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Aquel joven albino se dejó caer al suelo, cansado y temblando por el hambre, entre uno de los callejones de la gran Yokohama, maldijo a su suerte, no llevaba ni dos semanas que había sido echado de su orfanato y ahora estaba muriendo de hambre en un mugriento callejón de los barrios bajos.

-:quizás y tienen razón, lo mejor que puedo hacer para el mundo es echarme a morir- dijo a secas, con la voz medio quebrada, era ya de tarde, las cuatro dando casi las cinco.

Estuvo a punto de solo cerrar los ojos y dormir esperando su muerte, después de todo, ni siquiera se había dado valor de robar nada, pues al final terminó por acobardarse y prefirió solo quedarse en el callejón solitario de ahora. A nada de dejarse dormir escuchó pisadas muy cercanas, abrió sus ojos bicolores encontrándose a pocos metros con la presencia de un hombre de vestimentas negras y de cabello azabache con las puntas blancas, le miraba de manera fija, con sus ojos negros profundos casi tan fieros como los de un animal.

Atsushi lo observó con cautela, presentía peligro por parte del azabache, luego se percató de la presencia de una rubia de traje negro y lentes oscuros a unos pasos alejados del azabache, entonces se sintió intimidado, algo le daba mala espina con estás dos personas que aún no decían nada.

-: infórmale al jefe que encontramos al tigre- la fría voz del mayor le dió un escalofrío a todo su cuerpo, se levantó del suelo y retrocedió, apenas despegado de la pared. Correría de ser necesario.

-:¿Quienes son?- su voz tembló, el azabache no tenía intención de responderle a juzgar por su mirada, entonces la rubia dió dos pasos al frente.

-: somos parte de la Port mafia, no nesesitas saber mucho, solo eres nuestro objetivo, entrégate- se dignó a responder con una voz firme,sin dar pizca de amabilidad.

Atsushi sintió miedo ¿Por qué unos mafiosos lo tendrían de objetivo? No había ninguna razón o al menos no una que él supiera.

-:¿P-por qué? No entiendo porque yo sería un objetivo de la mafia, no estoy involucrado en nada- explicó empezando a retroceder unos pasos más, aunque es un callejón sin salida, no hay manera de escapar.

La rubia pareció confundida, miró a su compañero quien parecía pensar la situación, algo extraño pasaba con este chico.

-:¿Qué acaso no lo sabes? Ofrecen una recompensa de 7.000 millones por ti en el mercado negro, no es posible que no lo supieras - comentá la rubia, parece tan sorprendida de que Atsushi no supiera algo así. Atsushi estaba sorprendido, no sabía porqué, no había sentido en eso.

-:no tienes que explicarle todo el objetivo de la misión Higuchi... Escucha gato, tú eres un portador de habilidad, el tigre que buscamos, por ello tu recompensa. Tienes dos opciones, venir con nosotros por tu cuenta o ponerte en contra y despedirte de tu pierna- el azabache se dignó a hablarle al albino, quien ahora parecía más desconcertado que antes y además aterrado.

¿Habilidad? El no tiene una, no podría, de igual forma ¿Cómo no sabría algo así? Pero de haber posibilidad, ¿entonces él tiene habilidad?

-:y-yo no se nada de eso, no puedo tener una habilidad, lo sabría ¿no? - estaba entrando en desesperación y al azabache se le agotaba la paciencia, no hiba a lidiar con un joven que no sabía de tener habilidad.

-:si no desides pronto lo tomare como la segunda opción- de la parte de atrás de su abrigo negro salió una especie de criatura negra echa de tela, Higuchi se hizo a un lado y Atsushi más atrás, pensaría lo otro después, en definitiva tenía que escapar.

Miró a todos lados, no había ninguna salida, su única salida es correr hacia delante e implorar por qué esa cosa semejante a una bestia no lo matara en el proceso.

𝚄𝚗 𝚃𝚒𝚐𝚛𝚎 𝙴𝚗 𝙻𝚊 𝙼𝚊𝚏𝚒𝚊  /𝓼𝓱𝓲𝓷 𝓢𝓸𝓾𝓴𝓸𝓴𝓾/Donde viven las historias. Descúbrelo ahora