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En verdad está recapacitando el huir de la mafia, esto está superandolo y no sabe bien como actuar. Tal cual le dijo akutagawa, ahora tiene una misión de asesinato, específicamente tiene que matar a una mujer de veinticinco años que ha robado cargamento de la port mafia y lo ha llevado a escondidas a una organización de rango mucho menor, siendo este un acto de traición.

Para suerte suya no va solo, pero igual es él quien tiene que hacer la peor parte, va junto con un hombre llamado Kajii, que se apoda a si mismo el hombre bomba o Lemon Bomb, le pareció un poco loco pero al parecer no tanto como para que lo mate o amenace.

—:¿Y bien? ¿Volamos todo el lugar o te encargas tú?- la pregunta sonó tan natural y de tono cantarín, como si no le estuviera preguntando cómo matar a una mujer que solamente había cometido traición mínima.

—:n-no lo sé, creo que es mejor si usas tus bombas, no quiero tener que matarla directamente - fue lo más sincero en ese momento, con toda la verdad, dijeron que tenía que ser él quien la matará, pero no dijeron como, técnicamente está cumpliendo con la misión.

—:¡Exelente! Apártate un rato, ya quiero ver cómo queda todo- realmente suena emocionado por explotar la casa de esa mujer. Atsushi no sabe exactamente qué delitos pudo cometer la mujer a la cual debe matar, pero sabe que de todas formas, cometer un acto mínimo de traición no debería ser la muerte y que la casa de la susodicha terminé en pedazos por unas bombas suena a exagerado.

Se hizo más atrás, al contrario que el de gafas de laboratorio, quien permaneció frente a la casa esperando a que la víctima pusiera un pie fuera para hacer explotar todo. Tal cual, la mujer joven apenas hiba saliendo de la casa cuando las bombas puestas al rededor comenzaron a estallar, Atsushi pudo ver de primera como aquella joven terminaba envuelta en humo y fuego y salía volando junto con unos pedazos de la casa.

—:¡Whoa! ¡Creo que faltaron unos cuantos explosivos! ¡Debió quedar reducida a cenizas!- grito el hombre bomba mientras se dirigía a Atsushi, apagando un poco su emoción.

—:no suelo dejar así mi trabajo, pero quién debe terminar con su vida eres tú, mátala o morirá lentamente- le dijo de manera sería, entregándole una navaja al albino.

Atsushi observa a la víctima, ahora le falta un brazo y media pierna con hueso salido completamente echo pedazos, la cara llena de cortes y golpes, posiblemente costillas rotas, la mujer está agonizando. Con esto, lo más humano es darle un fin más rápido. Pero Atsushi teme mancharse las manos de sangre, al hacer esto, significa que pertenece a la port mafia de manera definitiva, matará a una persona, ya sea inocente o no. Piensa que toda vida vale y está muerte le parece algo injusta. Es un debate interno muy grande.

Mientras todos sus pensamientos revolotean con rapidez por toda su mente, se va acercando, empezando a empuñar la navaja, piensa en qué lugar apuñalarla, no quiere tener que dar varios golpes, piensa bien en qué quizás clavarle la navaja en la cabeza le matará al instante. Agradece que le hablaron un poco sobre puntos vitales y dónde apuntar a matar.

Se arrodilla frente a la mujer agonizando, con ojos que le suplican salvación o su muerte inmediata. El albino dirije la navaja al cráneo, le dirige una mirada aflijida y suspira. Resignandose finalmente a terminar con una vida, con una persona que ni siquiera cree que debe morir.

—:lo lamento, espero puedas descansar en paz- con aquello dicho, impulsó el arma blanca y entre un ruido como de madera al ser cortada y un pequeño sobresalto en la víctima tras un gorgoteo lastimero, da su último aliento y muere con el arma encajada a su cráneo.

Atsushi abre sus ojos, al hacer aquello los ha cerrado, ahora mira sus manos, no tienen sangre salpicada, pero simbólicamente ya están llenas, ha asesinado, sin ser por parte del tigre, a matado con arma blanca a una persona. Fueron sus manos las que arrebataron una vida, es todo lo que no quería, no quiere dañar a las personas, al contrario, él quería ayudar para ganarse el derecho de vivir, ahora creé que no es merecedor de eso.

Apenas y puede ponerse de pie, se encuentra en shock, mirá atrás, el hombre castaño de las bombas lo observa todo, parece tener un poco de empatía por él y le hace señas para que se acerque.

—:ya no podías hacer nada, tenías que hacerlo. Bienvenido a la port mafia niño-  con eso aclarado, toma nuevamente su conducta un poco más relajada, toma sus cosas y empieza a marcar a un número avisando que la misión se completó perfectamente bien y que "el tigre blanco" cumplió su parte.

Atsushi lo sigue sin ningún ánimo, aún sosteniendo el arma, tan solo observando la sangre que está en esta.
Pasan unos minutos y pueden ser llevados a la sede de la port mafia, el albino no dice una sola palabra, solo mira la navaja, ignora al castaño que en momentos le dirige la palabra y solo espera a llegar pronto.

𝚄𝚗 𝚃𝚒𝚐𝚛𝚎 𝙴𝚗 𝙻𝚊 𝙼𝚊𝚏𝚒𝚊  /𝓼𝓱𝓲𝓷 𝓢𝓸𝓾𝓴𝓸𝓴𝓾/Donde viven las historias. Descúbrelo ahora