Emociones

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Al poco tiempo cada una de las partes de Damian ya habían tomado un lugar estricto dentro del la mansión, todos entre sí separados tal cual fuesen enemigos mortales. La batifamilia comenzaba a acostumbrarse, pues cada quien tomó a su predilecto.

En la sala de juegos, Dick solía pasarla junto al Damian "entusiasta", tal como él mismo le había nombrado.

-¡Buena esa, Dicko! -exclamó el menor en cuanto el primer Robin lanzó la bola contra los bolos. El mayor observó de reojo su puntuación y al ver que esta era perfecta guiñó el ojo a su adversario.

-Aprende del maestro.

-Quien gane pagará la entrada al museo para mañana -contestó a la par que tomaba la bola del piso para intentarlo una vez más.

-Y quien pierda no comerá pizza del restaurante italiano.

Por otra parte estaba la personalidad aislada y temerosa del último de los Robins, aquel que nunca se separaba de su padre. Ambos merendaban frente al televisor sentados en el sofá viendo una película de acción cuando de pronto Damian se tapó los ojos con las manos, Bruce ante este inusual gesto tan solo enarcó las cejas con cierta confusión.

-¿Qué sucede? -preguntó.

-Ese tipo... oh cielos, creí que iba a hacerle daño.

Con cierto escepticismo Wayne se giró hacia el menor.

-¿Así que aborreces la violencia, eh? Eso jamás lo hubiese imaginado. Cuéntame, ¿y cómo te la llevas con tu abuelo?

El chico tan solo se encogió en si mismo recogiendo sus piernas del suelo.

-Me asusta.

Bruce apagó el televisor.

-Vayamos a otro lado, ¿está bien? 

La personalidad agresiva, violenta e irracional apenas si se le veía, pasaba día y noche entrenando en el gimnasio, golpeando un saco de boxeo y ocasionalmente acompañado por Todd; mientras que aquel Damian pesimista y desinteresado se ocultaba en la cueva evitando así ser molestado, pues tan solo disfrutaba de la compañía de Titus, y por ultimo estaba aquel fragmento de ser que había resultado el mas insoportable no tan solo de los cinco, sino también de todas aquellas personas que la Batifamilia alguna vez conoció. Se trataba del "perfeccionista y controlador", el Sheldon Cooper de los Wayne.

-Cuando se trata de hacer algo, se hace lo mejor que es posible hacer -comenzó el menor tras encontrar los planos que Tim comenzaba a hacer solo como un bosquejo.

-¡Deja mi trabajo en paz! -gritó exasperado el tercer de los Robins arrebatándole de las manos aquellos papelografos -¡Yo lo hago así y que te importe un pepinillo!

-Y esa es la razón por la que sigues siendo un simple ayudante.

-¡Ya lárgate de mi cuarto!

-Que por cierto le hace falta una limpieza a profundidad en las esquinas.

El chico regresó a la planta baja, Alfred lo tenía ya completamente identificado, era aquel cuyo cabello era alisado y bien peinado.  

-Si piensa seguir criticando mi trabajo, joven Wayne -comenzó el mayordomo -ahorrese la molestia porque...

-¿Qué? -interrumpió el menor -esta vez no iba a hacer ningún comentario -de hecho, para tu edad lo haces bien.

...

Cerca de las seis de la tarde llegó Jon a la mansión Wayne, Dick acudió a recibirlo, el chico estaba tan avergonzado como para siquiera atreverse a elevar la mirada.

-¿Cómo sigue todo? -saludó Kent, cabizbajo.

-Todo sigue igual -contestó Grayson -¿qué haces aquí?

-Damian me llamó, no estoy seguro cual de todos.

-Debió haber sido el amistoso. Pasa, estás en tu casa.

Jon soltó una ligera risita.

-Perdóname, pero ni aún lo partan en mil porciones va a salir una personalidad amistosa de él.

-¿Enserio? Yo no estaría tan seguro.

Dentro, sentado en el sillón se encontraba esperándolo aquel líder de los cinco.

-Hola Jonathan -saludó con una sonrisa media y una maquiavelista mirada.

El chico por un instante dudó en si debía entrar.

-Pasa, no tengas miedo -prosiguió Robin sin quitar aquella sonrisa de su rostro.

-No voy a caer en eso... eres la concentración de todo lo desquiciado que puede llegar a ser Damian -agregó tras cruzarse de brazos -Aquí estoy bien.

-Como quieras, Jonathan -continuó -tengo justo lo que debes hacer para recuperar el otro cristal idéntico al que destruiste -tómalo -el mayor de ambos estiró su brazo para entregarle un papel enrollado -me tomé la molestia de detallarlo para que puedas entenderlo.

Jon lo tomó con agilidad, y sin siquiera revisarlo lo guardó en su bolsillo.

-Entre más rápido acabe con esto será mejor -respondió.

Damian ahogó una risotada perversa.

-¡Ya! Vete pronto.

Jon no tardó en salir de aquel lugar, emprendió el vuelo y en los aires apenas se molestó en medio entender lo que ahí estaba escrito. Mientras tanto, en la mansión Enojo y Control chocaron los puños.

-¿Te acordaste de incluir lo del acento hindú? -preguntó entre risas la descarada personalidad.

-Jamás lo olvidaría.

Dick se cruzó de brazos frente a ambos con una severa mirada en donde podía leerse el sermón que les esperaba.

-¡Eso estuvo muy mal de ustedes dos! Debería acusarlos con Bruce.

-¡Por favor, Dick! -respondió el amigable y buena onda -sabes que Jon no es tonto y lo descubrirá pronto... pero -agregó con cierta persuasión -si tanto te preocupa podría ir con el y advertirle.

Era sin duda el favorito del tercer Robin, Grayson pronto cambió la expresión de su rostro y accedió asintiendo con la mirada.

-Está bien, acompáñalo.

Pero lo que el acróbata ignoraba era que sus intenciones iban más allá de un noble gesto.

Los cristales de la personalidad de DamianDonde viven las historias. Descúbrelo ahora