles suerte al resto. Paso por delante del banquillo, saludo a Flick y ya un miembro de seguridad me abre la puertecita que separa la grada del campo.

Me siento justo detrás del banquillo, al lado de Gerard Piqué que ha venido con sus hijos. - ¿Qué tal Celia? -

- Bien Geri, ¿tú? -

- Bien. Mira ella es Clara, mi pareja. -

¡Vaya! La famosa Clara Chía.

Le doy dos besos y ya escucho el himno del Barça. Los jugadores del Betis les hacen pasillo a los nuestros ya que somos los campeones de la Supercopa.

Sorteo de campo.

Y...

¡Empieza el partido!

- ¡Está que se sale! - me dice Pique cuando vemos que mi novio ha inaugurado el marcador.

Me levanto a celebrarlo mientras veo como pide perdón a la grada visitante, debido a su pasado como bético, y después de abrazarse a sus compañeros, se besa el escudo y cuando va a ponerse de nuevo en su sitio, me busca para mandarme un beso y una dedicatoria.

El partido es tan plácido como el del domingo y al Betis también les caen cinco goles.

A parte del de mi novio, uno de Koundé, otro de Raphinha, Ferrán también se apunta un tanto y Lamine cierra la goleada. Y podían haber sido dos más, ya que anularon dos goles por fueras de juego bastante milimétricos.

El Betis marca en el minuto 84 desde los once metros y en las botas de Vítor Roque, pero no le sirve de mucho.

Ya estaba todo el pescado vendido.

Final y a los cuartos de copa.

Está el equipo imbatible.

Bajo las escaleras y el mismo miembro de antes me vuelve a abrir. Me acerco a mi novio que estuvo los últimos minutos en el banquillo.

Atracción (Pablo Gavi) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora