La Oscuridad Más Oscura

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Anónimo


En Morrowind, tanto los adoradores como los hechiceros invocan a daedra inferiores y los atan para utilizarlos como sirvientes e instrumentos.

Los hechiceros invocan a la mayoría de sirvientes daédricos durante breves intervalos de tiempo, en un frágil y tenue contexto de sumisión y atadura. Por suerte, eso les limita a la hora de causar estragos, aunque en tan solo minutos la mayoría de estos sirvientes pueden provocar un daño terrible tanto a quienes los invocan como a sus enemigos.

Los adoradores pueden atar a otros sirvientes daédricos a este plano a través de rituales y pactos. De esta forma, se quedarán indefinidamente, o al menos hasta que quede destruida su forma física en este plano y se precipite así su esencia sobrenatural en Oblivion. Si encuentras a un daedra en unas ruinas daédricas o en una tumba, seguramente habrá venido a quedarse una buena temporada.

A su vez, las entidades menores atadas por sus señorías daédricas a armas y armaduras pueden invocarse durante breves intervalos o persistir indefinidamente, siempre y cuando no se las destruya o expulse. El tipo de armas y armaduras atadas por los seguidores y conjuradores del templo son ejemplos de atadura a corto plazo, mientras que artefactos daédricos como la Cuchilla de Mehrunes y la Máscara de Clavicus Vile serían, por ejemplo, ataduras a largo plazo.

El Templo y Tribunal de Morrowind ha incluido el culto a los daedra como espíritus menores que sirven al inmortal Almsivi, el busto divino y trino de Almalexia, Sotha Sil y Vivec. Estos daedra inferiores se dividen en daedra benéficos y malignos. Los daedra benéficos se han sometido por su propia voluntad a la autoridad de Almsivi, mientras que los malignos son rebeldes que lo desafían, unos traicioneros que suelen ser más enemigos que otra cosa.

Los daedra benéficos son Boethiah, Azura y Mephala. El hambre es un poderoso y violento daedra menor, que se asocia con Boethiah, Padre de Todas las Tramas, una criatura sinuosa de largos miembros y cola extensa coronada con cabeza de bestia. Se le conoce por su toque paralizante y su habilidad para desintegrar armas y armaduras. El crepúsculo alado es un mensajero de Azura, Diosa del Ocaso y del Alba. Los crepúsculos alados recuerdan a las arpías salvajes del oeste, aunque el aspecto femenino de los primeros es más llamativo, y sus colas largas, afiladas y de gancho son mucho más mortíferas. Los daedra arácnidos son sirvientes de Mephala parecidos a centauros mitad araña, mitad hombre. El tronco, la cabeza calva y los brazos humanos se erigen sobre las ocho piernas y el caparazón de una araña gigante. Por desgracia, estos daedra son tan feroces e irracionales que no se puede confiar en que obedezcan los designios de la Tejedora. Por ello, pocos son los hechiceros dispuestos a invocar o atar a dichas criaturas en Morrowind.

Los daedra malignos son Mehrunes Dagon, Malacath, Sheogorath y Molag Bal. Hay tres daedra menores asociados con Mehrunes Dagon: el ágil y molesto diablillo, el feroz y monstruoso clannfear y el noble y mortal dremora. El daedra humanoide y con cabeza de cocodrilo llamado daedroth es sirviente de Molag Bal, mientras que el gigante (aunque no muy listo) ogrim sirve a Malacath. El daedra menor de Sheogorath, el santo dorado, tiene el aspecto de una mujer a medio vestir, y se caracteriza por su gran resistencia a la magia y por sus peligrosos hechizos.

Otro tipo de daedra menor que a menudo encontramos en Morrowind es el atronach, o daedra elemental. Los atronach no están atados por parentesco ni aliados con los señores daédricos. Sirven a unos o a otros a su antojo, y cambian de bando por seducción, compulsión o interés.

La Biblioteca de Tamriel: OBLIVIONWhere stories live. Discover now