v e i n t i s i e t e

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17 de noviembre del 2018.

JinYoung bajó su pantalón de manera brusca, desesperado ante el trasero desnudo de YuGyeom frente a él. Su polla había comenzado a palpitar y las ganas de estar dentro del menor, las sentía como un infierno donde era amarrado ante los encantos del adolescente y no podía si quiera tocarle.

No fue necesario de un roce cuando YuGyeom gimió por lo bajo, apoyándose sobre sus codos a pesar de lo débil que se encontraba su cuerpo por los azotes hace unos minutos dados. Para el pelinegro fue como la mismísima gloria verlo en aquella posición que casi juró haber olvidado la mala noticia que el menor le había dicho, mas su mente llena de pensamientos negativos, le recordó el cómo YuGyeom le contaba aquello de forma tímida, y la imagen de JungKook teniendo sus labios sobre lo que le pertenecía, le aterró, causándole un calambre que pasó por su columna vertebral, haciéndole tomar con fuerza las caderas del menor, bajar con tan sólo una mano su bóxer y dejarlo a la altura de sus muslos.

Se enterró en YuGyeom sin pensarlo, consiguiendo que éste soltara un gruñido quejoso ante el repentino dolor que sintió allá abajo y la brusquedad con la que JinYoung decidió introducirse en él. Se lo merecía, había sido un mal chico y lo sabía. El pelinegro tenía todo el derecho de castigarlo de la manera más cruel posible, así que por ello, sus manos simplemente se aferraron a las sábanas de su cama y mordió la almohada más cercana que estuviera de su rostro con la intención que cubrir los quejumbrosos sonidos.

—¿Estás listo?

JinYoung detuvo la atmósfera de su dolor mezclado con el placer, consiguiendo que aquella simple pregunta le pusiera los pelos de punta y le calentara lo suficiente como para remover su trasero sobre el miembro del pelinegro. YuGyeom se abstuvo a asentir con su cabeza, recibiendo un leve azote en su trasero que estaba necesitado de atención y pudo oír la leve risa de JinYoung por detrás ante lo calenturiento que estaba el menor.

El pelinegro se movió con fuerza sobre el menor, queriendo demostrar con sus movimientos lo demasiado que le había extrañado y para que fuese consciente de cómo le ponía. Entró y salió de su interior repitiéndolo consecutivamente, pasó sus manos con morbo por los muslos de YuGyeom, los manoseó con la intención y jugó con el miembro del castaño, toqueteándolo con inocencia y después soltándolo, obteniendo a un YuGyeom haciendo berrinches ante los jugueteos de JinYoung, buscando su mano con dificultad y poniéndola sobre su polla para que la masturbase.

YuGyeom gimió en cuanto el pelinegro tocó el punto fijo de su próstata y arañó sin esfuerzo las sábanas bajo su cuerpo, retorciéndose en el acto cuando los labios de JinYoung vagaron por su espalda desnuda, dejando marcas rojas por doquier mientras pintaban aquella piel lechosa llena de los besos ajenos sin detener las embestidas que daba en el interior del adolescente.

Fueron casi contados los segundos con los que JinYoung se detuvo para girar al menor, siendo para él no lo suficientemente necesario el tener sexo sin ver los lindos gestos de YuGyeom cuando estaba sofocado por la lujuria. Amaba la manera en la que sus labios se abultaban y formaban un círculo, sacando leves gruñidos y gemidos de placer, la manera en la sus cejas se fruncían eran algo digno de admirar, mucho más la forma en la que sus ojos se achicaban ante el deleite de la satisfacción de allá abajo.

JinYoung tomó el cuerpo del menor por su cintura baja y le subió un poco más por el colchón, dejándolo caer con cuidado y tomando fuerte sus caderas nuevamente, apretando sus dedos a los costados de ésta y asegurándose de tenerlo a su merced, como tanto le gustaba. Comenzó a moverse duro sobre el menor, sacando y metiendo su miembro, besando lo que tuviera al alcance del cuerpo de YuGyeom y colando su mano libre por los pezones del menor, acariciándolos y pellizcándolos. El menor puso su mano encima de la propia de JinYoung que se encontraba dependiente de su cadera, trató de entrelazarla mas fue en vano porque las abruptas embestidas les impedían llevar un control claro y firme; el pelinegro notó con esfuerzo los actos del menor debido a estar sumido en los choques que daba contra la entrada YuGyeom, así que por ello, se encargó de juntar ambas manos y entrelazarlas, poniéndolas a la altura de la cabeza del azabache y juntando sus labios para besarse, ocasionándolo mucho más caliente en cuanto sus labios se tocaron y el menor soltó un gemido en medio de éste. JinYoung sin dejar de entrar sobre él, guió su mano libre hacia el miembro de YuGyeom, lo tomó y comenzó a masturbarlo, bajando y subiendo su mano por la longitud, sin detener la sesión de besos que tenía con el menor y disfrutando la manera en la que se retorcía bajo su cuerpo ante los toques del economista.

Call Me Daddy || JinGyeomDonde viven las historias. Descúbrelo ahora