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No pasó ni un minuto, rashoumon le había lastimado en brazos y piernas, cortés no tan graves pero si algo profundos, solo atinaba a correr y esquivar a como le era posible, pero la velocidad de la habilidad del azabache era impresionante.

-:¡¿Cuánto tiempo tengo que resistir?!- gritó desesperado mientras daba un brinco y rodaba por el suelo al esquivar a la bestia negra.

-:dies minutos- respondió Higuchi, Atsushi sintió que lo hiban a matar en los próximos cinco minutos, apenas y lograba salir sin muchos cortes y solo habían pasado dos minutos.

-:el enemigo no va a esperar que descanses en medio de una pelea, corres o te defiendes, si te detienes, mueres- habló Akutagawa, mientras que dirigía a rashoumon directo al albino quien apenas se hiba levantando del suelo, Atsushi no pudo apartarse, resivido el ataque directamente, entre su abdomen rashoumon lo había atravesado, escupió sangre, el dolor fue intenso.

Gritó, aunque toda su vida había sido lastimado de formas terribles y tan dolorosas, este era un dolor más intenso de lo que podría soportar.

A pesar de que no es una herida mortal, nuca había sido lastimado así, se sintió extraño cuando creyó que se hiba a desmayar, era como si aún con rashoumon, el dolor empezó a disminuir.

-:¡Se está curando!- el grito de Higuchi alertó a Akutagawa quién hizo a rashoumon regresar al abrigo y poder observar al albino, quien está igual de sorprendido que ellos.

-:el poder de regeneración del tigre es impresionante, me dará más libertad para entrenarte en combate, el jefe Mori tiene razón, tienes potencial aún cuando eres un inútil- dicho aquello, Akutagawa volvió a utilizar a rashoumon, fue mucho más rudo que antes, Atsushi terminó bastante herido, al momento de sonar la alarma el albino no pudo hacer más que desplomarse en el suelo.

Akutagawa se dispuso a salir del lugar, tenía mejores cosas que hacer por el momento, Higuchi se le acercó a Atsushi tendiendome una botella con agua.

-: levántate mocoso, Akutagawa-san me ordenó conseguirte una ropa más decente que las miserias que traes puestas- le dejó la botella en el suelo mientras esperaba que Atsushi se pusiera de pie.

-: creí que me mataría - dijo de manera débil mientras sentía como de a poco se hiba curando, Higuchi atino a reírse en una sonóra carcajada, Atsushi tomaba el agua mientras se preguntaba lo gracioso de lo que dijo.

-:hiba a matarte, el echo de que estés vivo es por tu habilidad, Akutagawa-san no tiene piedad de nadie, mucho menos con alguien tan débil como tú - Atsushi pudo precibir cierta tristeza venir de la rubia al momento de decir que no era piadoso con nadie, pensó correctamente que a la rubia no le había ido muy bien cuando se hizo su compañera.

En cuanto Atsushi se recompuso la mayor empezó a ir a la salida, seguido del albino, nuevamente Atsushi caminó en silencio, a un lado de la mujer de ojos ámbar.

-:en la Port mafia es tradición que, quién recluta al nuevo le dé alguna cosa importante, Mori-san dijo que Akutagawa-san fuera quien te diera algo, pero solo me ordenó conseguirte ropa con el dinero que me dió, si quieres agradecerle a alguien por ello entonces que sea a él- explicó mientras salían de las instalaciones de la Port mafia, un auto negro de ventanas blindadas los esperaba.

-:en cuanto lo vea se lo agradeceré, pero igual siento que debería agradecerte a ti- sus palabras le dieron un poco de alegría a la de cabellos rubios.

-:no veo el por qué de que me agradezcas, solo estoy haciendo lo que me ordena mi superior- le contesto mientras ingresaba al auto junto con Atsushi.

-:por que aún que solo te lo ordenen, tienes aún que sea una pizca de empatía por mi, yo agradezco eso- le explicó, mientras que Higuchi rodaba los ojos e indicaba que irían a cierto lugar, pero volvió su vista a Atsushi y le dió un simple asentamiento.

Durante el camino Atsushi parecía estar entusiasmado, además de estar todo el camino mirando por la ventana cada lugar que pasarán, a la rubia le pareció un comportamiento infantil, pero para Atsushi era conocer más, mirar la ciudad, era un despeje a su mente.

-:llegamos- anunció el conductor en cuanto se estacionó en una sastrería, una que se nota que es bastante cara y lujosa, Atsushi se puso pálido, no sabía que tan caro podía ser este lugar, pero está muy seguro que cada prenda costaría los ahorros de su vida.

Al entrar fueron resividos por un señor de edad avanzada, que tiene un porte elegante, Higuchi le informó que Atsushi es nuevo y que hiciera algo que esté a la altura de la Port mafia, el hombre miró a Atsushi.

Lo guío hasta donde habían cintas métricas, Atsushi sólo miró a Higuchi, nunca había pasado por algo parecido, se sentía demasiado inspeccionado.

-:parece que tengo las prendas perfectas para ti, muchacho- fue hasta atrás de unas cortinas blancas con unos finos decorados en dorado, no tardó ni cinco minutos cuando regresó con unos conjuntos.

-:pruebate estos- le dijo el mayor mientras señala una puerta blanca, Atsushi hizo caso y mientras tomaba los conjuntos se preguntaba cómo le quedarían.

Entró al cuarto y cerro la puerta, vió un espejo y una pequeña repisa de madera, puso los conjuntos ahí y se miró al espejo, dándose cuenta que en verdad se ve terrible, su ropa del orfanato llena de huevos y algo manchada con su sangre, añadiendo su cara que daba a notar su cansancio. Completamente demacrado.

Suspiró y tomo una de las prendas, empezó a vestirse y a notar el ligero cambio en él, no se veía tan jodido con tales ropas, sonrió un poco, le gusta como se ve con eso.

Salió del cuarto con el conjunto, el señor de edad avanzada elogió que se veía muy bien así y dándose su crédito por la creación de tales ropas, Higuchi asíntio y dijo que así no parecía un zombie y que efectivamente las prendas son muy bonitas.

Su conjunto consiste en una camisa gris de manga larga, de algún material muy cómodo, parecido al algodón, Atsushi pensó que quizás es seda, luego está el pantalón negro, no es de un material tan fino, pero si muy a juego y lindo, algo un poco sencillo, pero que le queda muy bien.

-:ten, esto es un extra de parte de Nakahara-san- le dijo la rubia mostrando unas botas tipo de montaña, perfectas para el trabajo rudo de la Port mafia, además de una cadenilla plateada.

-:les agradezco en verdad- hizo una pequeña reverencia, Higuchi pagó y empezaron a ir a la salida, dentro del auto la rubia le dió las botas y la cadenilla, Atsushi se las puso, la cadena la abrochó a su pantalón y la acomodó un poco en su pierna.














Es un milagro que estoy actualizando diario, en fin, hoy es cumple de Atsushi a si que ésto es como mi regalito.

𝚄𝚗 𝚃𝚒𝚐𝚛𝚎 𝙴𝚗 𝙻𝚊 𝙼𝚊𝚏𝚒𝚊  /𝓼𝓱𝓲𝓷 𝓢𝓸𝓾𝓴𝓸𝓴𝓾/Donde viven las historias. Descúbrelo ahora