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-:no creí que fueras capaz de matar a alguien, siendo sincero pensé que serías como Oda Sakunosuke, quien no mataba a las personas- explica Chuuya junto a Atsushi, el albino mira fijo al suelo, perdido en ese pensamiento repetitivo de él apuñalando a la mujer agonizando.

-:yo no, no quería, ella estaba sufriendo, pero no quería matarla, no yo- la voz suena temblorosa, con ganas de que se quiebre y rompa en un llanto silencioso que no lo dejará hablar hasta que quede completamente seco. Chuuya lo mira, comprendiendo la situación del menor, sabe por parte del mismo, que él nunca quiso terminar siendo parte de la Port mafia, nunca había querido lastimar a alguien, en el poco tiempo que lo conoce sabe que el menor se preocupa por todo, lo vió una vez casi implorando le perdón a Higuchi por tirarle agua fría encima.

-:escucha muchacho, aquí no debés esperar la salvación de nadie, si no quieres matar a nadie más tus opiniones son arreglarte las por tu cuenta en las misiones para intentar al menos ya no matar a nadie, matarte tú mismo si no quieres esto o intentar contradecir a la mafia y esperar que te maten- las palabras fueron crudas y literales, realmente siendo sus opciones, la verdad, las últimas dos sonaron tentadoras, ya que, al matar a alguien ya no es alguien que busca su permiso para vivir, no es alguien digno de aquello.

-:creo, que prefiero morir que seguir dañando a la gente. Toda mi vida me lo han dicho, yo, yo sé que es verdad, que alguien como yo no debería permitirse vivir, menos ahora- mira a un punto fijo en el suelo, tiene lágrimas que resbalan como si fueran unas cascadas por sus mejillas.

-:sabes, me recordaste un poco a alguien, aunque son completamente distintos, ese idiota solo quiere morir porque sí, se burla de la muerte prácticamente. Pero tú, la verdad es que no creo que merezcas morir ni creer que debés morir, tú respetas mucho la vida de las personas, la propia muerte incluso - explica, sonriendo un poco, pareciendo hasta orgulloso del albino.

-:le agradezco sus palabras, pero no creo que en el mudo exista un lugar donde alguien como yo pueda ser merecedor de vivir- lo mira, intentado buscar algo que no sabe bien que sea en el contrario, tal vez buscando si es verdaderamente sincero con él.

-:¡Eres un idiota! Literalmente estás en un lugar que te ofrece la libertad o el permiso de seguir viviendo a costa de estos trabajos, aunque creas que es egoísta, y sí que lo es, no encontrarás otro lugar así, escúchame bien, tú seguirás viviendo, me importa un carajo que no quieras, todavía existe oportunidad para ti aquí- posiblemente son las palabras más sinceras que le ha dicho a alguien para que se sienta mejor.

Atsushi no sabe que hacer además de llorar, parece ser un pequeño impulso de protección el abrazarlo, buscar en Chuuya lo que necesita en este momento que es simplemente la comprensión y la ayuda. El mayor suspira, aceptando que posiblemente ha generado un apego emocional al chico, le acaricia con tranquilidad la cabeza para poder calmarlo.

-:vamos niño- le dice, separandolo un poco, Atsushi no pregunta a dónde van, solo lo sigue como una sombra, sin soltar un brazo que tomo como modo de acercamiento.

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-:pues se te ve bien- dice mientras pega un trago de su copa llena de vino mientras mira a Atsushi con la gargantilla de puntas ahora colocada en su cuello.

-¿Gracias? Supongo- no parecía convencido, el más bajo simplemente le comenzó a cambiar el tema lo invitó a su oficina y le dió el collar y le invito vino, lo último lo rechazó con amabilidad porque nunca había tomado y prefería no hacerlo.

Pasaron el rato hablando, tratando de no sonar melancólicos o tristes por todo lo que contaban de sus pasados, Chuuya no contó tanto, pero si lo suficiente para que el albino viera poco más de lo que pasa en la vida de los demás a su alrededor, más de lo que ya veía Atsushi.

Después de eso el albino se reunió con Akutagawa para su siguiente entrenamiento, que ahora cumpla con misiones no significa que el entrenamiento haya terminado. Aún es muy principiante y tiene que aprender a controlar al tigre.

-:¡Ahg!- exclama cuando siente que rashoumon ha atravesado su brazo izquierdo. Es dejado un momento para recuperarse, ante la mirada molesta del mayor.

-:no te estás concentrando ¿Quieres que te arranque otra pierna para que aprendas?- son palabras totalmente serias, en otro entrenamiento Atsushi sufrió bastante cuando rashoumon le arrancó media pierna derecha, no quiere repetir eso aunque el tigre lo puede regenerar.

-:¡No! Solo, no estaba poniendo atención, puedo seguir, no hace falta la motivación - se muestra severamente asustado por la amenaza, se recompone volviendo a ponerse en guardia por si tiene que esquivar o golpear.

-:el enemigo no esperara a que prestes atención, deja de pensar en una muerte y enfócate en no acabar en una tumba ahora- no usa a su habilidad, se da media vuelta, parece tener la intención de que el entrenamiento termine por ahora, no dispuesto a lidiar con el menor ahora.

Atsushi por primera vez parece recordar que está es una buena oportunidad, atacar con todas sus fuerzas al tomar al enemigo desprevenido, él no se enfocó, entonces va a aprovechar la oportunidad.

Corre lo más rápido que puede, el azabache voltea justo cuando Atsushi da el salto para dar el golpe, pero es detenido dolorosamente por la habilidad del contrario.

-:buena oportunidad aprovechada, estás aprendiendo, el entrenamiento continúa, levántate- al decir aquello le da un pequeño flash de recuerdo, no es tan estricto como lo fue su mentor con él, pero sabe cómo hacer que el entrenamiento sin descanso valga la pena y se sufra terriblemente.

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Lo dejo hasta aquí porque maldito Wattpad me eliminó lo de más y ya me cansé de escribir tanto acá así que hasta el capítulo 7 continúa.

𝚄𝚗 𝚃𝚒𝚐𝚛𝚎 𝙴𝚗 𝙻𝚊 𝙼𝚊𝚏𝚒𝚊  /𝓼𝓱𝓲𝓷 𝓢𝓸𝓾𝓴𝓸𝓴𝓾/Donde viven las historias. Descúbrelo ahora